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XIX Coloquio internacional de literatura mexicana e hispanoamericana
Respeto las opiniones personales que han externado los camaradas blogueros de Cd. Juárez en torno al Coloquio celebrado en Hermosillo del 12 al 14 de noviembre, sin embargo, pienso que es útil tener en mente ciertas consideraciones alrededor de la discusión que prevalece en Latinoamérica en torno a la literatura. Pienso que el reciente encuentro de investigadores, académicos y estudiantes, de alguna manera expresa las preocupaciones teóricas y artísticas de la comunidad interesada dentro y fuera de Latinoamérica acerca de la literatura y la crítica literaria de la región.
Para mí, la de Nelson Osorio Tejeda, decano e investigador chileno, fue sin duda una de las conferencias más ambiciosas e interesantes del Coloquio. Bajo el título de Los estudios literarios y la nueva dependencia cultural, Osorio plantea el polémico tema del estado actual de la crítica literaria en América Latina. Su imagen de Santoclós bonachón y su voz pausada no menguan en absoluto el fuego que guardan sus ideas.
Frente a los modelos y esquemas de análisis de “los otros”, no la película donde aparece Nicole Kidman, sino el eufemismo utilizado para referirse a Europa y los Estados Unidos, Osorio aboga por desarrollar una crítica creada en “lo nuestro”, es decir, en Latinoamérica. “Ensayemos y equivoquémonos”, pero no dejemos de ensayar, es el llamado del investigador cuando analiza la dependencia que impone la metrópoli financiera al pretender monopolizar el pensamiento y la crítica.
Existe un desnivel, afirma el chileno, entre nuestra producción literaria y nuestra crítica literaria, que debe subsanarse. Sin abandonar el incisivo sentido del humor que lo caracteriza, el investigador plantea que en nuestro subcontinente no hemos podido crear enfoques críticos a partir de nuestras necesidades e intereses, y advierte que no hemos sido capaces de crear una metodología de acuerdo a nuestra circunstancia histórica, signada por una problemática común: subdesarrollo económico, deuda externa y exaltación frente a las novedades foráneas. “Agentes consulares” de la metrópoli, denominó agudamente Osorio a aquellos críticos que responden a teorías y modelos externos en un afán por resolver “sus propias necesidades”. Pa no darle vueltas, aquellos que se acomodan sin hacer olas con tal de mantener su puesto en tal o cual cubículo universitario o mantener la bequita.
Al proponer un proyecto literario emancipador, no alienante dijo, el investigador sostuvo que somos “vistos por otros”, analizados por otros, y eso, mina nuestras capacidades propias. Sin ser chovinistas, reflexionemos sobre lo nuestro y abramos nuestra panorámica a otras literaturas en el que sea nuestra propia óptica la que nos indique la forma del mundo, parece ser el llamado.
“Nuestra Grecia nos es más necesaria que aquella que no es nuestra”, dijo Osorio citando certeramente a Andrés Bello. Citó también a Alejo Carpentier (Los Pasos Perdidos) quien satiriza la actitud de los creadores que se sienten comprometidos con los centros extranjeros antes que con su identidad geográfica.
En su búsqueda por una independencia intelectual y crítica, Osorio nos propone “no tener miedo a equivocarnos”, a elaborar nuestras propias preguntas y a manejar nuestros elementos naturales. Sólo así podremos ser capaces de crear y desarrollar una literatura la “historia de nuestro propio pensamiento crítico”.
Luego del golpe de estado de Augusto Pinochet, Nelson Osorio fue encarcelado en 1973 por su simpatía con el presidente Salvador Allende. Milagrosamente escapó de morir a manos de la dictadura. Nada mencionó el ponente de este asunto, sin embargo, su compromiso político quedó de manifiesto cuando señaló que es preciso hacer planteamientos audaces para “no llorar después” por haber callado ahora.
Sobre aquellas ponencias que han despertado mayor interés, iré comentando algunas cosas. A quienes no les interesen estos temas, echen un vistazo a mis archivos de marzo y abril.
Por lo pronto, abur.
martes, noviembre 18, 2003
domingo, noviembre 16, 2003
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TETAKAWI
La desviación a las playas de San Carlos se distingue por un curioso cerro que se encuentra junto al mar. Los nativos lo bautizaron como Tetakawi, que significa tetas de cabra. La erosión milenaria fue formando la curiosa forma de unas tetas de cabra invertidas que, por otro lado, tienen una significación religiosa para las tribus de seris y yaquis que viven cerca de ahí. Recientemente, una de las tetas fue vencida por la acción del viento y ahora quizá resulta menos claro la similitud.
Me pudo no haber acompañado a mis juarenses camaradas a visitar San Carlos, ya he relatado antes los formidables días de pesca que he pasado ahí y en lugares aledaños. El paisaje es formidable. Localizado en el tope de un nudo de cerros, desde el mirador escénico puede contemplarse un ocaso único: un sol orgulloso tragado por el ímpetu marítimo y la península de Baja California que apenas se vislumbra al final de las aguas. La calma aparente parece negar las tempestades incógnitas que engendra. Cactus, biznagas y ocotillos son parientes cercanos de la furia del Mar que un día contempló Cortés extasiado; apostados como testigos seculares de su belleza indómita, esos vegetales permanecen arraigados acumulando sol y mamando la brisa marina que el viento les regala, a despecho de unas nubes celosas y egoístas.
Ojalá que mis amigos suban a sus blogs algunas fotos del lugar, así verán que mis gustos no son tan malos.
TETAKAWI
La desviación a las playas de San Carlos se distingue por un curioso cerro que se encuentra junto al mar. Los nativos lo bautizaron como Tetakawi, que significa tetas de cabra. La erosión milenaria fue formando la curiosa forma de unas tetas de cabra invertidas que, por otro lado, tienen una significación religiosa para las tribus de seris y yaquis que viven cerca de ahí. Recientemente, una de las tetas fue vencida por la acción del viento y ahora quizá resulta menos claro la similitud.
Me pudo no haber acompañado a mis juarenses camaradas a visitar San Carlos, ya he relatado antes los formidables días de pesca que he pasado ahí y en lugares aledaños. El paisaje es formidable. Localizado en el tope de un nudo de cerros, desde el mirador escénico puede contemplarse un ocaso único: un sol orgulloso tragado por el ímpetu marítimo y la península de Baja California que apenas se vislumbra al final de las aguas. La calma aparente parece negar las tempestades incógnitas que engendra. Cactus, biznagas y ocotillos son parientes cercanos de la furia del Mar que un día contempló Cortés extasiado; apostados como testigos seculares de su belleza indómita, esos vegetales permanecen arraigados acumulando sol y mamando la brisa marina que el viento les regala, a despecho de unas nubes celosas y egoístas.
Ojalá que mis amigos suban a sus blogs algunas fotos del lugar, así verán que mis gustos no son tan malos.
jueves, noviembre 13, 2003
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GRIPE, LETRAS, ENCUENTROS
Lluvia y cambios de temperatura me han provocado una una gripe marca llorarás en medio del Circunloquio de Literadura, muchas cosas interesantes. El Portillo y el Arl ya expusieron su rollo y les fue muy bien. Al Arturo hasta le hicieron una caricatura en el boletín del Cornoquio. Dolores Dorantes se preparaba para ir en la nochecita al Luna Dance a escuchar poesía de Jorge Ochoa, poeta sonorita. Lástima no pude ir con los ciudadjuarensis fronterisis, pero no hay tos (mas que la que traigo), mañana nos iremos a comer la mejor carne asada del mundo (así la anuncian, no es onda mía). También he cotorreado con otros literantros que traen sus papiros bien interesantes, pero luego les cuento. Me encontré además al profe Arquímedes Ortiz a quien no veía desde el siglo XVII cuando nos vimos en París en el estreno de Andrómaca de Racine.
Luego les cuento.
GRIPE, LETRAS, ENCUENTROS
Lluvia y cambios de temperatura me han provocado una una gripe marca llorarás en medio del Circunloquio de Literadura, muchas cosas interesantes. El Portillo y el Arl ya expusieron su rollo y les fue muy bien. Al Arturo hasta le hicieron una caricatura en el boletín del Cornoquio. Dolores Dorantes se preparaba para ir en la nochecita al Luna Dance a escuchar poesía de Jorge Ochoa, poeta sonorita. Lástima no pude ir con los ciudadjuarensis fronterisis, pero no hay tos (mas que la que traigo), mañana nos iremos a comer la mejor carne asada del mundo (así la anuncian, no es onda mía). También he cotorreado con otros literantros que traen sus papiros bien interesantes, pero luego les cuento. Me encontré además al profe Arquímedes Ortiz a quien no veía desde el siglo XVII cuando nos vimos en París en el estreno de Andrómaca de Racine.
Luego les cuento.
martes, noviembre 11, 2003
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LAS CASUALIDADES EXISTEN COMO UN RECLAMO AL ABSOLUTO
Fuerzas extraídas quizá de un baúl de Ray Bradbury que conservo me obligan a escribir lo siguiente, no es mi voluntad la que escribe, tampoco mi razón, es algo profundo que emerge de las inmediaciones de mis límites, algo sobrenatural que excede a mi arbitrio, la compulsión primitiva por expresar un eco extraviado en el tiempo:Nicolas Cabral ha regresado al blog.
