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VIEJAS AMISTADES
Mata pájaros negros desde la puerta de su biblioteca con un rifle de diábolos. Asegura que esos pájaros son depredadores, caen muertos sobre la calle, vi dos llenos de hormigas. En la entrada de la casa tiene un pastor alemán de siete años de nombre Chips, noto que es muy bravo, ha mordido a algunos, me dice. Hace tres años entró un grupo de policías antinarcóticos a ese domicilio. Sólo estaba su hija y su madre. Allanaron la casa por una denuncia anónima, los agentes creyeron haber dado con algo interesante: eran dos rifles de diábolos. “Usted disculpe”.
La biblioteca está al final del patio, separada de la casa. Debajo de la biblioteca se encuentra un piso a desnivel con una chimenea, sillones y un viejo piano desafinado, hay libros en desorden por todos lados, también muchos cds arrinconados en un librero. En las paredes hay decenas de fotografías en blanco y negro. Sobre una mesita hay una estatuilla de un héroe ferroviario y algunos modelos a escala de trenes antiguos, el resto de la decoración está compuesta por utensilios indígenas y óleos que pintó su madre. Destacan unos cuadros de veleros anclados en una marina, también unos enigmáticos rostros morenos. Ella tiene ahora 90 años y está muy mermada de sus facultades. Ya no pinta y no identifica casi a nadie.
Tenía unos 15 años de no visitar la casa. Hoy me sentí muy a gusto ahí. Charlamos bastante y trabajamos en algunos ejercicios vocales. Saboreamos varias tazas de un delicioso café brasileño, negro como los pájaros de la entrada. Su hijo partió hoy al cono sur, donde se reunirá con su madre. Nosotros permanecimos en el hemisferio norte.
Es bueno reencontrarse con viejos amigos. Se esconde bastante optimismo en eso.
Ah, algo más. Ya entrada la noche, blogueando, tropecé con una sombra del tedio, noté que se movía.
sábado, enero 31, 2004
viernes, enero 30, 2004
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TRANSDIARIO
Le dicen Ñoña, se llama Celedonia y es mi concuña. Esa mañana me levanto temprano y salgo a orinar al patio, el baño está como siempre, ocupado. El patio de mi suegro tiene un césped verde y tupido. El húmedo calor es ya agobiante en esa hora de la mañana. Mi suegro nace güero en EU pero parece un tarahumara de ojos verdes. Ahora tiene 68 años y no se imagina que a los 74 va a perder su ojo izquierdo a causa de un doloroso tumor y menos aún que morirá a los 82 plenamente lúcido. Al morir, su único ojo es de un azul grisáceo y, pese a su tuertez, despierta un misterioso sentido del humor cuando habla.
Ñoña llega mientras desayunamos huevos con chorizo. “Hubo un terremoto en México”. ¿Terremoto?, dirán un temblorcito, cada rato los hay, pienso mientras finiquito el duelo con la taza de café negro. Terminan nuestras vacaciones y preparamos maletas para regresar. Salgo confiado, enciendo un Camel sin filtro y me dirijo al downtown a comprar una maleta. A las 11 veo una tv Panasonic de 21 pulgadas que ofrecen a 159.99. Dentro de la tele hay un noticiero de Yuma, Arizona. “Un terremoto de 8.1 grados en la escala Richter ha devastado a la Ciudad de México, se estima que hay cientros de muertos”. A estas horas, mis cuñados y mi suegro están pizcando limones en el valle, llevan termos de café y tacos de machaca, y no saben de mayor terremoto que el de la migración. Regreso a casa con la maleta nueva. Es negra como el café negro. También compro unos blocks de hojas amarillas que están a 10 por dos dólares. No traigo suficiente para comprar también la Panasonic. Cuando escucho la noticia del terremoto inconcientemente toco la bolsa de mi camisa de manga corta. Ahí traigo los boletos del vuelo de regreso. Tienen fecha de 20 de septiembre.
Ñoña es una mujer morena tan simpática que cuando da malas noticias sonríe como si estuviera contando un chiste. Nace en Nayarit, cerca de la costa. La quiero suficiente. Ella no imagina que la noticia va a cambiar el curso de mi vida.
Es el 19 de septiembre de 1985. Hace unas horas han muerto miles de personas cerca del departamento donde vivo, donde ya no volveré a vivir.
TRANSDIARIO
Le dicen Ñoña, se llama Celedonia y es mi concuña. Esa mañana me levanto temprano y salgo a orinar al patio, el baño está como siempre, ocupado. El patio de mi suegro tiene un césped verde y tupido. El húmedo calor es ya agobiante en esa hora de la mañana. Mi suegro nace güero en EU pero parece un tarahumara de ojos verdes. Ahora tiene 68 años y no se imagina que a los 74 va a perder su ojo izquierdo a causa de un doloroso tumor y menos aún que morirá a los 82 plenamente lúcido. Al morir, su único ojo es de un azul grisáceo y, pese a su tuertez, despierta un misterioso sentido del humor cuando habla.
