REMEDOS, LA BELLA
Escribiría algo si me fuera dado, pero como no me es dado, no escribo. Sólo hago como que escribo. Pero caigo en cuenta que cuando escribo, no hago sino hacer como que escribo, es decir, no ejerzo realmente la escritura, unicamente un remedo.
Es bueno pues, que mis lectores sepan que lo que leen aquí es un remedo, un remedo de escritura. Habrá mejores tiempos, ojalá, en que yo escriba algo que no suene tan redundante, en que escriba quizá un remedo original.
jueves, noviembre 04, 2004
miércoles, noviembre 03, 2004
DESAYUNANDO PARANOIA
En cosa de lectores, este país está en la ruina. La situación es alarmante especialmente por las consecuencias que arroja para este blog. Una buena parte de nuestros lectores son extranjeros que, pese a la avalancha de regionalismo, sinsentidos y chovinismo a ultranza que de aquí escurre, regresan una y otra vez. Eso podría suponer, por ejemplo, que fuera de México la esperanza es un sentimiento que se cultiva. Pero no es así. Quien escribe siempre está pensando en un lector potencial. En ocasiones, el lector potencial no es más que la sombra de las paranoias de quien escribe.
En cosa de lectores, este país está en la ruina. La situación es alarmante especialmente por las consecuencias que arroja para este blog. Una buena parte de nuestros lectores son extranjeros que, pese a la avalancha de regionalismo, sinsentidos y chovinismo a ultranza que de aquí escurre, regresan una y otra vez. Eso podría suponer, por ejemplo, que fuera de México la esperanza es un sentimiento que se cultiva. Pero no es así. Quien escribe siempre está pensando en un lector potencial. En ocasiones, el lector potencial no es más que la sombra de las paranoias de quien escribe.
martes, noviembre 02, 2004
ESPAÑA, EL REINO DE NUNCA JAMÁS
España conquistó Mesoamérica, hay que decirlo. Si vemos las Cartas de Relación de Cortés o la Historia Verdadera de la Nueva España de Díaz del Castillo, nos enteramos de que estos individuos, en tanto cronistas, no tenían idea de lo que hacían (y menos de lo que escribían).
Nosotros, que hemos sido forzados a aprender la lengua muerta del metadiscurso, podemos inferir por lo que escriben, que estos amigos padecían de un grado alarmante de bipolaridad. De haber habido gente capacitada, esa enfermedad podría haberse tratado con relativo éxito y, de haberse seguido un tratamiento, quizá se hubiera encauzado de mejor forma el proceso parturiento de la colonización.
Bien, sabemos que la cosa no fue así, y que aventurar alguna hipótesis potencial desde una tribuna temporal inadecuada no lleva a ninguna parte.
Lo que hacían nuestros personajes, pese a todo, no era algo menor. Pero recapitulemos.
Luego de que ocurrió la repoblación de la Península Ibérica (llegaron ahí cuantas tribus y genes foráneos podían llegar), los naturales se mezclaron de tal forma que aquella región parecía una Torre de Babel ampliada y crecida. Producto de esta capirotada, se parió una raza decididamente navegable y exploradora.
Esa estirpe vino a América a continuar el fenómeno de la repoblación. Los españoles traían el mestizaje en el ADN (entiéndelo Tonatiuh) y vieron en las mujeres lugareñas un remanso de perpetuidad. (Pendejos, no sabían que habían encontrado la Eterna Fuente de la Juventud). Después vendría el bautismo.
Regresando al párrafo cinco, el consejo editorial de esta página aclara que, para evitar imprecisiones, la repoblación se refiere a toda la Europa Occidental –entendiendo el concepto desde el punto de vista geográfico únicamente- y señala que este fenómeno acaece (disculpen la dominguera) a partir del fin de la última glaciación.
Esta aclaración no es ociosa. Ya hemos indicado en otras especulaciones que nuestras hipótesis atienden a un origen común de la especie humana en un lugar tan remoto como África nororiental, en un momento tan lejano como 100,000 años antes de ya saben quien.
Quien no esté de acuerdo con esto, le damos la más cordial bienvenida al Reino de Nunca Jamás, preámbulo para comenzar la historia de la humanidad a partir de Peter Pan.
España conquistó Mesoamérica, hay que decirlo. Si vemos las Cartas de Relación de Cortés o la Historia Verdadera de la Nueva España de Díaz del Castillo, nos enteramos de que estos individuos, en tanto cronistas, no tenían idea de lo que hacían (y menos de lo que escribían).
Nosotros, que hemos sido forzados a aprender la lengua muerta del metadiscurso, podemos inferir por lo que escriben, que estos amigos padecían de un grado alarmante de bipolaridad. De haber habido gente capacitada, esa enfermedad podría haberse tratado con relativo éxito y, de haberse seguido un tratamiento, quizá se hubiera encauzado de mejor forma el proceso parturiento de la colonización.
Bien, sabemos que la cosa no fue así, y que aventurar alguna hipótesis potencial desde una tribuna temporal inadecuada no lleva a ninguna parte.
Lo que hacían nuestros personajes, pese a todo, no era algo menor. Pero recapitulemos.
Luego de que ocurrió la repoblación de la Península Ibérica (llegaron ahí cuantas tribus y genes foráneos podían llegar), los naturales se mezclaron de tal forma que aquella región parecía una Torre de Babel ampliada y crecida. Producto de esta capirotada, se parió una raza decididamente navegable y exploradora.
Esa estirpe vino a América a continuar el fenómeno de la repoblación. Los españoles traían el mestizaje en el ADN (entiéndelo Tonatiuh) y vieron en las mujeres lugareñas un remanso de perpetuidad. (Pendejos, no sabían que habían encontrado la Eterna Fuente de la Juventud). Después vendría el bautismo.
Regresando al párrafo cinco, el consejo editorial de esta página aclara que, para evitar imprecisiones, la repoblación se refiere a toda la Europa Occidental –entendiendo el concepto desde el punto de vista geográfico únicamente- y señala que este fenómeno acaece (disculpen la dominguera) a partir del fin de la última glaciación.
Esta aclaración no es ociosa. Ya hemos indicado en otras especulaciones que nuestras hipótesis atienden a un origen común de la especie humana en un lugar tan remoto como África nororiental, en un momento tan lejano como 100,000 años antes de ya saben quien.
Quien no esté de acuerdo con esto, le damos la más cordial bienvenida al Reino de Nunca Jamás, preámbulo para comenzar la historia de la humanidad a partir de Peter Pan.
TAUTOLOGÍAS
Nos da miedo pensar que estamos solos. Por eso inventamos la Historia, porque queremos revivir a los muertos y nos tatuamos fechas y nombres con ese fin… así pretendemos liberarnos del olvido. Pero fallamos.
Concientes de la soledad, sospechamos que pasaremos inadvertidos y por eso inventamos la Literatura. Ilusos. Creemos que eso nos salvará de lo inevitable y que nuestra huella quedará impresa de alguna forma. Pero fallamos.
Luego nos percatamos de la falla y caemos en un desvarío. Entonces inventamos la Crítica Literaria y nos desvivimos por demostrar que somos un ente criticable, algo vivo. Pero fallamos.
Entonces, resignados a que nadie nos entiende, creamos la Didáctica.