¿Vendrán a continuación los "coincido...."
LAS CASUALIDADES EXISTEN COMO UN RECLAMO AL ABSOLUTO
Fuerzas extraídas quizá de un baúl de Ray Bradbury que conservo me obligan a escribir lo siguiente, no es mi voluntad la que escribe, tampoco mi razón, es algo profundo que emerge de las inmediaciones de mis límites, algo sobrenatural que excede a mi arbitrio, la compulsión primitiva por expresar un eco extraviado en el tiempo:
¿Vendrán a continuación los "coincido...."
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"Y LA GLORIA DEL SEÑOR"
Voy llegando de un ensayo, disculpen la hora. Ahí me informaron que se forma ya la Orquesta Filarmónica de Sonora bajo la dirección del doc Gastón Serrano, un individuo al que los molinos de viento del Quijote le vienen wilson. El esayo fue para armar una misa chipocluda para el 6 de diciembre donde el germen de la citada filarmónica se va a estrenar. Estuvimos repasando partes del Mesías de Haendel y otras cancioncillas por el estilo, se ve decente la cosa (No te agüites Daniel S. en la catedral no entra la onda metalera -todavía-). Llego a la casa de la teacher Marybel Ferrales y lo primero que veo es a su esposo con su grupo rockero ensayando Señora de JM Serrat, órale, yo la canto, me apunté, pero me dieron patrás y me llevaron de las orejas al estudio donde estaba el ensayo de la misa.
La teacher regañó al rebaño de los tenores porque no nos sabemos bien "And the glory of the Lord", qué pues.
Ok. Por otro lado veo en mi tag que ya se reportó la camarada Dolorex Dorantex, viene en el carrusel del Portillo y el Ramírez Lara al Coloquio de Lit que empieza mañana. Yo ya tengo mis lentes ahumados y mi almohada lista porque son como mil ponencias seguiditas. Hay que tener a la mano un barril de café y empanadas con bencedrina.
Por cierto, tengo tarea de Redacción: elaborar resúmenes de tres ponencias, les voy a decir a los compas de Cd. Juárez que me den copia de la suya (de la ponencia) para economizar tiempos. Otra: tengo exámen de Lenguaje el viernes antes de las sesiones del Coloquio (A quién se le ocurre: al maestro Jesús Abad).
tan tan....
¿Qué hora es?
"Y LA GLORIA DEL SEÑOR"
Voy llegando de un ensayo, disculpen la hora. Ahí me informaron que se forma ya la Orquesta Filarmónica de Sonora bajo la dirección del doc Gastón Serrano, un individuo al que los molinos de viento del Quijote le vienen wilson. El esayo fue para armar una misa chipocluda para el 6 de diciembre donde el germen de la citada filarmónica se va a estrenar. Estuvimos repasando partes del Mesías de Haendel y otras cancioncillas por el estilo, se ve decente la cosa (No te agüites Daniel S. en la catedral no entra la onda metalera -todavía-). Llego a la casa de la teacher Marybel Ferrales y lo primero que veo es a su esposo con su grupo rockero ensayando Señora de JM Serrat, órale, yo la canto, me apunté, pero me dieron patrás y me llevaron de las orejas al estudio donde estaba el ensayo de la misa.
La teacher regañó al rebaño de los tenores porque no nos sabemos bien "And the glory of the Lord", qué pues.
Ok. Por otro lado veo en mi tag que ya se reportó la camarada Dolorex Dorantex, viene en el carrusel del Portillo y el Ramírez Lara al Coloquio de Lit que empieza mañana. Yo ya tengo mis lentes ahumados y mi almohada lista porque son como mil ponencias seguiditas. Hay que tener a la mano un barril de café y empanadas con bencedrina.
Por cierto, tengo tarea de Redacción: elaborar resúmenes de tres ponencias, les voy a decir a los compas de Cd. Juárez que me den copia de la suya (de la ponencia) para economizar tiempos. Otra: tengo exámen de Lenguaje el viernes antes de las sesiones del Coloquio (A quién se le ocurre: al maestro Jesús Abad).
tan tan....
¿Qué hora es?
lunes, noviembre 10, 2003
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SISMOS DE 5.5 GRADOS EN LA ESCUELA DE LETRAS, LINGÜÍSTICA Y MATERIAS ALEATORIAS
I
....Mi amigo Patricio Estévez dió una charla en la escuelita hace rato. Esto fue parte de las celebraciones del XXX aniversario del movimiento estudiantil del 70-73 de la Unison (donde hicimos nuestros pininos en política). El cotorreo fue al aire libre en el jardín central del edificio, que se pinta solo para estos menesteres. El edificio le tira a un estilo colonial con salones y pasillos amplios, arcos por todos lados, flores y una biblioteca bastante decente (que por cierto me cobró 15 pesos de multa por no regresar a tiempo unos poemarios de José Emilio Pacheco, ni que estuviera tan sabroso el Pacheco).
Bueno, pues el Pat, que en sus buenos tiempos (quiero decir los años maravillosos, pues)fue el carismático líder de la legendaria Fed. de Estudiantes de la Unison, se echó un speech entre nostálgico y peleador, poniendo su archivo personal a disposición del futuro. Lo más cotorro fueron las fotos que proyectó donde todo mundo aparece greñudón y en mítines contra el sistema burgués y sus lacayos. Y bueno pues, en esas épocas hubo bronca y bastante; Pat y muchos otros salimos desterrados de Beatyfulville y después fuimos regresando paulatinamente. Vi muchas canas conocidas. Ahora resulta que ya somos historia.
II
....Hay revuelo en la escuelita porque el miércoles comienza el Coloquio de Literatura, vienen eminencias en todas las presentaciones (si compras dos te regalan otra), y la cosa tiene perfiles maratónicos. Nosotros estamos por meternos en el disfraz de Bob Esponja para tratar de absorber todo cuanto sea absorbible. Ya le dije a Calamardo que lleve su walkman con unos cds de Gabilondo Soler por si se pone aburrido aquello.
Vienen elJM Portillo y el Arturo R. Lara con sendas ponencias letrógradas bajo el brazo Mrs. Dorantes también amenaza con dejarse ver por estas polvorientas tierras. Tráiganse la guitarra y pónganse una camiseta con el nombre de su blog para reconocerlos.
SISMOS DE 5.5 GRADOS EN LA ESCUELA DE LETRAS, LINGÜÍSTICA Y MATERIAS ALEATORIAS
I
....Mi amigo Patricio Estévez dió una charla en la escuelita hace rato. Esto fue parte de las celebraciones del XXX aniversario del movimiento estudiantil del 70-73 de la Unison (donde hicimos nuestros pininos en política). El cotorreo fue al aire libre en el jardín central del edificio, que se pinta solo para estos menesteres. El edificio le tira a un estilo colonial con salones y pasillos amplios, arcos por todos lados, flores y una biblioteca bastante decente (que por cierto me cobró 15 pesos de multa por no regresar a tiempo unos poemarios de José Emilio Pacheco, ni que estuviera tan sabroso el Pacheco).
Bueno, pues el Pat, que en sus buenos tiempos (quiero decir los años maravillosos, pues)fue el carismático líder de la legendaria Fed. de Estudiantes de la Unison, se echó un speech entre nostálgico y peleador, poniendo su archivo personal a disposición del futuro. Lo más cotorro fueron las fotos que proyectó donde todo mundo aparece greñudón y en mítines contra el sistema burgués y sus lacayos. Y bueno pues, en esas épocas hubo bronca y bastante; Pat y muchos otros salimos desterrados de Beatyfulville y después fuimos regresando paulatinamente. Vi muchas canas conocidas. Ahora resulta que ya somos historia.
II
....Hay revuelo en la escuelita porque el miércoles comienza el Coloquio de Literatura, vienen eminencias en todas las presentaciones (si compras dos te regalan otra), y la cosa tiene perfiles maratónicos. Nosotros estamos por meternos en el disfraz de Bob Esponja para tratar de absorber todo cuanto sea absorbible. Ya le dije a Calamardo que lleve su walkman con unos cds de Gabilondo Soler por si se pone aburrido aquello.
Vienen el
sábado, noviembre 08, 2003
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PAYASOS QUE LLORAN
Un abrazo licuadórico a mi gran amiga Karina Romero por su éxito como protagonista en la ópera de Leoncavallo I Pagliacci en el narquísimo puerto de Mazatlán. Otro abrazo para mi compa José Luis Ordóñez, tenor chihuahense que cada día se cotiza más en el trajín operístico nacional. Vean reseña completa, guión de la obra y fotos enOperamaníacos!!! que patrocina, atiende y destiende mi little bro tijuánico José Plazola.