Ñoña llega mientras desayunamos huevos con chorizo. “Hubo un terremoto en México”. ¿Terremoto?, dirán un temblorcito, cada rato los hay, pienso mientras finiquito el duelo con la taza de café negro. Terminan nuestras vacaciones y preparamos maletas para regresar. Salgo confiado, enciendo un Camel sin filtro y me dirijo al downtown a comprar una maleta. A las 11 veo una tv Panasonic de 21 pulgadas que ofrecen a 159.99. Dentro de la tele hay un noticiero de Yuma, Arizona. “Un terremoto de 8.1 grados en la escala Richter ha devastado a la Ciudad de México, se estima que hay cientros de muertos”. A estas horas, mis cuñados y mi suegro están pizcando limones en el valle, llevan termos de café y tacos de machaca, y no saben de mayor terremoto que el de la migración. Regreso a casa con la maleta nueva. Es negra como el café negro. También compro unos blocks de hojas amarillas que están a 10 por dos dólares. No traigo suficiente para comprar también la Panasonic. Cuando escucho la noticia del terremoto inconcientemente toco la bolsa de mi camisa de manga corta. Ahí traigo los boletos del vuelo de regreso. Tienen fecha de 20 de septiembre.
Ñoña es una mujer morena tan simpática que cuando da malas noticias sonríe como si estuviera contando un chiste. Nace en Nayarit, cerca de la costa. La quiero suficiente. Ella no imagina que la noticia va a cambiar el curso de mi vida.
Es el 19 de septiembre de 1985. Hace unas horas han muerto miles de personas cerca del departamento donde vivo, donde ya no volveré a vivir.
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EL TOP ONE HUNDRED DEL BLOG EN ¿ESPAÑOL?
No tengo palabras (puras letras). El blog más engranado, Atalaya, nos ha situado en el lugar cincuenta y tantos (primero 53 y luego, al día siguiente, 59), tras consultar algunas agencias especializadas en rastrear el zipizape bloguero. Aunque no se si reir o llorar, agradezco la información y la distinción, pues significa que estamos entre los 100 blogs más visitados (yo preferiría que fuesen los más leídos, pero bueno, no se puede tener todo). Gracias a todos los y las compas que me visitan, generalmente son los mismos a los que visito yo. Tenquiuverimach. Felicidades al Rafa, al Yépez, al Bruno, al Alberto Ch., al Morcillo, a Ashakira, a la Frida crocante y otros con los que no he cruzado palabra, por mantener su rating.
Me gustan los blogs con movimiento diario aunque no esté de acuerdo con sus puntos de vista, con sus gustos o pasatiempos. Si escriben bien, soporto desde adolescentes con prurito genital, chicos malos del barrio, poetas en vías de rehabilitación, críticos resarcidos, hasta las peores basuras del universo. Por mi parte, lo confieso, me inclino mucho por el humor en la escritura, aunque esa musa suele abandonarme seguido.
Como nunca he querido poner un contador en mi blog, la información de Atalaya me da una idea del tráfico que tiene Humphreybloggart. Considerando que este sitio apenas acaba de apagar su primera velita, y de que en Beautyfulville los blogueros se cuentan con los dedos de una mano, asumo que va bien. Por su propia condición, el blog que tiene actividad sistemática va creando lectores. Existen blogueros buenísimos (algunos hasta escriben libros) que no sienten mayor simpatía por el ejercicio bloguero y abandonan el tiraleche a medio camino. Otros, como A. Chimal, por ejemplo, han sorteado la difícil tarea de combinar el monitor y el papel con excelentes resultados.
Por mi parte, no pierdo oportunidad para encandilar ingenuos y marearlos hasta que arman su propio blog. Pienso que en un futuro próximo esta forma de comunicación-edición-publicación tendrá un peso más influyente en el mundo de la comunicación escrita. En fin, nada está escrito .
("Humphrey, primero no tenías palabras, luego nos mareas con un discurso terrible, y ahora nos fulminas con un nada está escrito, ¿qué pretendes?" -Nada, en serio, se me chispoteó-).
EL TOP ONE HUNDRED DEL BLOG EN ¿ESPAÑOL?
No tengo palabras (puras letras). El blog más engranado, Atalaya, nos ha situado en el lugar cincuenta y tantos (primero 53 y luego, al día siguiente, 59), tras consultar algunas agencias especializadas en rastrear el zipizape bloguero. Aunque no se si reir o llorar, agradezco la información y la distinción, pues significa que estamos entre los 100 blogs más visitados (yo preferiría que fuesen los más leídos, pero bueno, no se puede tener todo). Gracias a todos los y las compas que me visitan, generalmente son los mismos a los que visito yo. Tenquiuverimach. Felicidades al Rafa, al Yépez, al Bruno, al Alberto Ch., al Morcillo, a Ashakira, a la Frida crocante y otros con los que no he cruzado palabra, por mantener su rating.