Concientes de la soledad, sospechamos que pasaremos inadvertidos y por eso inventamos la Literatura. Ilusos. Creemos que eso nos salvará de lo inevitable y que nuestra huella quedará impresa de alguna forma. Pero fallamos.
Luego nos percatamos de la falla y caemos en un desvarío. Entonces inventamos la Crítica Literaria y nos desvivimos por demostrar que somos un ente criticable, algo vivo. Pero fallamos.
Entonces, resignados a que nadie nos entiende, creamos la Didáctica.
MUERTE A LA MEXICANA
La muerte llegó temprano
al Congreso de la Unión
y a quinientos diputados
se ha llevado de un jalón.
Desde Los Pinos se escuchan
los lamentos del señor
que pensó que sus reformas
se aprobarían al vapor.
No sabía el presidente
que la muerte no se agota
y que le cae de repente
llevándolo sin las botas.
Martha Sahagún lamentaba
su desgracia conyugal
cuando vio que estaba sola
la silla presidencial.
Cuando sintió que podía
alcanzar tal posición
la muerte cargó la silla
con Martita hasta el panteón.
("Humphrey, en serio que vas de mal en peor, esta re-mamila la calavera". -Estamos de acuerdo-).
La muerte llegó temprano
al Congreso de la Unión
y a quinientos diputados
se ha llevado de un jalón.
Desde Los Pinos se escuchan
los lamentos del señor
que pensó que sus reformas
se aprobarían al vapor.
No sabía el presidente
que la muerte no se agota
y que le cae de repente
llevándolo sin las botas.
Martha Sahagún lamentaba
su desgracia conyugal
cuando vio que estaba sola
la silla presidencial.
Cuando sintió que podía
alcanzar tal posición
la muerte cargó la silla
con Martita hasta el panteón.
("Humphrey, en serio que vas de mal en peor, esta re-mamila la calavera". -Estamos de acuerdo-).
lunes, noviembre 01, 2004
CAYÓ EL TELÓN DE "EL ELÍXIR DE AMOR"
Son las 11:07 de la noche en Beautyfulville, el cierre del telón anuncia en su universo ingrato que el engranaje reclama lubricante. Es domingo, la última función entra en paro respiratorio y un alarido de emoción enciende el teatro. Es el grito de los cantantes enfundados en su curioso vestuario. Viene el saludo porque es el momento en que el público puede comunicarse, cuando el deseo de estar en el escenario captura a quien está en la butaca. Hay aplausos, flores, palabras, emociones, fotografías, entrevistas, abrazos y alguna lágrima. Hay un glamour en todo esto que ataranta.
No se escatima el aplauso porque el desfogue es necesario: tres horas de cantos encimados, de armonías insólitas y hermanadas, de timbres insurrectos y cuerdas castigadas tienen que coincidir en un instante que estalla en desenlaces, en acuerdos pactados en muchas horas de ensayo, en complicidades de música y actuación.
Los miembros del coro hicieron un gran trabajo, especialmente porque practican su arte sin esperar una moneda a cambio. Cantan simplemente por amor al arte, esa frase trillada. Así cantaron la mayoría de los solistas, incluyendo a la socia que tuvo una actuación soberbia y cuyo impecable trabajo vocal despertó nutridos aplausos espontáneos del público.
Felicito a la ticher Marybel Ferrales por su entereza para hacer posible la ópera en esta entidad; En dos de las funciones hizo gala de su mejor arma, su potente voz. Echo porras también a mis amigos Glenda Landavazo, Jesús León y Guillermo Ontiveros, que debutaron en roles protagónicos, sin olvidar a Gaby Copca y a Octavio Moreno que ya tienen más kilometraje recorrido sobre las tablas.
LA FILARMÓNICA
Hoy cumple un año de vida la Orquesta Filarmónica de Sonora. Felicidades. Muchos de sus músicos son personas que estimo grandemente. No exagero si digo que la orquesta y su director Gastón Serrano rebasaron las expectativas. Desde el foso despuntaban los arcos de los violines y los bellos sonidos de los alientos escapaban inundando la sala y sus rincones. Que sigan jalando parejo para que se arme una cadena de proyectos operísticos. Total, cada quien desea lo que quiere.
Ah, de una vez plugo a Santoclós que obsequie a esta ciudad un teatro decente.
Son las 11:07 de la noche en Beautyfulville, el cierre del telón anuncia en su universo ingrato que el engranaje reclama lubricante. Es domingo, la última función entra en paro respiratorio y un alarido de emoción enciende el teatro. Es el grito de los cantantes enfundados en su curioso vestuario. Viene el saludo porque es el momento en que el público puede comunicarse, cuando el deseo de estar en el escenario captura a quien está en la butaca. Hay aplausos, flores, palabras, emociones, fotografías, entrevistas, abrazos y alguna lágrima. Hay un glamour en todo esto que ataranta.
No se escatima el aplauso porque el desfogue es necesario: tres horas de cantos encimados, de armonías insólitas y hermanadas, de timbres insurrectos y cuerdas castigadas tienen que coincidir en un instante que estalla en desenlaces, en acuerdos pactados en muchas horas de ensayo, en complicidades de música y actuación.
Los miembros del coro hicieron un gran trabajo, especialmente porque practican su arte sin esperar una moneda a cambio. Cantan simplemente por amor al arte, esa frase trillada. Así cantaron la mayoría de los solistas, incluyendo a la socia que tuvo una actuación soberbia y cuyo impecable trabajo vocal despertó nutridos aplausos espontáneos del público.
Felicito a la ticher Marybel Ferrales por su entereza para hacer posible la ópera en esta entidad; En dos de las funciones hizo gala de su mejor arma, su potente voz. Echo porras también a mis amigos Glenda Landavazo, Jesús León y Guillermo Ontiveros, que debutaron en roles protagónicos, sin olvidar a Gaby Copca y a Octavio Moreno que ya tienen más kilometraje recorrido sobre las tablas.
LA FILARMÓNICA
Hoy cumple un año de vida la Orquesta Filarmónica de Sonora. Felicidades. Muchos de sus músicos son personas que estimo grandemente. No exagero si digo que la orquesta y su director Gastón Serrano rebasaron las expectativas. Desde el foso despuntaban los arcos de los violines y los bellos sonidos de los alientos escapaban inundando la sala y sus rincones. Que sigan jalando parejo para que se arme una cadena de proyectos operísticos. Total, cada quien desea lo que quiere.
Ah, de una vez plugo a Santoclós que obsequie a esta ciudad un teatro decente.
DIA DE MUERTOS
Una señora de cierta alcurnia comentaba ayer la anécdota aquella de Gabriel García Márquez que señala que Cien Años de Soledad fue redondeada en un viaje a Acapulco. Lo narraba con mucho orgullo, como si el paisaje mexicano hubiera inspirado esa novela. Nomás por joder, dije que no estaba seguro de que eso fuera cierto y que no descartaba que fuese un ardid publicitario del escritor. La señora primero me quiso comer, después solamente me acusó de ser un pesimista. Ja, nadie más pesimista que García Márquez, agregué, pero después de todo él no tiene la culpa de que la literatura latinoamericana sea esencialmente pesimista. El comentario no le gustó a la señora y comenzó a decirme que hay escritores jocosos, irónicos, irreverentes, iconoclastas, etcétera. A ver, menciona uno, le dije. Ibargüengoitia, dijo apuradamente. Otro, pregunté... Se quedó pensando. Monsiváis, Dehesa, le ayudé, son risueños pero pesimistas, además Ibargüengoitia también lo era y lo demuestra el hecho de que se murió muy joven, seguí jodiendo. Ya enfadada, se me quedó viendo a los ojos y me preguntó que si por qué era así. Es que mañana es día de muertos y yo ya estoy celebrando, dije. No me creyó.