PAYASOS QUE LLORAN
Un abrazo licuadórico a mi gran amiga Karina Romero por su éxito como protagonista en la ópera de Leoncavallo I Pagliacci en el narquísimo puerto de Mazatlán. Otro abrazo para mi compa José Luis Ordóñez, tenor chihuahense que cada día se cotiza más en el trajín operístico nacional. Vean reseña completa, guión de la obra y fotos en
viernes, noviembre 07, 2003
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VIERNES SIN CLASES
A pesar de que hoy no tengo que ir a clases, lo cual brinda cierto marco de felicidad gratuita, me levanté muy temprano, ello me confirma que los engranes de la rutina se posesionan del mecanismo biológico de uno. Lo primero que veo, café en mano -el primero-, es El gran Gatsby abierto de par en par justo a la mitad, parece un señorito con la pierna cruzada. Lo veo de soslayo y ordeno a mi secretaria que le haga un espacio en la agenda del domingo, me interesa lo que ocurría en los suburbios de la gran manzana en aquella época incrédula de los veintes, pero es asunto que puede esperar tantito. También veo cuatro sacos de piel negra que, esos sí, me ven con los ojos de la exigencia, les pido paciencia. Debo repintarlos, pertenecen a clientes que ya saben que enviar sus pieles a la tintorería es como lavarse los dientes con un cepillo para el pelo. Pero antes de encender los motores de la chamba concluiré este post.
Como el acontecimiento más trascendente de este viernes viernes se perfila la fiesta de cumpleaños de mi sobrino Brandon que llega a esa edad interesantísima, plena de descubrimiento, caligrafía y de ocurrente sabiduría que es la de los siete años. La salvaje turba de primos y amigos siente taquicardia porque la cita es nada más y nada menos que ¡en McDonalds! a eso del mediodía, lo que significa: hamburguesas de soya, diversión en túneles de plástico, pies descalzos y pastel de chocolate (no suena mal).
Vuelvo enseguida, voy por más café...
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. Ya regresé, escucho el primer acto de Elixir de amor...
Permítanme contarles algo personal. Diariamente desayuno un yoghurt y dos panes tostados con mantequilla. Con semejante frugalidad, a eso de las 12 ando viendo visiones, el hambre, en mi caso, empieza a afectar órganos vitales del sistema nervioso: el bulbo raquideo, el oído medio, la hipófisis y el nervio óptico. Esto se traduce en difuminación de los contornos visuales, ansiedad, temblorina y pérdida de la orientación. Desafortunadamente, en este momento los puestos callejeros de tacos de cabeza, que en ciertas circunstancias son un oasis providencial, han terminado su labor y se han marchado. Ahí es cuando mi fuerza de voluntad, y mi resistencia física y mental se ponen a prueba. Me concentro como si fuera Milton el hipnotizador, me veo en el espejo y me hipnotizo, luego entonces funciono. Es el costo por mantenerme en los 84 kilogramos de peso. Sin embargo, hoy haré un ligero cambio y pienso desayunar como luchador de la Triple A.
Nos leemos el fin de semana, pásenla bien.
VIERNES SIN CLASES
A pesar de que hoy no tengo que ir a clases, lo cual brinda cierto marco de felicidad gratuita, me levanté muy temprano, ello me confirma que los engranes de la rutina se posesionan del mecanismo biológico de uno. Lo primero que veo, café en mano -el primero-, es El gran Gatsby abierto de par en par justo a la mitad, parece un señorito con la pierna cruzada. Lo veo de soslayo y ordeno a mi secretaria que le haga un espacio en la agenda del domingo, me interesa lo que ocurría en los suburbios de la gran manzana en aquella época incrédula de los veintes, pero es asunto que puede esperar tantito. También veo cuatro sacos de piel negra que, esos sí, me ven con los ojos de la exigencia, les pido paciencia. Debo repintarlos, pertenecen a clientes que ya saben que enviar sus pieles a la tintorería es como lavarse los dientes con un cepillo para el pelo. Pero antes de encender los motores de la chamba concluiré este post.
Como el acontecimiento más trascendente de este viernes viernes se perfila la fiesta de cumpleaños de mi sobrino Brandon que llega a esa edad interesantísima, plena de descubrimiento, caligrafía y de ocurrente sabiduría que es la de los siete años. La salvaje turba de primos y amigos siente taquicardia porque la cita es nada más y nada menos que ¡en McDonalds! a eso del mediodía, lo que significa: hamburguesas de soya, diversión en túneles de plástico, pies descalzos y pastel de chocolate (no suena mal).
Vuelvo enseguida, voy por más café...
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. Ya regresé, escucho el primer acto de Elixir de amor...
Permítanme contarles algo personal. Diariamente desayuno un yoghurt y dos panes tostados con mantequilla. Con semejante frugalidad, a eso de las 12 ando viendo visiones, el hambre, en mi caso, empieza a afectar órganos vitales del sistema nervioso: el bulbo raquideo, el oído medio, la hipófisis y el nervio óptico. Esto se traduce en difuminación de los contornos visuales, ansiedad, temblorina y pérdida de la orientación. Desafortunadamente, en este momento los puestos callejeros de tacos de cabeza, que en ciertas circunstancias son un oasis providencial, han terminado su labor y se han marchado. Ahí es cuando mi fuerza de voluntad, y mi resistencia física y mental se ponen a prueba. Me concentro como si fuera Milton el hipnotizador, me veo en el espejo y me hipnotizo, luego entonces funciono. Es el costo por mantenerme en los 84 kilogramos de peso. Sin embargo, hoy haré un ligero cambio y pienso desayunar como luchador de la Triple A.
Nos leemos el fin de semana, pásenla bien.
miércoles, noviembre 05, 2003
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TRANSDIARIO
El 5 de noviembre de 1974 murió repentinamente mi padre. Lo digo cada año. Desde entonces, en ocasiones he lamentado su partida y, en otras, siento un extraño sentimiento de ira en su contra. Será por haberse marchado tan joven. Tenía 49 años. Viene a mi memoria el hecho de que papá perdió a mi abuelo cuanto tenía apenas 10 años, los mismos que tenía mi hermano menor cuando él se fue. Es ésta una historia de huérfanos que merece abreviarse.
El 6 de noviembre de aquel año lo sepultamos en el panteón de mi ciudad, allá en la frontera, enmedio del medanal desértico. Recién habíamos ido a celebrar el día de muertos en la tumba de mis abuelos. Las flores aún estaban frescas.
TRANSDIARIO
El 5 de noviembre de 1974 murió repentinamente mi padre. Lo digo cada año. Desde entonces, en ocasiones he lamentado su partida y, en otras, siento un extraño sentimiento de ira en su contra. Será por haberse marchado tan joven. Tenía 49 años. Viene a mi memoria el hecho de que papá perdió a mi abuelo cuanto tenía apenas 10 años, los mismos que tenía mi hermano menor cuando él se fue. Es ésta una historia de huérfanos que merece abreviarse.
El 6 de noviembre de aquel año lo sepultamos en el panteón de mi ciudad, allá en la frontera, enmedio del medanal desértico. Recién habíamos ido a celebrar el día de muertos en la tumba de mis abuelos. Las flores aún estaban frescas.
martes, noviembre 04, 2003
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NOTAS, PLICAS Y RÉPLICAS
1.- Un saludo afectuoso alBruno Ruiz por su primer añejo como bloguero profesional. Justas y compartibles sus opiniones sobre el ejercicio bloguero. El maestro le pega machín al teclado y cuando quiere escribe cosas bastante legibles y disfrutables. Sea, no le afloje.
2.- Promesa para el maestroSilvaman : ya, c'est fini, se acabó, is over, tan tan, kaput, ya estuvo con la crítica viciosa contra Deep Land (me suena mejor esta traducción de Tierra Adentro que Inner Land, además "adentro" como que tiene otras connotaciones, ¿no?, yo digo). Pero la verdad, eso no es cosa mía, es un rollo que no le he podido quitar al nacho mondaca (lo que pasa es que a él nunca le han publicado nada, pero ya se le pasará).
3.- Entré al concurso de cuento de la Uni, el premio alcanza para una ronda de abonos en Coppel, tarjeta Banamex, Wal Mart (ya da crédito) y el de la tarjeta light de Serfín (novedosa, con los intereses más bajos del mercado, y te la dan con el único requisito de que te guste sacarla en todos lados -la tarjeta-). Así que, ya sabrán, las motivaciones de los escribidores no siempre son estoicas.
La bronca es ganar, porque hay como 50 tiradores, es decir, todo mundo tiene deudas.
4.- Heriberto Yépez entró en una nueva huelga de hambre. Ya Heriberto, de perdis deja los links interesantes que tienes, qué te vas a hacer. Necesito por lo pronto el de Horst Mattai con todo su rollo de los presocráticos. En serio, lo necesito con urgencia. (Si no me haces caso empezaré una guerra de mails).
5.- Los camaradas del Colectivo (104) Colectivo 104 se están viendo lentos con sus contribuciones textuales (alegan que prefieren las sexuales). Escriban, no se hagan.
6.- Ai nos vemos. Ven que sí se poner links.
NOTAS, PLICAS Y RÉPLICAS
1.- Un saludo afectuoso al
2.- Promesa para el maestro
3.- Entré al concurso de cuento de la Uni, el premio alcanza para una ronda de abonos en Coppel, tarjeta Banamex, Wal Mart (ya da crédito) y el de la tarjeta light de Serfín (novedosa, con los intereses más bajos del mercado, y te la dan con el único requisito de que te guste sacarla en todos lados -la tarjeta-). Así que, ya sabrán, las motivaciones de los escribidores no siempre son estoicas.
La bronca es ganar, porque hay como 50 tiradores, es decir, todo mundo tiene deudas.