Me gustan los blogs con movimiento diario aunque no esté de acuerdo con sus puntos de vista, con sus gustos o pasatiempos. Si escriben bien, soporto desde adolescentes con prurito genital, chicos malos del barrio, poetas en vías de rehabilitación, críticos resarcidos, hasta las peores basuras del universo. Por mi parte, lo confieso, me inclino mucho por el humor en la escritura, aunque esa musa suele abandonarme seguido.
Como nunca he querido poner un contador en mi blog, la información de Atalaya me da una idea del tráfico que tiene Humphreybloggart. Considerando que este sitio apenas acaba de apagar su primera velita, y de que en Beautyfulville los blogueros se cuentan con los dedos de una mano, asumo que va bien. Por su propia condición, el blog que tiene actividad sistemática va creando lectores. Existen blogueros buenísimos (algunos hasta escriben libros) que no sienten mayor simpatía por el ejercicio bloguero y abandonan el tiraleche a medio camino. Otros, como A. Chimal, por ejemplo, han sorteado la difícil tarea de combinar el monitor y el papel con excelentes resultados.
Por mi parte, no pierdo oportunidad para encandilar ingenuos y marearlos hasta que arman su propio blog. Pienso que en un futuro próximo esta forma de comunicación-edición-publicación tendrá un peso más influyente en el mundo de la comunicación escrita. En fin, nada está escrito .
("Humphrey, primero no tenías palabras, luego nos mareas con un discurso terrible, y ahora nos fulminas con un nada está escrito, ¿qué pretendes?" -Nada, en serio, se me chispoteó-).
jueves, enero 29, 2004
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LA CITA DE HUMPHREY
Ultimamente (Jmport, ¿lleva acento? A wevo, es ultraesdrújula), ¿últimamente qué?, ya se me olvidó. En serio. Bueno, no es de extrañar, en algún lado se me ha mencionado como prescursor de la escritura alzheimer, pero no alcanzo a recordar quien lo dijo. (“Humprey, si esto se considera un chiste de esos que los gringos recomiendan al inicio de todo discurso serio, estás perdido” –Lo reconozco, estoy perdido y además olvido todo, por ejemplo... mmmh, ¿en qué iba?, ah sí!, en “últimamente”, aunque, permíteme decirlo, los gringos no son recomendadores confiables-).
Ok: Últimamente he visto muy calmados los ánimos en la blogósfera inmediata. Algunos blogueros se ven medio apáticos, otros así como resentidos, otros totalmente ajenos al problema hidráulico que presentó el artefacto terrícola que amartizó en Marte (“¡Humphrey, te has enredado en el alambre de púas del pleonasmo!” -¡Nooo!, trato de multiplicar el léxico de las legiones que vienen a visitarme- “Bonita forma, estúpido, además cuáles legiones, ¿no sería más propia la expresión: el problema hidráulico que presentó el Oportunity?” –Bueno, pues, mejor dilo tú-).
=Está bien, disculpen la falta de coherencia de Humphrey, trataré de explicarlo yo, a sabiendas de que la primera presentación de esta idea pudiere haber sido tomada con alguna dosis de incredulidad.
La facultad se veía desierta cuando mi amigo Ángel C. llegó a la cita. Ángel es físico de profesión y recientemente presentó ante la plana mayor de astrónomos de la Universidad una ponencia sobre el comportamiento de la órbita de Ceres (para aquellos doctos en querer saber, Ceres es uno de los fragmentos planetarios que orbitan entre las circunnavegaciones de Marte y Júpiter). Buscaban ponerse de acuerdo acerca de las implicaciones políticas y filosóficas de la exploración en Marte en curso y, al mismo tiempo, corroborar algunos de los misterios fotográficos del Hubble. Para mi sorpresa, Ángel no sabe nada de fotogrametría espacial, pero conoce al dedillo la teoría estelar de Kepler. Sin embargo, y pese a la abundancia de conceptos que Ángel domina, las leyes keplerianas que determinan el comportamiento del sistema solar (sin desconsiderar las contribuciones de Gaus en la materia) no eran el motivo de la cita. La reunión de Humphrey con Ángel (aclaro esto porque yo no estuve ahí, me encuentro aquí solamente intentando aclarar el panoarama), obedecía a una inquietud más modesta: tratar de explicar qué demonios había pasado con el carrito explorador llamado Spirit (también con el artefacto Beagle, de manufactura europea). Bien, Ángel expuso lo siguiente, y lo diré con la laconicidad de un escritor francés:
Los terrícolas son obtusos. Los estadounidenses son más obtusos. Los obtusos son generalmente estadounidenses (incluso han creado a McDonald’s). La obtusuidad ha contagiado a los europeos (por eso hay tanto McDonald’s en el mundo). Ángel no es estadounidense. Tampoco tiene nada en contra de ellos (menos contra los europeos, excepto contra Blas Piñar). Los carritos fotográficos terrícolas son construidos con materiales propios de la atmósfera. Estos carritos son sensibles a la temperatura y presión gravitacional. La temperatura y presión de Marte son diferentes a los de la Tierra. En la Tierra se simulan las condiciones de Marte. Toda simulación es falsa. Esa en especial. Lo falso lleva al error. Errar es humano. Los sentidos engañan. También los científicos de la NASA tienen sentidos (casi todos –los científicos no los sentidos-). Les han explotado seis cohetes (y dos torres). El Spirit refleja los errores a que son proclives los humanos. Pese a los errores, el espíritu de especulación humana rebasa los límites de sus posibilidades físicas (que?????? –eso dijo-). Entender los errores produce optimismo (ajuuuum). El optimismo es un azadón buscando la verdad en la Tierra. Es un acertijo saber si el azadón a funcionará en Marte. Esto lleva a cuestionar si el Spirit era optimista y también por qué Ángel no estudió psicología en vez de física.