Dejo esta calavera para el escribidor Miguel Méndez.
MIGUEL MÉNDEZ
Cuando la muerte malora
Fue a llevarse a Don Miguel
Se enteró que aquí en Sonora
No había rastro de él.
Para dar con el poeta
La línea había que cruzar
Pero así, sin pasaporte
Fue una bronca consular
Finalmente la pelona
Pudo la migra esquivar
con ayuda de un coyote
que no le quiso cobrar
Con la cajita mortuoria
Luego tuvo que volver
Y la línea divisoria
Cruzó sin ningún papel
Ya descansa Miguel Méndez
En el panteón de las artes
Con Camilo José Cela
Y Gabriel García Márquez.
Una señora de cierta alcurnia comentaba ayer la anécdota aquella de Gabriel García Márquez que señala que Cien Años de Soledad fue redondeada en un viaje a Acapulco. Lo narraba con mucho orgullo, como si el paisaje mexicano hubiera inspirado esa novela. Nomás por joder, dije que no estaba seguro de que eso fuera cierto y que no descartaba que fuese un ardid publicitario del escritor. La señora primero me quiso comer, después solamente me acusó de ser un pesimista. Ja, nadie más pesimista que García Márquez, agregué, pero después de todo él no tiene la culpa de que la literatura latinoamericana sea esencialmente pesimista. El comentario no le gustó a la señora y comenzó a decirme que hay escritores jocosos, irónicos, irreverentes, iconoclastas, etcétera. A ver, menciona uno, le dije. Ibargüengoitia, dijo apuradamente. Otro, pregunté... Se quedó pensando. Monsiváis, Dehesa, le ayudé, son risueños pero pesimistas, además Ibargüengoitia también lo era y lo demuestra el hecho de que se murió muy joven, seguí jodiendo. Ya enfadada, se me quedó viendo a los ojos y me preguntó que si por qué era así. Es que mañana es día de muertos y yo ya estoy celebrando, dije. No me creyó.
Dejo esta calavera para el escribidor Miguel Méndez.
MIGUEL MÉNDEZ
Cuando la muerte malora
Fue a llevarse a Don Miguel
Se enteró que aquí en Sonora
No había rastro de él.
Para dar con el poeta
La línea había que cruzar
Pero así, sin pasaporte
Fue una bronca consular
Finalmente la pelona
Pudo la migra esquivar
con ayuda de un coyote
que no le quiso cobrar
Con la cajita mortuoria
Luego tuvo que volver
Y la línea divisoria
Cruzó sin ningún papel
Ya descansa Miguel Méndez
En el panteón de las artes
Con Camilo José Cela
Y Gabriel García Márquez.
viernes, octubre 29, 2004
EL METADISCURSO COMO RECURSO MATERNO
Aprovechando el espíritu plural y la cortesía que este blog suele brindar los viernes, un intruso destapó la cloaca de su imaginería para tratar de aleccionarnos en materia de escritura, crítica y metadiscurso. Esto no tendría mayor relevancia, excepto por el hecho de que utiliza figuras literarias plagiadas de una novela en gestación que los patrocinadores de esta desolada página llevan a la mitad. La novela tiene como eje central el desnudismo y el efecto dramático que producen en las sociedades occidentales la presencia de encantadores de serpientes y otros símbolos emblemáticos de culturas diferentes.
La protesta viene al caso por una sencilla razón: de metadiscurso el intruso no sabe nada. Es más, puedo afirmar que hasta mi madre tenía mejor manejo del metadiscurso. Mi madre, por ejemplo, solía utilizar lo que en la gramática moderna se considerarían oraciones simples, pero lo hacía con tal contundencia que mis hermanos y yo interpretábamos aquello como una evocación de tormentos de la Santa Inquisición que hoy condena la propia Iglesia. Había antecedentes inequívocos que avalaban nuestras especulaciones. Por fortuna o por desgracia, la gramática moderna no se ha detenido a analizar los significados de las oraciones simples de mi mamá, quizá porque las considerara anacrónicas.
A mí la cosa de la moda no me interesa y, es más, comencé a detestarla en el Mundial de Futbol Argentina 78, cuando los jugadores salían a la cancha enfundados en una incómoda modalidad de hot-pants (el colmo: también los árbitros). Esta óptica me ha permitido analizar asuntos del pasado sin prejuicios temporales. Por eso puedo percibir, con un grado de seguridad semejante al que manifestó la socia cuando frente al altar dijo "tsí", detalles tan singulares como el lenguaje que utilizaba Lope de Vega para echar de la madre sin metáforas. Esta perspectiva, pues, me ha permitido cierto conocimiento en la evolución del metadiscurso desde los orígenes de la lengua castellana hasta llegar a los creadores de la narratología contemporánea, una ciencia más útil sin duda que los sanitarios móviles.
Todo texto encierra un metadiscurso, incluso éste que parece un laberinto mal hecho. Pero he querido aclarar el punto con el propósito de echar por tierra lo que tan alegremente se afirma en el post anterior. Consulta tu horóscopo, tú tendrás una mejor opinión al respecto.
NUDISMO Y METADISCURSO
El metadiscurso opera de la siguiente manera: el escritor plasma una texto mientras se va desnudando; eso no importa mucho porque son tantas las carencias de todo autor que la mayoría de los lectores ni siquiera se percata de que el escritor se ha desnudado. Pero todo se nivela porque el autor tampoco se percata de que está desnudo. Él confía en su texto sin entender que ha fabricado una flauta para encantar serpientes que nadie sabrá usar, o de plano ha creado una serpiente. Eso pasa. ¿Se acuerdan que a Bruce Lee le picó una cobra durante una filmación? Ah, pues era un texto. Por eso es que el metadiscurso pasa indavertido para la mayoría, porque sufren de encantamiento antes de escuchar la flauta sólo de pensar en la serpiente. Los críticos, que han aprendido lo que saben mirando a través de las cerraduras de las puertas, vouyeristas con cierto grado de elegancia (algunos nomás vouyeristas), sí que saben de desnudos, pero fallan también porque no pueden hacer crítica sin empezar a aligerarse de ropas. Esto ha llevado a muchos señalar que los encuentros de escritores son, o orgías declaradas, o circos romanos sin público, es decir, o salen todos agarraditos de la mano, o se tiran piedras con el elástico de los ligueros.
Yo por eso jamás voy a ser crítico. Una vez acudí a una clase sobre nudismo y lo único que aprendí fue a amarrar cajas, atar piolas y hacer anzuelos . Después de esa clase no regresé a los Boy Scouts.
jueves, octubre 28, 2004
RESIGNACIÓN
¿Que quieren que diga?
Barrieron los Medias Rojas con la Serie Mundial.