4.-
5.- Los camaradas del
6.- Ai nos vemos. Ven que sí se poner links.
lunes, noviembre 03, 2003
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EL ESTILO EN LA ESCRITURA ES DESECHABLE
Me estoy dando cuenta de que escribir es una ciencia, arriesgándome incluso a coincidir con algunos doctores en "letras" que viven de dar clases.
Antes pensaba que escribir era un arte, pero ahora he cambiado de opinión.
Veamoslo así: Uno de los grandes misterios que he querido desentrañar es el siguiente: ¿qué carajos es lo que resulta poderosamente atractivo en un texto? ¿Qué demonios es lo que nos captura -mamertos mortales- y nos encadena a ser lectores babeantes?
Respuesta: lo que captura al lector es un texto producido por un ESCRITOR. (¿Dicen algo las mayúsculas?). ((Cuando menos, cuando algunos terminen de leer esto habrán experimentado dos cosas: que en ciertas circunstancias las mayúsculas significan algo más, y, que el uso del doble paréntesis es un instrumento referencial pocas veces utilizado pero con un poder persuasivo, al menos, sugerente)).
Adicionalmente has de considerar que el escritor es un lector por obligación, por vocación y por salación. (Ésto último: la salación, es una modalidad de condena, porque el escritor no escogió ser escritor, simplemente lo es (es cosa de darse cuenta... Por ejemplo Kafka nunca se dio cuenta. Era escritor nomás y luego se murió. Hablamos, para decirlo en sus propias palabras, de un bicho que es capaz de escribir desde una perspectiva original -no nos habla de una "cosa original" simplemente- y, lo más sorprendente, escribe a pesar de todo lo que ha leído -aquello potencialmente capaz de influir su escritura-). (("Humphrey, no te hagas wey, sabes que Kafka leía a Nietsche y te has negado sistemáticamente a tocar ese punto y a reconocer esa influencia en su estilo escritural"... -Y qué, Nietsche nunca hizo un tratado sobre los escarabajos...-))
La creación literaria toma todo aquello que forma parte de su bagaje, acto seguido, junta ese bagaje en un recogedor y lo arroja parsimoniosamente al cesto de la basura. Luego continúa. Algunos trataron de encasillar esta facultad en el término ambidiestro "vanguardias".
Se trata de un embrujo mayor, por decirlo de algún modo -tampoco vayan a tomar esto literalmente-, que fue dado al individuo por los dioses (cualquiera que sea la deidad que reconozcas, incluso la que te enseñó tu mamá). (Otro paréntesis. Perdón, pero si lo dejo todo a renglón seguido pienso que se van a revolver. -Sí, los subestimamos, lo sabemos, pero no es por mala fe, es por cosas de didáctica-).
Por ejemplo, en la cultura cristiana -la católica, digamos-, las facultades del individuo entran en la categoría de "don", un "don" que le fue otorgado (¿quién lo otorga si no tu rechingada madre? La que te parió. -Dios, dirán algunos estupefactos-) a determinado individuo y que le distingue de sus semejantes. Es una especie de reparto más o menos azaroso de virtudes entre un número determinado de receptores potenciales.
A algunos les ha tocado el don de "escribir", pero, ¡Santo Dios!, ¿qué pasa?: ¡¡observan ese don y se aterran consigo mismos!!. Empiezan a confundir la gimnasia con la magnesia. Confunden la facultad de escribir con ser "filósofos", "críticos" o "poetas", y se echan a perder -algunos hasta publican en Tierra Adentro ( Tierra adentro, es decir, se sepultan ellos mismos). Otros, movidos por la inmediatez, creen que la imaginación lo es todo y desprecian la formalidad del lenguaje; estos suelen resbalar en los peores lugares comunes que pueden imaginarse -imaginar lugares comunes originales no es cosa fácil-. Repiten hasta la saciedad fórmulas gastadas y cansadas que naufragan en el océano de la vulgaridad, y, lo peor del caso, no se percatan de su propia insensatez.
Comoquiera que sea, escribir es un pedo. (Nótese la ironía implícita). ¿Ven? Todo esto es desechable.
¡¡Deséchenlo!!... si pueden... ja.
¿Qué hora es?
EL ESTILO EN LA ESCRITURA ES DESECHABLE
Me estoy dando cuenta de que escribir es una ciencia, arriesgándome incluso a coincidir con algunos doctores en "letras" que viven de dar clases.
Antes pensaba que escribir era un arte, pero ahora he cambiado de opinión.
Veamoslo así: Uno de los grandes misterios que he querido desentrañar es el siguiente: ¿qué carajos es lo que resulta poderosamente atractivo en un texto? ¿Qué demonios es lo que nos captura -mamertos mortales- y nos encadena a ser lectores babeantes?
Respuesta: lo que captura al lector es un texto producido por un ESCRITOR. (¿Dicen algo las mayúsculas?). ((Cuando menos, cuando algunos terminen de leer esto habrán experimentado dos cosas: que en ciertas circunstancias las mayúsculas significan algo más, y, que el uso del doble paréntesis es un instrumento referencial pocas veces utilizado pero con un poder persuasivo, al menos, sugerente)).
Adicionalmente has de considerar que el escritor es un lector por obligación, por vocación y por salación. (Ésto último: la salación, es una modalidad de condena, porque el escritor no escogió ser escritor, simplemente lo es (es cosa de darse cuenta... Por ejemplo Kafka nunca se dio cuenta. Era escritor nomás y luego se murió. Hablamos, para decirlo en sus propias palabras, de un bicho que es capaz de escribir desde una perspectiva original -no nos habla de una "cosa original" simplemente- y, lo más sorprendente, escribe a pesar de todo lo que ha leído -aquello potencialmente capaz de influir su escritura-). (("Humphrey, no te hagas wey, sabes que Kafka leía a Nietsche y te has negado sistemáticamente a tocar ese punto y a reconocer esa influencia en su estilo escritural"... -Y qué, Nietsche nunca hizo un tratado sobre los escarabajos...-))
La creación literaria toma todo aquello que forma parte de su bagaje, acto seguido, junta ese bagaje en un recogedor y lo arroja parsimoniosamente al cesto de la basura. Luego continúa. Algunos trataron de encasillar esta facultad en el término ambidiestro "vanguardias".
Se trata de un embrujo mayor, por decirlo de algún modo -tampoco vayan a tomar esto literalmente-, que fue dado al individuo por los dioses (cualquiera que sea la deidad que reconozcas, incluso la que te enseñó tu mamá). (Otro paréntesis. Perdón, pero si lo dejo todo a renglón seguido pienso que se van a revolver. -Sí, los subestimamos, lo sabemos, pero no es por mala fe, es por cosas de didáctica-).
Por ejemplo, en la cultura cristiana -la católica, digamos-, las facultades del individuo entran en la categoría de "don", un "don" que le fue otorgado (¿quién lo otorga si no tu rechingada madre? La que te parió. -Dios, dirán algunos estupefactos-) a determinado individuo y que le distingue de sus semejantes. Es una especie de reparto más o menos azaroso de virtudes entre un número determinado de receptores potenciales.
A algunos les ha tocado el don de "escribir", pero, ¡Santo Dios!, ¿qué pasa?: ¡¡observan ese don y se aterran consigo mismos!!. Empiezan a confundir la gimnasia con la magnesia. Confunden la facultad de escribir con ser "filósofos", "críticos" o "poetas", y se echan a perder -algunos hasta publican en Tierra Adentro ( Tierra adentro, es decir, se sepultan ellos mismos). Otros, movidos por la inmediatez, creen que la imaginación lo es todo y desprecian la formalidad del lenguaje; estos suelen resbalar en los peores lugares comunes que pueden imaginarse -imaginar lugares comunes originales no es cosa fácil-. Repiten hasta la saciedad fórmulas gastadas y cansadas que naufragan en el océano de la vulgaridad, y, lo peor del caso, no se percatan de su propia insensatez.
Comoquiera que sea, escribir es un pedo. (Nótese la ironía implícita). ¿Ven? Todo esto es desechable.
¡¡Deséchenlo!!... si pueden... ja.
¿Qué hora es?
sábado, noviembre 01, 2003
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TRANSDIARIO
¡Hijo de puta!, eso soy...
Cuando hice la alineación no me percaté del hecho. Fue hasta que regresamos a casa que caí en cuenta de lo estúpido que soy (soy lento, ya saben). En ese caminito de la escuela, le comento a Lalo Campa, burlándome, que el capitán del equipo rival no tuvo mejor idea para armar su cuadro que escoger primero, sin mayor reflexión, a su mejor amigo. ¡Qué ocurrencia!, pues resulta que su cuate no sabe cosas tan elementales como que el portero puede tomar el balón con las manos o lo que significa un tiro de esquina. "Y aún así lo escogió, ¡qué loco! ¿no?, por eso perdieron..." señalo con vehemencia, mientras retiro con el pulgar el sudor de mi frente.