Bien, esto es todo lo que me contó Humphrey acerca de esa charla. Cumplo con ponerlo aquí al pie de la letra. Ultimadamente, ustedes la interpretarán como mejor convengan.=
Ultimadamente, ¡claro, esa era la palabra!: Ultimadamente, no últimamente, perdonen la digresión.
LA CITA DE HUMPHREY
Ultimamente (Jmport, ¿lleva acento? A wevo, es ultraesdrújula), ¿últimamente qué?, ya se me olvidó. En serio. Bueno, no es de extrañar, en algún lado se me ha mencionado como prescursor de la escritura alzheimer, pero no alcanzo a recordar quien lo dijo. (“Humprey, si esto se considera un chiste de esos que los gringos recomiendan al inicio de todo discurso serio, estás perdido” –Lo reconozco, estoy perdido y además olvido todo, por ejemplo... mmmh, ¿en qué iba?, ah sí!, en “últimamente”, aunque, permíteme decirlo, los gringos no son recomendadores confiables-).
Ok: Últimamente he visto muy calmados los ánimos en la blogósfera inmediata. Algunos blogueros se ven medio apáticos, otros así como resentidos, otros totalmente ajenos al problema hidráulico que presentó el artefacto terrícola que amartizó en Marte (“¡Humphrey, te has enredado en el alambre de púas del pleonasmo!” -¡Nooo!, trato de multiplicar el léxico de las legiones que vienen a visitarme- “Bonita forma, estúpido, además cuáles legiones, ¿no sería más propia la expresión: el problema hidráulico que presentó el Oportunity?” –Bueno, pues, mejor dilo tú-).
=Está bien, disculpen la falta de coherencia de Humphrey, trataré de explicarlo yo, a sabiendas de que la primera presentación de esta idea pudiere haber sido tomada con alguna dosis de incredulidad.
La facultad se veía desierta cuando mi amigo Ángel C. llegó a la cita. Ángel es físico de profesión y recientemente presentó ante la plana mayor de astrónomos de la Universidad una ponencia sobre el comportamiento de la órbita de Ceres (para aquellos doctos en querer saber, Ceres es uno de los fragmentos planetarios que orbitan entre las circunnavegaciones de Marte y Júpiter). Buscaban ponerse de acuerdo acerca de las implicaciones políticas y filosóficas de la exploración en Marte en curso y, al mismo tiempo, corroborar algunos de los misterios fotográficos del Hubble. Para mi sorpresa, Ángel no sabe nada de fotogrametría espacial, pero conoce al dedillo la teoría estelar de Kepler. Sin embargo, y pese a la abundancia de conceptos que Ángel domina, las leyes keplerianas que determinan el comportamiento del sistema solar (sin desconsiderar las contribuciones de Gaus en la materia) no eran el motivo de la cita. La reunión de Humphrey con Ángel (aclaro esto porque yo no estuve ahí, me encuentro aquí solamente intentando aclarar el panoarama), obedecía a una inquietud más modesta: tratar de explicar qué demonios había pasado con el carrito explorador llamado Spirit (también con el artefacto Beagle, de manufactura europea). Bien, Ángel expuso lo siguiente, y lo diré con la laconicidad de un escritor francés:
Los terrícolas son obtusos. Los estadounidenses son más obtusos. Los obtusos son generalmente estadounidenses (incluso han creado a McDonald’s). La obtusuidad ha contagiado a los europeos (por eso hay tanto McDonald’s en el mundo). Ángel no es estadounidense. Tampoco tiene nada en contra de ellos (menos contra los europeos, excepto contra Blas Piñar). Los carritos fotográficos terrícolas son construidos con materiales propios de la atmósfera. Estos carritos son sensibles a la temperatura y presión gravitacional. La temperatura y presión de Marte son diferentes a los de la Tierra. En la Tierra se simulan las condiciones de Marte. Toda simulación es falsa. Esa en especial. Lo falso lleva al error. Errar es humano. Los sentidos engañan. También los científicos de la NASA tienen sentidos (casi todos –los científicos no los sentidos-). Les han explotado seis cohetes (y dos torres). El Spirit refleja los errores a que son proclives los humanos. Pese a los errores, el espíritu de especulación humana rebasa los límites de sus posibilidades físicas (que?????? –eso dijo-). Entender los errores produce optimismo (ajuuuum). El optimismo es un azadón buscando la verdad en la Tierra. Es un acertijo saber si el azadón a funcionará en Marte. Esto lleva a cuestionar si el Spirit era optimista y también por qué Ángel no estudió psicología en vez de física.