Por eso no digo nada, ni quiero recordar 1918, ni la maldición de Babe Ruth, ni cómo los hechizos se rompen en octubre. Nada quiero decir, excepto que hoy la luna llena se ha disfrazado de eclipse y anuncia las ansias del invierno.
¿Que quieren que diga?
Barrieron los Medias Rojas con la Serie Mundial.
Por eso no digo nada, ni quiero recordar 1918, ni la maldición de Babe Ruth, ni cómo los hechizos se rompen en octubre. Nada quiero decir, excepto que hoy la luna llena se ha disfrazado de eclipse y anuncia las ansias del invierno.
martes, octubre 26, 2004
ÓPERA EN BEATYFULVILLE
La primera vez que participé en una ópera fue en Madama Buterfly de Giacomo Puccini hace un par de años, ahí mi amigo José Plazola interpretó el inolvidable rol protagónico del oficial Pinkerton. Después tuve la fortuna de hacer, desde las democráticas filas del coro universitario, Cavallería Rusticana de Mascagni. Bien, el caso es que estamos ahora frente al inminente estreno de "El Elíxir de Amor" de Gaetano Donizetti que podrá disfrutarse este fin de semana en Beatyfulville. Están cordialmente invitados, lleven matracas y cornetas.
"Elíxir" es una de mis óperas favoritas simplemente porque es una divertida broma musical de tres horas donde hay un enorme lucimiento vocal para el coro y los solistas. La socia, como ya he dicho aquí varias veces, hará el papel de Gianetta en la función del sábado, en razón de lo cual preparo al vapor un casting para armar porras enardecidas de fanáticos que vayan a reir y gritar hasta que sus cuerdas acusen inflamación y ronquera crónica (las de la porra, no las de la socia).
Algunas personas tienen la idea de que la ópera es una mujer aria gorda de enormes trenzas y gorro vikingo cantando notas agudísimas, una postal tomada de alguna escena operística de Wagner, sin embargo, la postal no sustituye al edén turístico. Aparte, Wagner es tediosísimo y yo me quedo mejor con Verdi, especialmente sus dramas shakespeareanos y schillerianos: Otelo y Don Carlo. ¿Quieren conocer la idiosincracia de Felipe II y por qué España se fué por el caño de la decadencia? Conozcan Don Carlo. ¿Quieren saber por qué ustedes dicen una cosa y hacen otra? Entonces vean Otelo. ¿Deseas saber el tamaño de la grandeza humana?, entonces hay que ver Fidelio de Beethoven.
La experiencia de la ópera transforma al individuo, le llena de un tremendo optimismo incluso en su modalidad dramática; la ópera es una poderosa vacuna contra la alienación porque despierta un sinnúmero de emociones en el oyente y pone en juego niveles perceptivos que generalmente están dormidos. En tal sentido, la ópera como género tiene un lado sutilmente peligroso.
Como espectáculo la ópera se ha convertido en moda de una élite banal y selectiva, sin embargo, la raíz de este género es profundamente popular. Ocurre con la música lo mismo que con las instituciones: se corrompe por la ambición del poder y el delirio por la fama. Entonces pierde el arte su propósito más profundo, el de contribuir a la educación estética del oyente, arrancándolo de su rutina asfixiante, despertando en él capacidades perdidas y anhelos postergados. Tal es el valor del gran arte, un asunto que a los mercaderes de almas no les interesa.
Insisto, están invitados.
La primera vez que participé en una ópera fue en Madama Buterfly de Giacomo Puccini hace un par de años, ahí mi amigo José Plazola interpretó el inolvidable rol protagónico del oficial Pinkerton. Después tuve la fortuna de hacer, desde las democráticas filas del coro universitario, Cavallería Rusticana de Mascagni. Bien, el caso es que estamos ahora frente al inminente estreno de "El Elíxir de Amor" de Gaetano Donizetti que podrá disfrutarse este fin de semana en Beatyfulville. Están cordialmente invitados, lleven matracas y cornetas.
"Elíxir" es una de mis óperas favoritas simplemente porque es una divertida broma musical de tres horas donde hay un enorme lucimiento vocal para el coro y los solistas. La socia, como ya he dicho aquí varias veces, hará el papel de Gianetta en la función del sábado, en razón de lo cual preparo al vapor un casting para armar porras enardecidas de fanáticos que vayan a reir y gritar hasta que sus cuerdas acusen inflamación y ronquera crónica (las de la porra, no las de la socia).
Algunas personas tienen la idea de que la ópera es una mujer aria gorda de enormes trenzas y gorro vikingo cantando notas agudísimas, una postal tomada de alguna escena operística de Wagner, sin embargo, la postal no sustituye al edén turístico. Aparte, Wagner es tediosísimo y yo me quedo mejor con Verdi, especialmente sus dramas shakespeareanos y schillerianos: Otelo y Don Carlo. ¿Quieren conocer la idiosincracia de Felipe II y por qué España se fué por el caño de la decadencia? Conozcan Don Carlo. ¿Quieren saber por qué ustedes dicen una cosa y hacen otra? Entonces vean Otelo. ¿Deseas saber el tamaño de la grandeza humana?, entonces hay que ver Fidelio de Beethoven.
La experiencia de la ópera transforma al individuo, le llena de un tremendo optimismo incluso en su modalidad dramática; la ópera es una poderosa vacuna contra la alienación porque despierta un sinnúmero de emociones en el oyente y pone en juego niveles perceptivos que generalmente están dormidos. En tal sentido, la ópera como género tiene un lado sutilmente peligroso.
Como espectáculo la ópera se ha convertido en moda de una élite banal y selectiva, sin embargo, la raíz de este género es profundamente popular. Ocurre con la música lo mismo que con las instituciones: se corrompe por la ambición del poder y el delirio por la fama. Entonces pierde el arte su propósito más profundo, el de contribuir a la educación estética del oyente, arrancándolo de su rutina asfixiante, despertando en él capacidades perdidas y anhelos postergados. Tal es el valor del gran arte, un asunto que a los mercaderes de almas no les interesa.
Insisto, están invitados.
lunes, octubre 25, 2004
OMNISCIENCIA Y NARRATIVA
Conforme la narración ha ido evolucionando, la existencia de ese fantasma llamado narrador omnisciente se cuestiona cada vez más pues presenta una idea equívoca acerca de las capacidades reales y potenciales de esa variedad de narrador. De hecho, la omnisciencia es un concepto que define una posibilidad específica atribuible a Dios, es decir, una figura inalcanzable para el mortal. Ni el autor ni el narrador pueden aspirar a la divinidad, aunque algunos construyen sus propios dioses (algunos se construyen a sí mismos como tales).
A diferencia del autor, el narrador tiene una expectativa limitada de opciones para exponer una o varias perspectivas en el microcosmos del relato, pero es imposible exponer una visión "omnisciente", una visión ontológicamente distinta de la perspectiva del mortal. Tal perspectiva omnisciente se podría figurar como una especie de Aleph cantoriano cuya existencia contiene todas y simultáneamente las posibilidades expresivas del presente, el pasado y el futuro. Aunque algunos piensan que la idea del aleph fue una invención de Jorge Luis Borges, el concepto geométrico asociado a esa figura rebasa con mucho la versión "popularizada" por el argentino en su famoso cuento de título ìdem.