Eduardo Campa, mi vecino, mi amigo de toda la infancia, ese niño talentoso que puede acompañar en el piano un sinfín de canciones (*) sin que jamás haya llevado estudios de ese instrumento; ese que escribe breves obras de teatro y las estrena en el patio de su casa deslizando un improvisado e ingenioso telón, cobrando una quora (25 ctvs de dólar), armando el elenco con todos nosotros, actores de callejón, descalzos y agrestes; capaz de dibujar y pintar con una maestría que apenas se aprendería con años de academia, pero que en él brota con una naturalidad asombrosa; ese amigo que en cuanto lleguen los años de preparatoria tomará su propio camino y dirá adiós a todos en busca de tierras más propicias, se me quedó mirando con sus ojos verdes y profundos, con una expresión entre amarga e inquisitiva y me dijo: "Claro, lo escogió porque él sí reconoce a sus amigos".
¿Ves, idiota, cómo tú no eres capaz de reconocer a tus amigos? ¿Ves cómo será necesario que esa frase, ese legítimo reclamo, te persiga el resto de tu vida para que aprendas? ¿Ves que tú no te dignaste ni siquiera a considerar la posibilidad de que Lalo, nacido el 5 de diciembre de 1955, 70 días antes de que tú, alineara, por no dejar, al menos de defensa?
Para él el problema no es que alinee o no en el equipo, el problema es que ni siquiera pase por tu cabeza que él existe.
Seguimos caminando. Callados. Nunca más tocaremos el tema de la amistad otra vez. Nada que agregar. Es la primavera de 1968.
El Lalo no es sobresaliente en la escuela, pocas veces saca un nueve en clase, pero puede hacer cosas que nadie intentaría, por ejemplo: formar con plastilina un busto de Miguel Hidalgo con una expresión semejante a la del Séneca que se encuentra en la casa Rubens, en Amberes. Quién va a saber ahora que se va a morir a principios de 2002 en un quirófano de Monterrey. Lo van a enterrar con un paquete de Marlboro rojos. Yolanda, su hermana mayor, no sé como, va a conseguir mi número teléfono para darme la noticia. Por ahora ella trabaja en Bancomer y nosotros nos entusiasmamos viendo su calzones de colores colgados en el tendedero.
(*) Jesús Eduardo Campa Field toca en el piano blanco que habita la sala de su casa canciones de los Beatles como Lady Madona, Michelle y She loves you, lo mismo que las canciones de Agustín Lara que le gustan a su papá. Su papá mata víboras de cascabel echándoles gasolina y prendiéndoles fuego. Éstas aparecen con cierta frecuencia en nuestro barrio porque vivimos en pleno desierto de Altar. Es curioso pero las serpientes no huyen, simplemente se retuercen y mueren quemándose; no deja de sorprendernos la actitud del señor Campa pues no le impresionan esos reptiles venenosos, simplemente los elimina. Por cierto, cuando se achicharran víboras huele horrible.
TRANSDIARIO
¡Hijo de puta!, eso soy...
Cuando hice la alineación no me percaté del hecho. Fue hasta que regresamos a casa que caí en cuenta de lo estúpido que soy (soy lento, ya saben). En ese caminito de la escuela, le comento a Lalo Campa, burlándome, que el capitán del equipo rival no tuvo mejor idea para armar su cuadro que escoger primero, sin mayor reflexión, a su mejor amigo. ¡Qué ocurrencia!, pues resulta que su cuate no sabe cosas tan elementales como que el portero puede tomar el balón con las manos o lo que significa un tiro de esquina. "Y aún así lo escogió, ¡qué loco! ¿no?, por eso perdieron..." señalo con vehemencia, mientras retiro con el pulgar el sudor de mi frente.
Eduardo Campa, mi vecino, mi amigo de toda la infancia, ese niño talentoso que puede acompañar en el piano un sinfín de canciones (*) sin que jamás haya llevado estudios de ese instrumento; ese que escribe breves obras de teatro y las estrena en el patio de su casa deslizando un improvisado e ingenioso telón, cobrando una quora (25 ctvs de dólar), armando el elenco con todos nosotros, actores de callejón, descalzos y agrestes; capaz de dibujar y pintar con una maestría que apenas se aprendería con años de academia, pero que en él brota con una naturalidad asombrosa; ese amigo que en cuanto lleguen los años de preparatoria tomará su propio camino y dirá adiós a todos en busca de tierras más propicias, se me quedó mirando con sus ojos verdes y profundos, con una expresión entre amarga e inquisitiva y me dijo: "Claro, lo escogió porque él sí reconoce a sus amigos".
¿Ves, idiota, cómo tú no eres capaz de reconocer a tus amigos? ¿Ves cómo será necesario que esa frase, ese legítimo reclamo, te persiga el resto de tu vida para que aprendas? ¿Ves que tú no te dignaste ni siquiera a considerar la posibilidad de que Lalo, nacido el 5 de diciembre de 1955, 70 días antes de que tú, alineara, por no dejar, al menos de defensa?
Para él el problema no es que alinee o no en el equipo, el problema es que ni siquiera pase por tu cabeza que él existe.
Seguimos caminando. Callados. Nunca más tocaremos el tema de la amistad otra vez. Nada que agregar. Es la primavera de 1968.
El Lalo no es sobresaliente en la escuela, pocas veces saca un nueve en clase, pero puede hacer cosas que nadie intentaría, por ejemplo: formar con plastilina un busto de Miguel Hidalgo con una expresión semejante a la del Séneca que se encuentra en la casa Rubens, en Amberes. Quién va a saber ahora que se va a morir a principios de 2002 en un quirófano de Monterrey. Lo van a enterrar con un paquete de Marlboro rojos. Yolanda, su hermana mayor, no sé como, va a conseguir mi número teléfono para darme la noticia. Por ahora ella trabaja en Bancomer y nosotros nos entusiasmamos viendo su calzones de colores colgados en el tendedero.
(*) Jesús Eduardo Campa Field toca en el piano blanco que habita la sala de su casa canciones de los Beatles como Lady Madona, Michelle y She loves you, lo mismo que las canciones de Agustín Lara que le gustan a su papá. Su papá mata víboras de cascabel echándoles gasolina y prendiéndoles fuego. Éstas aparecen con cierta frecuencia en nuestro barrio porque vivimos en pleno desierto de Altar. Es curioso pero las serpientes no huyen, simplemente se retuercen y mueren quemándose; no deja de sorprendernos la actitud del señor Campa pues no le impresionan esos reptiles venenosos, simplemente los elimina. Por cierto, cuando se achicharran víboras huele horrible.
viernes, octubre 31, 2003
NOTAS BREVES
¡Por fin!: Mr. Phuy escribió esta semana. Chéquenlo.
En el blog http://colectivo-104.blogspot.com escriben los compas de mi salón y también un servilleta. Para que visiten, no sean...
Ya tengo mi disfraz para el Halloween: me voy a pintar las canas.
Anoche hubo un rollo performancero en Letras de la Unison en conmemoración del día de difuntos. El primer número fue una obra de teatro sobre las muertas de Juárez. Espeluznante pero muy bien por las compatriotas de Letras que son buenísimas actoras. Hubo homenaje a un profe alemán políglota, lingüista y literato, que ya se petatió y del que luego les cuento, estuvo bien cotorro. Otros compas leyeron poemas a ritmo de rock, y finalmente unos camaradas leyeron poemas de su propia inspiration disfrazados todos de living deads. Estuvo divertido y además comimos pan de muerto a rabiar (el champurro se acabó de volada, ¡qué pues maestro Bobadilla!).
¡Por fin!: Mr. Phuy escribió esta semana. Chéquenlo.
En el blog http://colectivo-104.blogspot.com escriben los compas de mi salón y también un servilleta. Para que visiten, no sean...
Ya tengo mi disfraz para el Halloween: me voy a pintar las canas.
Anoche hubo un rollo performancero en Letras de la Unison en conmemoración del día de difuntos. El primer número fue una obra de teatro sobre las muertas de Juárez. Espeluznante pero muy bien por las compatriotas de Letras que son buenísimas actoras. Hubo homenaje a un profe alemán políglota, lingüista y literato, que ya se petatió y del que luego les cuento, estuvo bien cotorro. Otros compas leyeron poemas a ritmo de rock, y finalmente unos camaradas leyeron poemas de su propia inspiration disfrazados todos de living deads. Estuvo divertido y además comimos pan de muerto a rabiar (el champurro se acabó de volada, ¡qué pues maestro Bobadilla!).
martes, octubre 28, 2003
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EL MACHO MEXICANO EN TIEMPOS POST LADY DI
El prototipo del macho mexicano es un personaje romántico en más de un sentido. La imagen del bigotón con botas, sombrero y pistola la cinto que nos dibujaban las películas de la época "de oro" del cine mexicano, capaz de emprenderla a golpes a la primera oportunidad, o de escupir en la cara del otro al menor pretexto, ensalsado en las canciones de José Alfredo como aquél capaz de quitarse la vida por una mala racha de cartas (lo sabemos, "la vida no vale nada"), ese tipo cabeza hueca capaz de seducir hasta a la madre superiora o de ir chispando "hijos por dondequiera", muestra únicamente un lado de la moneda.
Esta tipología se corresponde con el niñito llorón que busca con desesperación un reencuentro en la cama con su madre. Su impulso primario no es sino una exaltación del yo que va por la calle con un sentido de identidad lastimado por una infancia terrible, ajeno al universo de lo que el director del manicomio identificaría como relaciones adultas.