Bien, esto es todo lo que me contó Humphrey acerca de esa charla. Cumplo con ponerlo aquí al pie de la letra. Ultimadamente, ustedes la interpretarán como mejor convengan.=
Ultimadamente, ¡claro, esa era la palabra!: Ultimadamente, no últimamente, perdonen la digresión.
miércoles, enero 28, 2004
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ESTE ERA UN GATO...
Desvelado, cansado y correteado el señor, no tuvo tiempo mas que para comer aprisa y llegar a deshoras a escribir que está desvelado, cansado y correteado el señor, que no tuvo tiempo mas que para comer aprisa y llegar a deshoras a escribir que está desvelado, cansado y correteado el señor, que no tuvo... ¿quieres que te lo cuente otra vez?
pd: Hay una pulga en mi tag, chequen.
pd: leo a Lillo y a Guty Yáñez, luego les platico.
ESTE ERA UN GATO...
Desvelado, cansado y correteado el señor, no tuvo tiempo mas que para comer aprisa y llegar a deshoras a escribir que está desvelado, cansado y correteado el señor, que no tuvo tiempo mas que para comer aprisa y llegar a deshoras a escribir que está desvelado, cansado y correteado el señor, que no tuvo... ¿quieres que te lo cuente otra vez?
pd: Hay una pulga en mi tag, chequen.
pd: leo a Lillo y a Guty Yáñez, luego les platico.
martes, enero 27, 2004
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NOSOTROS SOMOS LOS MARCIANOS DE BRADBURY
La parafernalia alrededor de las noticias sobre Marte puede entenderse desde la perspectiva de una competencia política. Los europeos ya entraron en la carrera, ese es un nuevo elemento. Bush ha anunciado un programa “ambicioso” de exploración y viajes tripulados, pero en el fondo es una respuesta demagógica. Es una parodia del Sputnik de fines de los 50s, cuando la competencia era contra el empuje de la Unión Soviética. Hoy no existe “la amenaza comunista”, en su lugar se ha parapetado la Unión Europea con su cábala de intereses.
No pierdan de vista que el cerebro de Bush es demasiado pragmático, es decir talla small, como para pensar en cosas grandes. No entiende las implicaciones de la empresa. (Me imagino a un filósofo moderno hablando con Bush sobre el tema de los cambios paradigmáticos, jejeje).
Para Bush todo esto no es sino una apuesta en Las Vegas, un volado con una moneda de dos caras iguales. Quién llegará primero. Esa es la cuestión. No sabe a dónde, ni se preocupa por averiguarlo. Él sólo quiere saber quién lo hará primero, cualquier cosa que eso signifique. Los europeos (excluyo al Conan Doyle moderno que es Sir Blair) ya se dieron cuenta de los parámetros del juego y van a entrarle a pesar de sus limitaciones. Eso es lo que mueve a la Casa Blanca. La competencia implícita.
Por otro lado: el asunto de la exploración de Marte puede considerarse en un sentido una simulación. Las fotos recibidas en la Tierra son secuencias de tomas acumuladas o armadas para ofrecer un panorama inteligible, como lo denomina Heriberto Y. Pero las fotos son apenas una de las fuentes de información, aquellas que puede “percibir y entender” el público. Otros niveles de información, como pueden ser variaciones de temperatura, captación de rayos infrarrojos y ultravioleta y otros rayos (incluyendo al Rayo de Jalisco), reflexión y refracción de la luz sobre la superficie, etcétera, son un asunto de carácter científico y militar, vedado en cierta medida al “público”. En cuestión de descubrimiento científico y tecnológico siempre ha sido la misma gata a lo largo de la historia, no hay nada nuevo.
Estamos de acuerdo en que deben procurarse otros niveles de inteligibilidad distintos al actual, en muchos sentidos orientado más por el pragmatismo prevaleciente en los gobiernos y culturas involucradas que por un afán de investigación o descubrimiento legítimos. Personalmente no pienso que exista una visión absurdista en los investigadores al pretender que Marte sea otra Tierra. Las razones son obvias. La colonización, si se entiende la connotación del término, será una extensión del conocimiento humano a fin de ver más allá de Marte. El “Planeta Rojo” no es el objetivo. América no era el objetivo. La idea es extender un dominio inteligente sobre los límites impuestos por la ignorancia –expresión de la imperfección humana-, un dominio terrícola (inteligente es sinónimo de terrícola, pues en todo el universo no se encontrará “pensamiento inteligente”, excepto en las películas inspiradas en Ray Bradbury y su visión terromórfica). Paradógicamente, estamos condenados a ser los "marcianos" que van a otros mundos con su vida "inteligente" en inicuo plan de conquista. Bradbury y otros cienciaficcionistas no hicieron mas que proyectar las propias tendencias humanas. Las de colonizar, las de conquistar, las de meterse en camisa de once varas. Ja, nosotros éramos esos marcianos.