De facto, la idea de la omnisciencia como tal no puede exponerse por medios convencionales; podemos, acaso, definir una sobra de ese concepto y aprender a conformarnos con el hecho de que el conocimiento humano es una herramienta imperfecta. Tan imperfecta como la mejor narrativa. Por eso llaman a risa aquellos que ostentan poseer "la última palabra" algún asunto.
Conforme la narración ha ido evolucionando, la existencia de ese fantasma llamado narrador omnisciente se cuestiona cada vez más pues presenta una idea equívoca acerca de las capacidades reales y potenciales de esa variedad de narrador. De hecho, la omnisciencia es un concepto que define una posibilidad específica atribuible a Dios, es decir, una figura inalcanzable para el mortal. Ni el autor ni el narrador pueden aspirar a la divinidad, aunque algunos construyen sus propios dioses (algunos se construyen a sí mismos como tales).
A diferencia del autor, el narrador tiene una expectativa limitada de opciones para exponer una o varias perspectivas en el microcosmos del relato, pero es imposible exponer una visión "omnisciente", una visión ontológicamente distinta de la perspectiva del mortal. Tal perspectiva omnisciente se podría figurar como una especie de Aleph cantoriano cuya existencia contiene todas y simultáneamente las posibilidades expresivas del presente, el pasado y el futuro. Aunque algunos piensan que la idea del aleph fue una invención de Jorge Luis Borges, el concepto geométrico asociado a esa figura rebasa con mucho la versión "popularizada" por el argentino en su famoso cuento de título ìdem.
De facto, la idea de la omnisciencia como tal no puede exponerse por medios convencionales; podemos, acaso, definir una sobra de ese concepto y aprender a conformarnos con el hecho de que el conocimiento humano es una herramienta imperfecta. Tan imperfecta como la mejor narrativa. Por eso llaman a risa aquellos que ostentan poseer "la última palabra" algún asunto.
NARRACION Y OMNISCIENCIA
Conforme la narración ha ido evolucionando, la existencia del narrador onmisciente se cuestiona cada vez más pues pesenta una idea equívoca acerca de las capacidades reales y potenciales de esa variedad de narrador. De hecho, la omnisciencia es un concepto que define una posibilidad específica atribuible a Dios, es decir, una figura inalcanzable para el mortal. Ni el autor ni el narrador pueden aspirar a la divinidad, aunque algunos construyen sus propios dioses (algunos se construyen a sí mismos como tales).
A diferencia del autor, el narrador tiene una expectativa limitada de opciones para exponer una o varias perspectivas en el microcosmos del relato, pero es imposible exponer una visión "omnisciente", una visión ontológicamente distinta de la perspectiva del mortal. Tal perspectiva omnisciente se podría figurar como una especie de Aleph cantoriano cuya existencia contiene todas y simultáneamente las posibilidades expresivas del presente, el pasado y el futuro. Aunque algunos piensan que la idea del Aleph fue una invención de Jorge Luis Borges, el concepto geométrico asociado a esa figura rebasa con mucho la versión "popularizada" por el argentino en su famoso cuento de título idem.
De facto, la idea de la omnisciencia como tal no puede exponerse por medios convencionales; podemos, acaso, definir una sobra de ese concepto y aprender a conformarnos con el hecho de que el conocimiento humano es una herramienta imperfecta. Tan imperfecta como la mejor narrativa. Por eso llaman a risa aquellos que ostentan poseer "la última palabra" algún asunto.
Conforme la narración ha ido evolucionando, la existencia del narrador onmisciente se cuestiona cada vez más pues pesenta una idea equívoca acerca de las capacidades reales y potenciales de esa variedad de narrador. De hecho, la omnisciencia es un concepto que define una posibilidad específica atribuible a Dios, es decir, una figura inalcanzable para el mortal. Ni el autor ni el narrador pueden aspirar a la divinidad, aunque algunos construyen sus propios dioses (algunos se construyen a sí mismos como tales).
A diferencia del autor, el narrador tiene una expectativa limitada de opciones para exponer una o varias perspectivas en el microcosmos del relato, pero es imposible exponer una visión "omnisciente", una visión ontológicamente distinta de la perspectiva del mortal. Tal perspectiva omnisciente se podría figurar como una especie de Aleph cantoriano cuya existencia contiene todas y simultáneamente las posibilidades expresivas del presente, el pasado y el futuro. Aunque algunos piensan que la idea del Aleph fue una invención de Jorge Luis Borges, el concepto geométrico asociado a esa figura rebasa con mucho la versión "popularizada" por el argentino en su famoso cuento de título idem.
De facto, la idea de la omnisciencia como tal no puede exponerse por medios convencionales; podemos, acaso, definir una sobra de ese concepto y aprender a conformarnos con el hecho de que el conocimiento humano es una herramienta imperfecta. Tan imperfecta como la mejor narrativa. Por eso llaman a risa aquellos que ostentan poseer "la última palabra" algún asunto.
domingo, octubre 24, 2004
viernes, octubre 22, 2004
LA SENCILLEZ DE MIGUEL MENDEZ
Ayer conocí a Miguel Méndez. Estuve platicando con él antes de la presentación del libro de relatos Calle Melancolía de mi paisana Patricia Robles Payán. La tarde era espléndida. Apenas nos presentó la conductora radiofónica Lupita Pérez Ríos (disculpa amiga el título nobiliario), Miguel me soltó una cita del decálogo del cuentista perfecto de Horacio Quiroga, esa que dice “un cuento es una novela sin ripios”. La presentación era al aire libre y había unos 20 grados de temperatura. Lupita y el periodista Martín Contreras hicieron la presentación del libro. Don Miguel, que debe andar persiguiendo los setenta años, es un hombre que trae la sonrisa tatuada y habla tan coloquialmente como si fuese llegando de la sierra. Lupita habló del compromiso artístico de Patricia y Martín alabó su labor prosística y periodística (la de Patricia). Algunas parvadas de aves migratorias pasaban por encima de todos. Cuando Méndez pronunció la palabra “ripios” puse cara de sabiduría. A media función apareció una cincuentena de estudiantes de secundaria; a Martín se le salió decir que eran “acarreados”. Gloria Barragán, la encargada de explicar a los escritores fastidiosos que asedian el Instituto Sonorense de Cultura por qué no se han publicado sus libros, tomó el micrófono para aclarar que no eran acarreados, sino que venían a echar porras a su maestra que iba a presentar su libro después de Patricia (yo entonces me quedé pensando que efectivamente Martín tenía razón, pero no dije nada). Don Miguel en forma express trabó conversación con los estudiantes haciendo una sencilla apología por la lectura, utilizaba palabras que ya andaba yo olvidando de tanto prestar oídos a escritores de calibres diversos que no desperdician oportunidad para lucir palabrejas domingueras como “identitario”, “macrocosmos” y “metadiscursivo”. Patricia habló de su colega asesinado en 1997, el periodista sanluisino Benjamín Flores, a quien dedica uno de sus relatos. Mientras todo eso pasaba, yo me deslicé hasta la mesa donde vendían Calles de melancolía por cuarenta pesos (no tenían cambio de cien). Cuando le mencionan a Miguel Méndez su calidad de candidato al Nóbel de literatura se ríe como si le hubieran contado un chiste viejo de Catón. Patricia puso en mi libro una dedicatoria que evocaba una secundaria común. La feria del libro de Beautyfulville fue dedicada a Miguel Méndez (cosa que nadie podrá ya evitar pues la feria concluye el domingo). Al término de la presentación me despedí del señor Méndez (quien por cierto en materia de abrigo es talla XL) y salí pitando con rumbo al ensayo de Elíxir de amor. Cuando llegué a la sala de conciertos de la Uni, el director escénico Miguel Alonso Gutiérrez ya estaba enojado porque la indisciplina es lo que provoca (él es talla L). Todo terminó bien y pude dormirme a las 12:30, aunque me sentía como si hubiera estado chambeando en la construcción de la Pirámide del Sol; es que anduve desde las 6 de la mañana circulando sin aditivo. Antes de que se me olvide: El esposo de Lupita Pérez Ríos, a quien no le perdono que haya abandonado la escuela, que también andaba en la presentación del libro, es el mejor trombonista de Beautyfulville y me cae muy bien (es talla XXL). Por cierto, al despedirme, el señor Méndez se encontraba acompañado de unos señores que traían corbatas de chorizo con huevo.