Lo vemos ahora en disfraz de burócrata, de profesionista, maestro, comerciante y hasta de escritor (al macho, no vayan a creer que al director del manicomio). Su grado de instrucción aporta poco a su personalidad, tampoco su nivel de ingresos (aunque, de hecho, cuenta). Cierto, ha dejado la pistola y el bigote, aunque sigue usando ropa ajustada. Suele ir al gimnasio y pasa más tiempo frente al espejo que su inmediato predecesor. "¡Qué!, ¿Qué de qué?, "¡Pos qué de qué de qué!". Dondequiera se le encuentra.
Sueña con vertir decímetros cúbicos de semen en cada eyaculación, tener genitales extraordinarios y ser halagado por miembros de los dos sexos, en particular por los del propio. Un bisexual en potencia. A la hora de la hora, el macho mexicano, en su versión clásica o en la actualizada, se convierte en un amante experto de lo ridículo. Resulta que padece eyaculación precoz, gime y suplica en la cama por una platito de amor; busca afanosamente el seno materno perdido hace años y encuentra, con frecuencia, su contraparte: la frígida que pronto encuentra la forma de controlarlo y manipularlo (sorry, su infancia tampoco fue la de Marthita Sahagún). Cuando sea necesario, ella dirá en público que es él un garañón insaciable; tendrá así la mejor arma para traer al macho con un aparatito de control remoto. Ambos serán complices de ese secretito. Es incapaz de amar: ya está él ahí, en sí mismo, no hay espacio para otro ser; si su pareja admite jugar el papel de mami, entonces bienvenida dulce sustituta (¿me planchas la camisa, mi reina?). Dos extraños unidos por motivaciones líbidas mal encauzadas en la primaria.
El macho no es pues sino un prototipo de la personalidad romántica: rebelde, exaltado, indomable, dispuesto al sacrificio en aras de su ideal más profundo (el reencuentro con mami) y a morir incluso en lo que consideraría un orgasmo final y prolongado hasta la agonía. Su sentido de trascendencia llega hasta donde termina el elástico de su truza (de esas tanguitas como las de las chicas... espejito, espejito). Sus conquistas abarcan el número indeterminado de frígidas que le depara el destino. Mami, mami, acéptame, yo les gano a todos para que me prefieras. Paranoia bruta con envoltura nueva. Hollywood sabe bien de estos acartonados modelos (remember Rock Hudson o Keanú Reeves). El cine mexicano apenas empieza a explotarlos: Diego Luna, Gael García, los niños bonitos, el nuevo tipo, Leonardos Di Caprio del subdesarrollo (perdón, perdón, mis estrellitas del firmamento, no me hagan caso, sigan brillando).
Pero la cosa no para ahí (y a veces no para en ningún lado). El macho mexicano sigue evolucionando. Busca emociones más fuertes a pesar de que adquiere poses más delicadas. Es probable que sea el andrógino el prototipo por venir, su nueva fase lógica u obligada. El charro rebelde de la revolución trae ahora entalladas mallitas y sale en bicicleta los domingos, anda en Stratus, llora cuando lleva serenata y se emociona con Luismi. Dispuesto siempre a partirle la madre a cualquier cabrón (eso sí, siempre, incluso en una riña intelectual), se cuida el pelo con mus y toma tratamientos para no envejecer. Bebe lo suficiente y fuma marlboro light. Busca vestir bien y no olvida revirar de reojo al espejo cuando sale del baño (¡pacito!).
No lo pierdan de vista, lo reconocerán de inmediato: están dejando de gustarle José Alfredo y Vicente, y, aunque raras veces lo aceptaría en público, comienza a sentir una extraña admiración por el "Potrillo" (esa versión de tocador del caudillo del Sur).
¿qué hora es?
EL MACHO MEXICANO EN TIEMPOS POST LADY DI
El prototipo del macho mexicano es un personaje romántico en más de un sentido. La imagen del bigotón con botas, sombrero y pistola la cinto que nos dibujaban las películas de la época "de oro" del cine mexicano, capaz de emprenderla a golpes a la primera oportunidad, o de escupir en la cara del otro al menor pretexto, ensalsado en las canciones de José Alfredo como aquél capaz de quitarse la vida por una mala racha de cartas (lo sabemos, "la vida no vale nada"), ese tipo cabeza hueca capaz de seducir hasta a la madre superiora o de ir chispando "hijos por dondequiera", muestra únicamente un lado de la moneda.
Esta tipología se corresponde con el niñito llorón que busca con desesperación un reencuentro en la cama con su madre. Su impulso primario no es sino una exaltación del yo que va por la calle con un sentido de identidad lastimado por una infancia terrible, ajeno al universo de lo que el director del manicomio identificaría como relaciones adultas.
Lo vemos ahora en disfraz de burócrata, de profesionista, maestro, comerciante y hasta de escritor (al macho, no vayan a creer que al director del manicomio). Su grado de instrucción aporta poco a su personalidad, tampoco su nivel de ingresos (aunque, de hecho, cuenta). Cierto, ha dejado la pistola y el bigote, aunque sigue usando ropa ajustada. Suele ir al gimnasio y pasa más tiempo frente al espejo que su inmediato predecesor. "¡Qué!, ¿Qué de qué?, "¡Pos qué de qué de qué!". Dondequiera se le encuentra.
Sueña con vertir decímetros cúbicos de semen en cada eyaculación, tener genitales extraordinarios y ser halagado por miembros de los dos sexos, en particular por los del propio. Un bisexual en potencia. A la hora de la hora, el macho mexicano, en su versión clásica o en la actualizada, se convierte en un amante experto de lo ridículo. Resulta que padece eyaculación precoz, gime y suplica en la cama por una platito de amor; busca afanosamente el seno materno perdido hace años y encuentra, con frecuencia, su contraparte: la frígida que pronto encuentra la forma de controlarlo y manipularlo (sorry, su infancia tampoco fue la de Marthita Sahagún). Cuando sea necesario, ella dirá en público que es él un garañón insaciable; tendrá así la mejor arma para traer al macho con un aparatito de control remoto. Ambos serán complices de ese secretito. Es incapaz de amar: ya está él ahí, en sí mismo, no hay espacio para otro ser; si su pareja admite jugar el papel de mami, entonces bienvenida dulce sustituta (¿me planchas la camisa, mi reina?). Dos extraños unidos por motivaciones líbidas mal encauzadas en la primaria.
El macho no es pues sino un prototipo de la personalidad romántica: rebelde, exaltado, indomable, dispuesto al sacrificio en aras de su ideal más profundo (el reencuentro con mami) y a morir incluso en lo que consideraría un orgasmo final y prolongado hasta la agonía. Su sentido de trascendencia llega hasta donde termina el elástico de su truza (de esas tanguitas como las de las chicas... espejito, espejito). Sus conquistas abarcan el número indeterminado de frígidas que le depara el destino. Mami, mami, acéptame, yo les gano a todos para que me prefieras. Paranoia bruta con envoltura nueva. Hollywood sabe bien de estos acartonados modelos (remember Rock Hudson o Keanú Reeves). El cine mexicano apenas empieza a explotarlos: Diego Luna, Gael García, los niños bonitos, el nuevo tipo, Leonardos Di Caprio del subdesarrollo (perdón, perdón, mis estrellitas del firmamento, no me hagan caso, sigan brillando).
Pero la cosa no para ahí (y a veces no para en ningún lado). El macho mexicano sigue evolucionando. Busca emociones más fuertes a pesar de que adquiere poses más delicadas. Es probable que sea el andrógino el prototipo por venir, su nueva fase lógica u obligada. El charro rebelde de la revolución trae ahora entalladas mallitas y sale en bicicleta los domingos, anda en Stratus, llora cuando lleva serenata y se emociona con Luismi. Dispuesto siempre a partirle la madre a cualquier cabrón (eso sí, siempre, incluso en una riña intelectual), se cuida el pelo con mus y toma tratamientos para no envejecer. Bebe lo suficiente y fuma marlboro light. Busca vestir bien y no olvida revirar de reojo al espejo cuando sale del baño (¡pacito!).
No lo pierdan de vista, lo reconocerán de inmediato: están dejando de gustarle José Alfredo y Vicente, y, aunque raras veces lo aceptaría en público, comienza a sentir una extraña admiración por el "Potrillo" (esa versión de tocador del caudillo del Sur).
¿qué hora es?
domingo, octubre 26, 2003
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SOBRE LA POESÍA
La poesía es el lenguaje de los humildes, de los niños y los profetas. Porque en el principio era el Verbo y el Verbo era Dios.
Por esta razón la poesía que no cura, que no revela, que no transciende, que no instruye, que no transporta al lector al sitio de la verdad no es poesía, es otra cosa, es una mutación de los preceptos originales. Un engaño de la mente. Un espejismo del racionalismo. Una trampa de los conceptos. Una bofetada contra la realidad. Un herida de orgullo.
El Verbo es el principio de todas las cosas, por lo tanto, un poema contiene una porción de la eternidad. La poesía es medicina, es sinceridad. Es la restauración anhelada de las circunstancias. (Tomado de Letras de Cactus, http://deljuan.blogspot.com)
SOBRE LA POESÍA
La poesía es el lenguaje de los humildes, de los niños y los profetas. Porque en el principio era el Verbo y el Verbo era Dios.