El problema para la raza humana pensante es la interogante: por qué este afán exploratorio no se realizó hace 30 años. Las razones exceden el terreno meramente científico que luego comentaremos.
¿Qué hora es?
NOSOTROS SOMOS LOS MARCIANOS DE BRADBURY
La parafernalia alrededor de las noticias sobre Marte puede entenderse desde la perspectiva de una competencia política. Los europeos ya entraron en la carrera, ese es un nuevo elemento. Bush ha anunciado un programa “ambicioso” de exploración y viajes tripulados, pero en el fondo es una respuesta demagógica. Es una parodia del Sputnik de fines de los 50s, cuando la competencia era contra el empuje de la Unión Soviética. Hoy no existe “la amenaza comunista”, en su lugar se ha parapetado la Unión Europea con su cábala de intereses.
No pierdan de vista que el cerebro de Bush es demasiado pragmático, es decir talla small, como para pensar en cosas grandes. No entiende las implicaciones de la empresa. (Me imagino a un filósofo moderno hablando con Bush sobre el tema de los cambios paradigmáticos, jejeje).
Para Bush todo esto no es sino una apuesta en Las Vegas, un volado con una moneda de dos caras iguales. Quién llegará primero. Esa es la cuestión. No sabe a dónde, ni se preocupa por averiguarlo. Él sólo quiere saber quién lo hará primero, cualquier cosa que eso signifique. Los europeos (excluyo al Conan Doyle moderno que es Sir Blair) ya se dieron cuenta de los parámetros del juego y van a entrarle a pesar de sus limitaciones. Eso es lo que mueve a la Casa Blanca. La competencia implícita.
Por otro lado: el asunto de la exploración de Marte puede considerarse en un sentido una simulación. Las fotos recibidas en la Tierra son secuencias de tomas acumuladas o armadas para ofrecer un panorama inteligible, como lo denomina Heriberto Y. Pero las fotos son apenas una de las fuentes de información, aquellas que puede “percibir y entender” el público. Otros niveles de información, como pueden ser variaciones de temperatura, captación de rayos infrarrojos y ultravioleta y otros rayos (incluyendo al Rayo de Jalisco), reflexión y refracción de la luz sobre la superficie, etcétera, son un asunto de carácter científico y militar, vedado en cierta medida al “público”. En cuestión de descubrimiento científico y tecnológico siempre ha sido la misma gata a lo largo de la historia, no hay nada nuevo.
Estamos de acuerdo en que deben procurarse otros niveles de inteligibilidad distintos al actual, en muchos sentidos orientado más por el pragmatismo prevaleciente en los gobiernos y culturas involucradas que por un afán de investigación o descubrimiento legítimos. Personalmente no pienso que exista una visión absurdista en los investigadores al pretender que Marte sea otra Tierra. Las razones son obvias. La colonización, si se entiende la connotación del término, será una extensión del conocimiento humano a fin de ver más allá de Marte. El “Planeta Rojo” no es el objetivo. América no era el objetivo. La idea es extender un dominio inteligente sobre los límites impuestos por la ignorancia –expresión de la imperfección humana-, un dominio terrícola (inteligente es sinónimo de terrícola, pues en todo el universo no se encontrará “pensamiento inteligente”, excepto en las películas inspiradas en Ray Bradbury y su visión terromórfica). Paradógicamente, estamos condenados a ser los "marcianos" que van a otros mundos con su vida "inteligente" en inicuo plan de conquista. Bradbury y otros cienciaficcionistas no hicieron mas que proyectar las propias tendencias humanas. Las de colonizar, las de conquistar, las de meterse en camisa de once varas. Ja, nosotros éramos esos marcianos.
El problema para la raza humana pensante es la interogante: por qué este afán exploratorio no se realizó hace 30 años. Las razones exceden el terreno meramente científico que luego comentaremos.
¿Qué hora es?
lunes, enero 26, 2004
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LA HISTORIA DE UN LUNES
Llegué a las 7:10 de la mañana, como casi siempre, tarde, engulléndome los diez minutos de gracia que todos los que nacimos aquí asumimos como concedidos por alguna divinidad estratosférica. Es un autoengaño, sin embargo, llegar tarde renueva nuestra fe en el determinismo nacional y aún racial. No sé cómo explicarlo, pero sé que ustedes lo entienden. Yo apuro mi café negro sin azúcar.