Hoy por la mañana el maestro Fortino Corral despejó la duda y explicó el significado de la palabra “ripios”. Di muestras de agradecimiento, eché una hojeada al decálogo de Quiroga y me percaté de que hoy en día nadie lo pela (a Quiroga).
Ya es mucho, ¿no?
Ayer conocí a Miguel Méndez. Estuve platicando con él antes de la presentación del libro de relatos Calle Melancolía de mi paisana Patricia Robles Payán. La tarde era espléndida. Apenas nos presentó la conductora radiofónica Lupita Pérez Ríos (disculpa amiga el título nobiliario), Miguel me soltó una cita del decálogo del cuentista perfecto de Horacio Quiroga, esa que dice “un cuento es una novela sin ripios”. La presentación era al aire libre y había unos 20 grados de temperatura. Lupita y el periodista Martín Contreras hicieron la presentación del libro. Don Miguel, que debe andar persiguiendo los setenta años, es un hombre que trae la sonrisa tatuada y habla tan coloquialmente como si fuese llegando de la sierra. Lupita habló del compromiso artístico de Patricia y Martín alabó su labor prosística y periodística (la de Patricia). Algunas parvadas de aves migratorias pasaban por encima de todos. Cuando Méndez pronunció la palabra “ripios” puse cara de sabiduría. A media función apareció una cincuentena de estudiantes de secundaria; a Martín se le salió decir que eran “acarreados”. Gloria Barragán, la encargada de explicar a los escritores fastidiosos que asedian el Instituto Sonorense de Cultura por qué no se han publicado sus libros, tomó el micrófono para aclarar que no eran acarreados, sino que venían a echar porras a su maestra que iba a presentar su libro después de Patricia (yo entonces me quedé pensando que efectivamente Martín tenía razón, pero no dije nada). Don Miguel en forma express trabó conversación con los estudiantes haciendo una sencilla apología por la lectura, utilizaba palabras que ya andaba yo olvidando de tanto prestar oídos a escritores de calibres diversos que no desperdician oportunidad para lucir palabrejas domingueras como “identitario”, “macrocosmos” y “metadiscursivo”. Patricia habló de su colega asesinado en 1997, el periodista sanluisino Benjamín Flores, a quien dedica uno de sus relatos. Mientras todo eso pasaba, yo me deslicé hasta la mesa donde vendían Calles de melancolía por cuarenta pesos (no tenían cambio de cien). Cuando le mencionan a Miguel Méndez su calidad de candidato al Nóbel de literatura se ríe como si le hubieran contado un chiste viejo de Catón. Patricia puso en mi libro una dedicatoria que evocaba una secundaria común. La feria del libro de Beautyfulville fue dedicada a Miguel Méndez (cosa que nadie podrá ya evitar pues la feria concluye el domingo). Al término de la presentación me despedí del señor Méndez (quien por cierto en materia de abrigo es talla XL) y salí pitando con rumbo al ensayo de Elíxir de amor. Cuando llegué a la sala de conciertos de la Uni, el director escénico Miguel Alonso Gutiérrez ya estaba enojado porque la indisciplina es lo que provoca (él es talla L). Todo terminó bien y pude dormirme a las 12:30, aunque me sentía como si hubiera estado chambeando en la construcción de la Pirámide del Sol; es que anduve desde las 6 de la mañana circulando sin aditivo. Antes de que se me olvide: El esposo de Lupita Pérez Ríos, a quien no le perdono que haya abandonado la escuela, que también andaba en la presentación del libro, es el mejor trombonista de Beautyfulville y me cae muy bien (es talla XXL). Por cierto, al despedirme, el señor Méndez se encontraba acompañado de unos señores que traían corbatas de chorizo con huevo.
Hoy por la mañana el maestro Fortino Corral despejó la duda y explicó el significado de la palabra “ripios”. Di muestras de agradecimiento, eché una hojeada al decálogo de Quiroga y me percaté de que hoy en día nadie lo pela (a Quiroga).
Ya es mucho, ¿no?
jueves, octubre 21, 2004
BLOGS Y BLOGUEROS
Es cierto, existe un grupo de escribidores que ha visto la actividad del blog como una extensión de su labor grafitera, lo que parece bastante lógico y aún genuino. Oye, uno escribe en papel, en paredes, en puertas de excusados, en servilletas de mesa, luego entonces, uno escribe también en una página electrónica. La diferencia es que la página electrónica edita y publica instantáneamente y, ¡Eureka!, cualquier desarraigado puede ser leído en prácticamente cualquier lado, incluso en la oficina de Sari Bermúdez.
Pero hay un detalle: persiste la creencia de que el internet es un medio publicitario por excelencia y se tiende a pensar que mediante el uso de páginas electrónicas el escribidor con pretensiones tendrá a su alcance un número indeterminado de potenciales compradores de su obra escrita, lo que allanará el camino a la fama y al éxito. Terrible error que generosamente algunos blogueros -menos ingenuos- han tratado de enderezar explicando el fenómeno del blog y su potencialidad.
El asunto no es tan sencillo como parece. El consejo editorial de este blog, que incluye a Humphreybloggart, Nacho M., Arturo Íñiguez y al que teclea, ha mantenido una actitud más bien precautoria acerca de los blogs en términos de sus alcances literarios. Sin embargo, visto en retrospectiva, ha mantenido cierta cautela a la hora de emitir juicios respecto al fenómeno del blog. (La cautela envió un mail advirtiendo que no desea que se le involucre en esta bronca).
Más allá de los zipizapes, escupitajos, discusiones, guerras de guerrillas, bombas caseras y puñaladas traperas que tienen lugar en la redacción de blogs, tags y cajones de comentarios, la profusión de las páginas electrónicas ha significado un interesante y novedoso flanqueo al asunto de que la gente lea. Sobre el tema, Heriberto Yépez, Daniel Salinas, Bruno Ruiz, Rafa Saavedra, Éktor H. Martínez y otros blogueros han planteado interesantes ideas y mejores especulaciones en sus propios blogs. No viene al caso repetirlos, búsquenlos a ellos.