Por esta razón la poesía que no cura, que no revela, que no transciende, que no instruye, que no transporta al lector al sitio de la verdad no es poesía, es otra cosa, es una mutación de los preceptos originales. Un engaño de la mente. Un espejismo del racionalismo. Una trampa de los conceptos. Una bofetada contra la realidad. Un herida de orgullo.
El Verbo es el principio de todas las cosas, por lo tanto, un poema contiene una porción de la eternidad. La poesía es medicina, es sinceridad. Es la restauración anhelada de las circunstancias. (Tomado de Letras de Cactus, http://deljuan.blogspot.com)
sábado, octubre 25, 2003
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EN COSAS DEL BEISBOL NO SOY ANTIYANQUI
Joe Torre pudo haber hecho más, de plano. Pudo, por ejemplo, salir con una actitud más combativa y no esperar el cuadrangular milagroso que jamás llegó. Desde la tercera entrada podía haber buscado avanzar corredores con toques de bola y sacar de balance al pitcher contrario. El partido era de vida o muerte (disculpen el lugar común pero los deportes siempre me transtornan). Ese muchachito, Josh Beckett, tiene 23 años, mide cerca de dos metros y tira rectas de 97 millas aún en la última entrada. Los mulos ni veían la bola. Se fueron sucediendo los errores, pequeños errores, errores humanos que salen caros: Posadas, Jeter, Karim, el propio Petite, parecían estar jugando un partido de Triple A. Los Marlines se salieron con la suya. McKeon, el manejador de los pescados defiende una filosofía del juego que me simpatiza: divertirse. Parece que le ha funcionado. Le hace caravanas una pandilla de centroamericanos jovencitos que llevó a Yankee Stadium a cotorrear tramando otra tragedia.
New York, New York, no las ha traído consigo últimamente.
EN COSAS DEL BEISBOL NO SOY ANTIYANQUI
Joe Torre pudo haber hecho más, de plano. Pudo, por ejemplo, salir con una actitud más combativa y no esperar el cuadrangular milagroso que jamás llegó. Desde la tercera entrada podía haber buscado avanzar corredores con toques de bola y sacar de balance al pitcher contrario. El partido era de vida o muerte (disculpen el lugar común pero los deportes siempre me transtornan). Ese muchachito, Josh Beckett, tiene 23 años, mide cerca de dos metros y tira rectas de 97 millas aún en la última entrada. Los mulos ni veían la bola. Se fueron sucediendo los errores, pequeños errores, errores humanos que salen caros: Posadas, Jeter, Karim, el propio Petite, parecían estar jugando un partido de Triple A. Los Marlines se salieron con la suya. McKeon, el manejador de los pescados defiende una filosofía del juego que me simpatiza: divertirse. Parece que le ha funcionado. Le hace caravanas una pandilla de centroamericanos jovencitos que llevó a Yankee Stadium a cotorrear tramando otra tragedia.
New York, New York, no las ha traído consigo últimamente.
viernes, octubre 24, 2003
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UNA NOCHE CONRAD SE PUSO A ESCRIBIR EL CORAZÓN DE LAS TINIEBLAS
A los 37 años, Joseph Conrad ha dejado el timón y las cartas de navegación, los ha cambiado por una pluma. Una voz profunda le dicta sus relatos y su mano autodidacta encuentra una vereda transparente. No le mortifican las vanguardias literarias, ni siquiera les presta atención. Conrad (1857-1924) escribe conmovido por un eco de tambores que resuena en su pecho dictando un código. Lo traduce ágilmente porque no teme a los idiomas. Sus intensos viajes marítimos le han tatuado el alma y se apresura a contar una suerte que resultó errabunda desde su cuna.
El corazón de las Tinieblas es acaso un relato dentro de otro, el umbral de un laberinto desconocido y escalofriante. Marlow, el narrador protagonista, decide contar a sus amigos sus experiencias más insondables. Ha encontrando la atmósfera propicia: un barco que descansa en la rivera somnolienta del Támesis, un grupo de amigos íntimos que sabrán escucharle y un halo de tranquilidad que parece desconocer sus orígenes.
Jamás lo dirá, pero el espacio es África, África negra que abre sus fauces vegetales inexpugnables y muestra al mundo un capítulo escondido de la prehistoria; cobra vida una sociedad primitiva ajena a todo género de civilización, inmersa en la lucha por la supervivencia frente a las fuerzas tremendas de la naturaleza. Ríos inverosímiles, faunas desconocidas en vírgenes vientres matizan el relato selvático.
Ha llegado el hombre blanco. Lentamente ha ido bordando un sistema que le permitirá usufructuar las riquezas de ese continente desconocido. El legendario marfil, es el símbolo que sacude la avaricia y la sed de poder. Viaja el oro blanco por las inmediaciones del río traicionero y en acecho. Encallan los buques y la civilización. El hombre blanco ha llegado hasta el corazón de las tinieblas. Ahí emergen riveras insalubres y lagos exóticos hasta entonces desconocidos para el europeo. Ha llegado también el bastón imperial con un malogrado disfraz de comerciante, ha llegado como ave de rapiña el aventurero audaz que sirve a la Corona para servirse a sí mismo.
Entre los riesgos terribles que ofrece el corazón de las tinieblas descansa el peor de todos: el de la locura. Quienes pretendan el éxito en aquellos rincones alejados de Dios, habrán de someterse al vahido de la selva; roto el baúl de su propio espíritu los rasgos más abominables se precipitan. No pretenden sobrevivir. Buscan imperar. Kurtz ha llegado hasta lo más hondo, ha transformado su propia esencia para internarse en el pantano bárbaro y convertirse ante los salvajes en piedra de adoración. Ha descendido en el escalón de la evolución y se ha codeado con los peores degradaciones para imponer su ley. El suyo es otro corazón de las tinieblas, es el corazón de la colonización, tan salvaje como los propios nativos que comen carne de sus semejantes y matan sin el menor pretexto. Ha sembrado la muerte entre los nativos con una saña reverencial. Por eso le temen y le convierten en ídolo. Su voz y su fuerza son mandíbulas titánicas que pueden consumirlo todo si se lo propone. Los aborígenes le siguen como hipnotizados por una deidad terrible. También los blancos que orbitan en su influjo.
Con una lengua prestada Conrad se apropia del final del siglo que le toca vivir. La ley del más fuerte. La ley de la selva. Esa es la bandera de las compañías británicas que van a encontrar su propio origen en el capítulo más atrasado de la especie. Pleno de simbolismo, Conrad no ha de premiar a la deshumanización, deja a Kurtz atrapado sin salida en su imperio de irracionalidad pagana, atado a las enfermedades como una lacra estéril. Abyecto, carcomido por el recuerdo imborrable de la muerte y la desolación Kurtz muere en medio del oprobio que ha sembrado en esa región. Es la condición humana lo que reclama la atención del lector:: "El horror... el horror".
Ahora todo está listo para emprender la toma final. El corazón de las tinieblas ha encontrado otro corazón amargo y obsceno, el de la ambición imperial capaz de subyugar escrúpulos en el océano de su expansión.
Marlow no se recuperará jamás de aquella oscura experiencia, ni Conrad, ni nosotros.
UNA NOCHE CONRAD SE PUSO A ESCRIBIR EL CORAZÓN DE LAS TINIEBLAS
A los 37 años, Joseph Conrad ha dejado el timón y las cartas de navegación, los ha cambiado por una pluma. Una voz profunda le dicta sus relatos y su mano autodidacta encuentra una vereda transparente. No le mortifican las vanguardias literarias, ni siquiera les presta atención. Conrad (1857-1924) escribe conmovido por un eco de tambores que resuena en su pecho dictando un código. Lo traduce ágilmente porque no teme a los idiomas. Sus intensos viajes marítimos le han tatuado el alma y se apresura a contar una suerte que resultó errabunda desde su cuna.
El corazón de las Tinieblas es acaso un relato dentro de otro, el umbral de un laberinto desconocido y escalofriante. Marlow, el narrador protagonista, decide contar a sus amigos sus experiencias más insondables. Ha encontrando la atmósfera propicia: un barco que descansa en la rivera somnolienta del Támesis, un grupo de amigos íntimos que sabrán escucharle y un halo de tranquilidad que parece desconocer sus orígenes.
Jamás lo dirá, pero el espacio es África, África negra que abre sus fauces vegetales inexpugnables y muestra al mundo un capítulo escondido de la prehistoria; cobra vida una sociedad primitiva ajena a todo género de civilización, inmersa en la lucha por la supervivencia frente a las fuerzas tremendas de la naturaleza. Ríos inverosímiles, faunas desconocidas en vírgenes vientres matizan el relato selvático.
Ha llegado el hombre blanco. Lentamente ha ido bordando un sistema que le permitirá usufructuar las riquezas de ese continente desconocido. El legendario marfil, es el símbolo que sacude la avaricia y la sed de poder. Viaja el oro blanco por las inmediaciones del río traicionero y en acecho. Encallan los buques y la civilización. El hombre blanco ha llegado hasta el corazón de las tinieblas. Ahí emergen riveras insalubres y lagos exóticos hasta entonces desconocidos para el europeo. Ha llegado también el bastón imperial con un malogrado disfraz de comerciante, ha llegado como ave de rapiña el aventurero audaz que sirve a la Corona para servirse a sí mismo.