Sorpresa: había una enorme manta sobre el portal de herrería de la construcción colonial del edificio. Un enorme candado Master presidía la escena como un gólem inaudito. La manta era una vela surcida por la inconformidad sobre la carabela del desatino. Hacía mucho frío, la temperatura avanzaba hacia los cero grados y nuestros dedos menudos eran censores dolientes.
El caso es éste: el viernes había concluído la votación de alumnos y maestros para definir la inclinación del voto en favor de algún candidato a ocupar un puesto administrativo en Letras y Lingüística. El problema surge porque no es el voto mayoritario de la escuela el que define quién será su brujula, sino el consejo divisional, compuesto por representantes de otras academias, el que a fin de cuentas escoje al prospecto. Quién resultó favorecido por maestros y estudiantes de la escuela no es quien finalmente ganó la elección del citado consejo. De ahí viene la bronca, de ahí surge la manta, de ahí viene el candado. El cuento sin final feliz.
El frío se incrementa conforme avanzan los minutos, los minutos se incrementan conforme avanzan las dudas, las dudas se incrementan conforme se extravían las horas de clase.
Es un microcosmos. Detrás se escucha el compás de un telar mecánico: es la condición humana que teje hilos invisibles. Busca la armonía mientras proclama el desajuste; clama por justicia y urde confusiones. Exige una democracia sin faltas de ortografía.
LA HISTORIA DE UN LUNES
Llegué a las 7:10 de la mañana, como casi siempre, tarde, engulléndome los diez minutos de gracia que todos los que nacimos aquí asumimos como concedidos por alguna divinidad estratosférica. Es un autoengaño, sin embargo, llegar tarde renueva nuestra fe en el determinismo nacional y aún racial. No sé cómo explicarlo, pero sé que ustedes lo entienden. Yo apuro mi café negro sin azúcar.
Sorpresa: había una enorme manta sobre el portal de herrería de la construcción colonial del edificio. Un enorme candado Master presidía la escena como un gólem inaudito. La manta era una vela surcida por la inconformidad sobre la carabela del desatino. Hacía mucho frío, la temperatura avanzaba hacia los cero grados y nuestros dedos menudos eran censores dolientes.
El caso es éste: el viernes había concluído la votación de alumnos y maestros para definir la inclinación del voto en favor de algún candidato a ocupar un puesto administrativo en Letras y Lingüística. El problema surge porque no es el voto mayoritario de la escuela el que define quién será su brujula, sino el consejo divisional, compuesto por representantes de otras academias, el que a fin de cuentas escoje al prospecto. Quién resultó favorecido por maestros y estudiantes de la escuela no es quien finalmente ganó la elección del citado consejo. De ahí viene la bronca, de ahí surge la manta, de ahí viene el candado. El cuento sin final feliz.
El frío se incrementa conforme avanzan los minutos, los minutos se incrementan conforme avanzan las dudas, las dudas se incrementan conforme se extravían las horas de clase.
Es un microcosmos. Detrás se escucha el compás de un telar mecánico: es la condición humana que teje hilos invisibles. Busca la armonía mientras proclama el desajuste; clama por justicia y urde confusiones. Exige una democracia sin faltas de ortografía.
domingo, enero 25, 2004
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AJÚA... EL CORO RIFÓ EN ÁLAMOS
Desde Navojoa, mejor conocida como Polvojoa, escribo este adelanto. La autoridades nos instalaron en el hotel El Rancho donde pernoctamos después del concierto de ayer en Álamos, a 50 kms de aquí. El hostal aguanta de no ser porque los huéspedes empezaron a protestar a las 3 de la mañana debido a ciertos sonidos cuya fuente podría ubiarse en una pachanga, riña, orgía o peregrinación del 12 de diciembre; el caso es que los de la administración tomaron cartas en el asunto (pendejos, nosotros tomamos pura Tecate de bote) y nos enviaron a dormir, lo que resultó verdaderamente benéfico pues la prolongada sesión festiva comenzaba a parecerse a un capítulo malo del programa Puro loco. Mejor ahí le paramos. La cruda amaneció muy contenta con nosotros.
Sin echarle mucha crema a los tacos, el concierto estuvo muy bien, el público llenó el teatro a pesar de que nuestra presentación fue a las 4 de la tarde. Es gratificante escuchar los nutridos aplausos de un público bien nutrido, pero es mejor cuando ese público se pone de pié y comienza a pedir un encore. Las autoridades universitarias y las que truenan sus chicharrones en los pasadisos culturales del estado pelaron los ojos al ver la reacción del respetable al final del primer acto de Elíxir de Amor; para no hacer el caldo gordo, ahí mismo se comprometieron frente a las cámaras de televisión y de radio ("Humphrey los de la radio no traen cámaras". -Micros, pues-) a soltar el billete para que se pueda realizar la presentación de la ópera completa en octubre próximo en varias plazas de por acá.