Lo que no podemos dejar de señalar es que el lector de blogs, que por lo general escribe el suyo, es un tipo que no lee una página electrónica porque su autor goce de fama mediocre o ampliada. El lector visita y lee un blog, si el autor del blog logra capturarlo en el primer párrafo o en los primero posts, el lector volverá. Si por el contrario, el lector se ve aturdido por el canto de las sirenas que viene abajo de los "perfiles" blogueros, en donde apenas alcanza el espacio para exponer diversos ángulos de determinado ego, y, paradójicamente, encuentra un canto al aburrimiento, un rictus de intelectualismo malaprendido o un anuncio comercial de sí mismo, es casi seguro que tal lector no volverá ni por la feria. No se trata de generalizar porque existen blogueros-escribidores (en papel) que guardan respeto por la página electrónica y no desisten de crear ideas propias y plantearlas sin paranoias editoriales ni reverencias a autoridades.
Hay otro bloguero del que también es necesario hablar: aquel que escribe para sus amigos y su círculo más cercano, variedad que me parece de lo más honesto. Carece de aspiraciones y tira patadas en medio de una polvorienta cancha llanera sin más objetivo que divertirse. Algunos lo hacen con una gracia y una intuición narrativa que enternece; los leemos pese a que suponen que la rivalidad entre el América y el Guadalajara es el motor de la historia (todos sabemos que el motor de la historia es el duelo Real Madrid-Barcelona).
La democracia del blog reside en eso. ¿Quieres saber qué es un blog? nos pregunta Daniel Salinas para respondernos: ¡Haz el tuyo!
Quien ha experimentado la oportunidad de ser leído mediante la edición de un blog, recrea una experiencia del siglo XXI. Nadie había pasado por esto antes, y muchos talentos escriturales se perdieron en el pasado ante la ausencia de oportunidades para el amateur.
La llamada República de las Letras se edificó sobre el esquema primitivo de la industria editorial del siglo XX. Una que procreó el culto a la personalidad y convivió con el presupuesto gubernamental; una que hacía de la publicación un mito inalcanzable. Ese modelo es el que se ve amenazado ahora. Muchos indocumentados buscan ser reconocidos por esa República y responden a moldes obsoletos de prerrogativas, becas y concursos; dádivas de un sistema de gobierno que proclama la cultura como un recurso manipulable; hasta creen que el blog les puede allegar simpatías para tales fines.
¿Pretende la autoridad mediatizar a los blogs en los trillados encuentros de escritores? Que lo intente, pronto verán la insuficiencia de sus comparsas.
Es cierto, existe un grupo de escribidores que ha visto la actividad del blog como una extensión de su labor grafitera, lo que parece bastante lógico y aún genuino. Oye, uno escribe en papel, en paredes, en puertas de excusados, en servilletas de mesa, luego entonces, uno escribe también en una página electrónica. La diferencia es que la página electrónica edita y publica instantáneamente y, ¡Eureka!, cualquier desarraigado puede ser leído en prácticamente cualquier lado, incluso en la oficina de Sari Bermúdez.
Pero hay un detalle: persiste la creencia de que el internet es un medio publicitario por excelencia y se tiende a pensar que mediante el uso de páginas electrónicas el escribidor con pretensiones tendrá a su alcance un número indeterminado de potenciales compradores de su obra escrita, lo que allanará el camino a la fama y al éxito. Terrible error que generosamente algunos blogueros -menos ingenuos- han tratado de enderezar explicando el fenómeno del blog y su potencialidad.
El asunto no es tan sencillo como parece. El consejo editorial de este blog, que incluye a Humphreybloggart, Nacho M., Arturo Íñiguez y al que teclea, ha mantenido una actitud más bien precautoria acerca de los blogs en términos de sus alcances literarios. Sin embargo, visto en retrospectiva, ha mantenido cierta cautela a la hora de emitir juicios respecto al fenómeno del blog. (La cautela envió un mail advirtiendo que no desea que se le involucre en esta bronca).
Más allá de los zipizapes, escupitajos, discusiones, guerras de guerrillas, bombas caseras y puñaladas traperas que tienen lugar en la redacción de blogs, tags y cajones de comentarios, la profusión de las páginas electrónicas ha significado un interesante y novedoso flanqueo al asunto de que la gente lea. Sobre el tema, Heriberto Yépez, Daniel Salinas, Bruno Ruiz, Rafa Saavedra, Éktor H. Martínez y otros blogueros han planteado interesantes ideas y mejores especulaciones en sus propios blogs. No viene al caso repetirlos, búsquenlos a ellos.
Lo que no podemos dejar de señalar es que el lector de blogs, que por lo general escribe el suyo, es un tipo que no lee una página electrónica porque su autor goce de fama mediocre o ampliada. El lector visita y lee un blog, si el autor del blog logra capturarlo en el primer párrafo o en los primero posts, el lector volverá. Si por el contrario, el lector se ve aturdido por el canto de las sirenas que viene abajo de los "perfiles" blogueros, en donde apenas alcanza el espacio para exponer diversos ángulos de determinado ego, y, paradójicamente, encuentra un canto al aburrimiento, un rictus de intelectualismo malaprendido o un anuncio comercial de sí mismo, es casi seguro que tal lector no volverá ni por la feria. No se trata de generalizar porque existen blogueros-escribidores (en papel) que guardan respeto por la página electrónica y no desisten de crear ideas propias y plantearlas sin paranoias editoriales ni reverencias a autoridades.
Hay otro bloguero del que también es necesario hablar: aquel que escribe para sus amigos y su círculo más cercano, variedad que me parece de lo más honesto. Carece de aspiraciones y tira patadas en medio de una polvorienta cancha llanera sin más objetivo que divertirse. Algunos lo hacen con una gracia y una intuición narrativa que enternece; los leemos pese a que suponen que la rivalidad entre el América y el Guadalajara es el motor de la historia (todos sabemos que el motor de la historia es el duelo Real Madrid-Barcelona).
La democracia del blog reside en eso. ¿Quieres saber qué es un blog? nos pregunta Daniel Salinas para respondernos: ¡Haz el tuyo!
Quien ha experimentado la oportunidad de ser leído mediante la edición de un blog, recrea una experiencia del siglo XXI. Nadie había pasado por esto antes, y muchos talentos escriturales se perdieron en el pasado ante la ausencia de oportunidades para el amateur.
La llamada República de las Letras se edificó sobre el esquema primitivo de la industria editorial del siglo XX. Una que procreó el culto a la personalidad y convivió con el presupuesto gubernamental; una que hacía de la publicación un mito inalcanzable. Ese modelo es el que se ve amenazado ahora. Muchos indocumentados buscan ser reconocidos por esa República y responden a moldes obsoletos de prerrogativas, becas y concursos; dádivas de un sistema de gobierno que proclama la cultura como un recurso manipulable; hasta creen que el blog les puede allegar simpatías para tales fines.