Entre los riesgos terribles que ofrece el corazón de las tinieblas descansa el peor de todos: el de la locura. Quienes pretendan el éxito en aquellos rincones alejados de Dios, habrán de someterse al vahido de la selva; roto el baúl de su propio espíritu los rasgos más abominables se precipitan. No pretenden sobrevivir. Buscan imperar. Kurtz ha llegado hasta lo más hondo, ha transformado su propia esencia para internarse en el pantano bárbaro y convertirse ante los salvajes en piedra de adoración. Ha descendido en el escalón de la evolución y se ha codeado con los peores degradaciones para imponer su ley. El suyo es otro corazón de las tinieblas, es el corazón de la colonización, tan salvaje como los propios nativos que comen carne de sus semejantes y matan sin el menor pretexto. Ha sembrado la muerte entre los nativos con una saña reverencial. Por eso le temen y le convierten en ídolo. Su voz y su fuerza son mandíbulas titánicas que pueden consumirlo todo si se lo propone. Los aborígenes le siguen como hipnotizados por una deidad terrible. También los blancos que orbitan en su influjo.
Con una lengua prestada Conrad se apropia del final del siglo que le toca vivir. La ley del más fuerte. La ley de la selva. Esa es la bandera de las compañías británicas que van a encontrar su propio origen en el capítulo más atrasado de la especie. Pleno de simbolismo, Conrad no ha de premiar a la deshumanización, deja a Kurtz atrapado sin salida en su imperio de irracionalidad pagana, atado a las enfermedades como una lacra estéril. Abyecto, carcomido por el recuerdo imborrable de la muerte y la desolación Kurtz muere en medio del oprobio que ha sembrado en esa región. Es la condición humana lo que reclama la atención del lector:: "El horror... el horror".
Ahora todo está listo para emprender la toma final. El corazón de las tinieblas ha encontrado otro corazón amargo y obsceno, el de la ambición imperial capaz de subyugar escrúpulos en el océano de su expansión.
Marlow no se recuperará jamás de aquella oscura experiencia, ni Conrad, ni nosotros.
martes, octubre 21, 2003
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EN EL MAR LA VIDA ES MÁS...
Llegamos el viernes por la noche y para nuestro infortunio la cerveza se agotó el sábado a mediodía. Triste noticia enmedio de la euforia submarina. Eso pasa por menospreciar nuestra buena condición hepática.
Cuando te sumerjes a más de 8 metros de profundidad, el organismo se ve sometido a una presión inusual. A la sensación de ligera anestesia se suma un temor primitivo provocado por el asombro ante lo desconocido, ninguna inmersión es igual a la anterior. En el mar, la sentencia de Heráclito se cumple sobradamente, los elementos de la naturaleza cambian constantemente de manera tan visible que hasta un novato o un escritor pueden notarlo. Lo más probable que la barracuda que ves pasar junto a tí no se atreva a atacarte, pero no puedes evitar que tu corazón se acelere instantáneamente cuando percibes el brillo de los dientecillos afilados que adornan su alargado hocico. Pasa mirándote fijamente con su sistema de alerta en amarillo.
El fenómeno de respirar debajo del agua no es natural y cuesta cierto tiempo acostumbrarse. La primera inmersión es una experiencia absolutamente nueva, dependes de instrumentos y debes confiar en ellos. Ni modo, te prendes.
Fue un gringo el que bautizó como "Himalaya" el lugar que visitamos el fin de semana. El camino se ha visto seriamente afectado por las lluvias y el huracán Marty causó mucho daño en las casas donde acampamos, construídas junto a la playa. Las láminas de los techos se encontraban esparcidas por todo el lugar, incluso encima de los cerros y las paredes de tablarroca no aguantaron la furia del siniestro. Dicen los que saben que el huracán golpea con mayor fuerza las hoquedades y cañones que se forman entre los cerros junto al mar, el aire entra de frente y hace un remolino al chocar contra los cerros del fondo, luego regresa y golpea de nuevo arrancando todo lo que se atraviesa por su paso.
El sábado por la mañana llegó desde Guaymas el esperado bote y no nos escapamos del recorrido de unos 20 kilómetros por la costa rumbo al sur. Goyescas sería la palabra adecuada para definir las cicatrices que las olas van marcando sobre los riscos y acantilados que se perfilan a lo largo del recorrido, un banquete visual que se ve matizado por las parvadas de pelícanos y gaviotas girando en contorno; llegamos a Ensenada Chica, una pintoresca estación de pescadores, y pudimos observar otras playas inhóspitas y desoladas que seguramente se hincharán de turistas en cuanto cuaje el proyecto de la Escalera Náutica que ya promueve el TLC. ¡Vengan gringos, aquí están nuestras playas vírgenes esperándolos, apúrense y no olviden las cuentas de colores!
Tendimos dos chinchorros cerca de nuestro campamento, uno de tejido grande y otro menos pretensioso. Como dice American Express, la diversión no tiene precio, pero la pesca fue exigua, acaso un pargo, dos cabrillas y luego con la caña un par de barracudas, dos cochitos, algunas cabrillas y hasta ahí. Descolorida captura para tanto esfuerzo. No debo omitir que mi primo Martín sacó tres mantarrayas con el arpón a unos metros de la orilla, malditos diablillos en apariencia inofensivos pero provistos de un aguijón terrible y venenoso, dispuesto a perforar cualquier tobillo descuidado. No ayuda el clima, el calor mantiene la fauna comestible alejada de las costas, será hasta fines de mes cuando se enfríen las aguas y los peces acudan a las tibias mareas costeras. Ahí estaremos esperando con una baraja en la mano y una hielera generosa a un lado. ¿Quién se apunta?
EN EL MAR LA VIDA ES MÁS...
Llegamos el viernes por la noche y para nuestro infortunio la cerveza se agotó el sábado a mediodía. Triste noticia enmedio de la euforia submarina. Eso pasa por menospreciar nuestra buena condición hepática.
Cuando te sumerjes a más de 8 metros de profundidad, el organismo se ve sometido a una presión inusual. A la sensación de ligera anestesia se suma un temor primitivo provocado por el asombro ante lo desconocido, ninguna inmersión es igual a la anterior. En el mar, la sentencia de Heráclito se cumple sobradamente, los elementos de la naturaleza cambian constantemente de manera tan visible que hasta un novato o un escritor pueden notarlo. Lo más probable que la barracuda que ves pasar junto a tí no se atreva a atacarte, pero no puedes evitar que tu corazón se acelere instantáneamente cuando percibes el brillo de los dientecillos afilados que adornan su alargado hocico. Pasa mirándote fijamente con su sistema de alerta en amarillo.
El fenómeno de respirar debajo del agua no es natural y cuesta cierto tiempo acostumbrarse. La primera inmersión es una experiencia absolutamente nueva, dependes de instrumentos y debes confiar en ellos. Ni modo, te prendes.
Fue un gringo el que bautizó como "Himalaya" el lugar que visitamos el fin de semana. El camino se ha visto seriamente afectado por las lluvias y el huracán Marty causó mucho daño en las casas donde acampamos, construídas junto a la playa. Las láminas de los techos se encontraban esparcidas por todo el lugar, incluso encima de los cerros y las paredes de tablarroca no aguantaron la furia del siniestro. Dicen los que saben que el huracán golpea con mayor fuerza las hoquedades y cañones que se forman entre los cerros junto al mar, el aire entra de frente y hace un remolino al chocar contra los cerros del fondo, luego regresa y golpea de nuevo arrancando todo lo que se atraviesa por su paso.
El sábado por la mañana llegó desde Guaymas el esperado bote y no nos escapamos del recorrido de unos 20 kilómetros por la costa rumbo al sur. Goyescas sería la palabra adecuada para definir las cicatrices que las olas van marcando sobre los riscos y acantilados que se perfilan a lo largo del recorrido, un banquete visual que se ve matizado por las parvadas de pelícanos y gaviotas girando en contorno; llegamos a Ensenada Chica, una pintoresca estación de pescadores, y pudimos observar otras playas inhóspitas y desoladas que seguramente se hincharán de turistas en cuanto cuaje el proyecto de la Escalera Náutica que ya promueve el TLC. ¡Vengan gringos, aquí están nuestras playas vírgenes esperándolos, apúrense y no olviden las cuentas de colores!
Tendimos dos chinchorros cerca de nuestro campamento, uno de tejido grande y otro menos pretensioso. Como dice American Express, la diversión no tiene precio, pero la pesca fue exigua, acaso un pargo, dos cabrillas y luego con la caña un par de barracudas, dos cochitos, algunas cabrillas y hasta ahí. Descolorida captura para tanto esfuerzo. No debo omitir que mi primo Martín sacó tres mantarrayas con el arpón a unos metros de la orilla, malditos diablillos en apariencia inofensivos pero provistos de un aguijón terrible y venenoso, dispuesto a perforar cualquier tobillo descuidado. No ayuda el clima, el calor mantiene la fauna comestible alejada de las costas, será hasta fines de mes cuando se enfríen las aguas y los peces acudan a las tibias mareas costeras. Ahí estaremos esperando con una baraja en la mano y una hielera generosa a un lado. ¿Quién se apunta?
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