¿Pretende la autoridad mediatizar a los blogs en los trillados encuentros de escritores? Que lo intente, pronto verán la insuficiencia de sus comparsas.
miércoles, octubre 20, 2004
MENTIRAS SOBRE UN PASADO INCIERTO
Ayer nuestra PC entró en la fase de metástasis por un spyware que involuntariamente nos ha llevado a conocer el insospechado mundo de los cibercafés de Beautyfulville. De modo que no hemos podido postear como se debe cosas de primerísima importancia: por ejemplo, la encrucijada en que se han metido los Yankees luego de que no se atrevieron a dejar descalzos a los Medias Rojas durante su paso por Boston. Ahora la cosa se ha puesto emocionante y solo falta esperar que por la tarde los Mulos se desaten repartiendo tablazos. Mi pronósico es 8 a 3. Nuestro humilde consejo para Joe Torre es muy simple: hay que recetarle base por bolas a David Ortiz cada vez que acerque su mastodóntica estatura al home, también pueden disfrazar la base por bolas o de plano tirarle al mono
Otra cosa vital: Leyendo a Julio Sueco nos enteramos de que este blog fue incluído en un artículo de Edilberto Aldán de Aguascalientes sobre el crecimiento de blogs aterradores. Hump no lo podía creer y dijo que es la primera vez que alguien lo toma en cuenta; acto seguido fue a la Catedral a dar gracias a Dios, pero estaba cerrada, de modo que cambió de dirección y se fue derechito al expendio. Tal es la razón por la que ahora se despacha media hora de tacos de cabeza con mucho chile a fin de que su sistema digestivo vuelva a estabilizarse.
Por otra parte, leemos las Cartas de Relación de don Hernán Cortés. Se ve lueguito que escribir no era su fuerte pues el conquistador tenía una letra parecida a la de Magú, el caricaturista. El hombre tenía su carácter porque todo mundo le hacía el fuchi. Cuando se vio en peligro de morir fue aquel día aciago que se conoce como "la noche triste", noche que debe haber sido de parranda para los mexicas; bueno, ya ven cómo se nos enseña este capítulo. Para que se calmara, Carlos V lo convirtió en marqués de Oaxaca, otorgándole algo así como 50 mil hectáreas que no estaban nada mal para empezar un negocito turístico, aunque él, ya saben, traía sus ideas.
Leemos también los rollos de Michael Rifaterre sobre teoría literaria y algunos poemillas de José Emilio Pacheco. Hump y yo leemos varias cosas, menos lo que el profe de Literatura Hispánica desea; ahora nos ha dado ya un ultimátum con amenaza de muerte: de no entregar el lunes el ensayo sobre las virtudes teleológicas de ser amigo de Celestina, el personaje de Fernando de Rojas, seremos fritos en aceite por el Santo Oficio.
Respondiendo a la pregunta de si vamos a ir a Tijuana al encuentro de no sé qué a fines de noviembre, señalamos lo siguiente: nadie nos ha invitado. Esta situación nos tiene comiéndonos las uñas y al borde de un ataque de nervios. Como dice Operamaníacos, ahí se ven.
Ayer nuestra PC entró en la fase de metástasis por un spyware que involuntariamente nos ha llevado a conocer el insospechado mundo de los cibercafés de Beautyfulville. De modo que no hemos podido postear como se debe cosas de primerísima importancia: por ejemplo, la encrucijada en que se han metido los Yankees luego de que no se atrevieron a dejar descalzos a los Medias Rojas durante su paso por Boston. Ahora la cosa se ha puesto emocionante y solo falta esperar que por la tarde los Mulos se desaten repartiendo tablazos. Mi pronósico es 8 a 3. Nuestro humilde consejo para Joe Torre es muy simple: hay que recetarle base por bolas a David Ortiz cada vez que acerque su mastodóntica estatura al home, también pueden disfrazar la base por bolas o de plano tirarle al mono
Otra cosa vital: Leyendo a Julio Sueco nos enteramos de que este blog fue incluído en un artículo de Edilberto Aldán de Aguascalientes sobre el crecimiento de blogs aterradores. Hump no lo podía creer y dijo que es la primera vez que alguien lo toma en cuenta; acto seguido fue a la Catedral a dar gracias a Dios, pero estaba cerrada, de modo que cambió de dirección y se fue derechito al expendio. Tal es la razón por la que ahora se despacha media hora de tacos de cabeza con mucho chile a fin de que su sistema digestivo vuelva a estabilizarse.
Por otra parte, leemos las Cartas de Relación de don Hernán Cortés. Se ve lueguito que escribir no era su fuerte pues el conquistador tenía una letra parecida a la de Magú, el caricaturista. El hombre tenía su carácter porque todo mundo le hacía el fuchi. Cuando se vio en peligro de morir fue aquel día aciago que se conoce como "la noche triste", noche que debe haber sido de parranda para los mexicas; bueno, ya ven cómo se nos enseña este capítulo. Para que se calmara, Carlos V lo convirtió en marqués de Oaxaca, otorgándole algo así como 50 mil hectáreas que no estaban nada mal para empezar un negocito turístico, aunque él, ya saben, traía sus ideas.
Leemos también los rollos de Michael Rifaterre sobre teoría literaria y algunos poemillas de José Emilio Pacheco. Hump y yo leemos varias cosas, menos lo que el profe de Literatura Hispánica desea; ahora nos ha dado ya un ultimátum con amenaza de muerte: de no entregar el lunes el ensayo sobre las virtudes teleológicas de ser amigo de Celestina, el personaje de Fernando de Rojas, seremos fritos en aceite por el Santo Oficio.
Respondiendo a la pregunta de si vamos a ir a Tijuana al encuentro de no sé qué a fines de noviembre, señalamos lo siguiente: nadie nos ha invitado. Esta situación nos tiene comiéndonos las uñas y al borde de un ataque de nervios. Como dice Operamaníacos, ahí se ven.
lunes, octubre 18, 2004
DEPORTE Y ACADEMIA
(a quien le importa)
___Dos presuntos ensayos exigidos sin piedad por los maestros de Teoría literaria y Literatura Hispánica, uno sobre El Rey Lear y el otro acerca de La Celestina, fueron abandonados sin misericordia en un rincón entelarañado de este palafito que sirve de dormitorio entre semana. En lugar de siquiera bosquejarlos, este autor prefirió revolcarse entre sábanas y bostezos viendo el partido Pumas-América (decir partido es decir mucho, lo sabe); posteriormente, bajo el modorro influjo dominical, marchó con su séquito consanguíneo y acompañado de otros personajes de talantes afines, a una finca campestre a contar mentiras (especialidad de la casa), engullir músculos de res asados con complicadas salsas y beber Coors Light, novedad de importación que se vende en los mismos expendios que la cerveza Tecate.
___Para completar un día de total abandono a las buenas costumbres y la disciplina, este tecleador se echó sin pestañear las 12 entradas del juego de los Yanquis y los Medias Rojas, en el que los de Boston impidieron de milagro no ser barridos luego de estar contra las cuerdas al son de 3 juegos contra cero.
___Después de la paliza de ayer, los Yanquis como que estaban hartos de quebrar bates, arrojar pelotas por encima de la barda y recorrer almohadillas frente a un público ajeno. A eso atribuyen algunos espectadores anónimos la falta de interés que mostraron los Yanquis el día de hoy. A ver que pasa mañana en el juego número 5 de la serie(y también cuando los maestros exijan los mentados ensayos y en su lugar obtengan estadísticas y pormenores de Grandes Ligas). En este momento, el autor ya empieza a pestañear.
("Humphrey, ¿no te parece que decir autor, también es decir mucho?" -Zzzz zzzz-).
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