No quiero omitir que en plena actuación del citado acto donizettiano, donde un servidor la hace de joven campesino aficionado a beber estimulantes etílicos (lo de campesino me sale solito, lo de bebedor también, donde batallo un poco es en lo de "joven"), entre mis amigos Tito, Félix y Angel destripamos una botella de Gato Negro (en su edición merlot) y, como no queriendo, en un acercamiento involuntario al grupillo de malandrines que caracterizamos, le dimos un traguito al mismísimo Nemorino, tenor principal del sainete que interpreta el no menos cuate Tuti León. Este pensó que se trataba de una botella de utilería con manzanita sol y se prendió de la botella. Al percatarse de que le habíamos hecho probar un delicioso vino importado de Chile peló tamaños ojotes antes de que le arrebatásemos la botella (¡presta!, le dijimos, que es probete). Ya con los efectos del felino negro y los aplausos del público, sentíamos que estábamos en el proscenio de la Scala de Milán, disfrutando de todas esas emociones que proporciona este armatroste artístico conocido como ópera que a mí en lo personal me hace sentir como Tarzán de los monos luego de haber conocido a Jane en el terreno sentimental ("Humphrey, has elaborado un chorizo incomprensible que incrementará sin duda la tasa decreciente de lectores que has venido registrando desde noviembre". -¿Que quéé?-)
En la tardecita, comidón de aquellas y unas chevecitas que parecían sacadas de un iglú. Luego, cuando la luna se pone regrandota, el barítono Luis Girón May y la mezzosoprano Encarnación Vázquez se fajaron para presentar un nutrido programa de arias y duetos de ópera de Mozart y Rossini, James Demster le tecleó al piano con sabias manos quizá en un nivel por encima de los cantantes (es decir, el cuate es una chucha cuerera en su jale). Cuando el termómetro empezó a registrar el rigor de enero, agarramos los tiliches y nos subimos al autobús con rumbo a Newyorkjoa. Lo que pasó a partir de la medianoche ya lo leiste en el primer párrafo.
Domingo 8 pm. Vamos aterrizando a Beatyfulville. Después de habernos reído como sicóticos, de tragar como Sancho Panza, y de hablar trabalenguas y mentiras piadosas, tiramos anclas y enrollamos las velas del fin de semana.
Que el arranque de la última semana de enero les sea generoso y sin hematomas que lamentar.
AJÚA... EL CORO RIFÓ EN ÁLAMOS
Desde Navojoa, mejor conocida como Polvojoa, escribo este adelanto. La autoridades nos instalaron en el hotel El Rancho donde pernoctamos después del concierto de ayer en Álamos, a 50 kms de aquí. El hostal aguanta de no ser porque los huéspedes empezaron a protestar a las 3 de la mañana debido a ciertos sonidos cuya fuente podría ubiarse en una pachanga, riña, orgía o peregrinación del 12 de diciembre; el caso es que los de la administración tomaron cartas en el asunto (pendejos, nosotros tomamos pura Tecate de bote) y nos enviaron a dormir, lo que resultó verdaderamente benéfico pues la prolongada sesión festiva comenzaba a parecerse a un capítulo malo del programa Puro loco. Mejor ahí le paramos. La cruda amaneció muy contenta con nosotros.
Sin echarle mucha crema a los tacos, el concierto estuvo muy bien, el público llenó el teatro a pesar de que nuestra presentación fue a las 4 de la tarde. Es gratificante escuchar los nutridos aplausos de un público bien nutrido, pero es mejor cuando ese público se pone de pié y comienza a pedir un encore. Las autoridades universitarias y las que truenan sus chicharrones en los pasadisos culturales del estado pelaron los ojos al ver la reacción del respetable al final del primer acto de Elíxir de Amor; para no hacer el caldo gordo, ahí mismo se comprometieron frente a las cámaras de televisión y de radio ("Humphrey los de la radio no traen cámaras". -Micros, pues-) a soltar el billete para que se pueda realizar la presentación de la ópera completa en octubre próximo en varias plazas de por acá.
No quiero omitir que en plena actuación del citado acto donizettiano, donde un servidor la hace de joven campesino aficionado a beber estimulantes etílicos (lo de campesino me sale solito, lo de bebedor también, donde batallo un poco es en lo de "joven"), entre mis amigos Tito, Félix y Angel destripamos una botella de Gato Negro (en su edición merlot) y, como no queriendo, en un acercamiento involuntario al grupillo de malandrines que caracterizamos, le dimos un traguito al mismísimo Nemorino, tenor principal del sainete que interpreta el no menos cuate Tuti León. Este pensó que se trataba de una botella de utilería con manzanita sol y se prendió de la botella. Al percatarse de que le habíamos hecho probar un delicioso vino importado de Chile peló tamaños ojotes antes de que le arrebatásemos la botella (¡presta!, le dijimos, que es probete). Ya con los efectos del felino negro y los aplausos del público, sentíamos que estábamos en el proscenio de la Scala de Milán, disfrutando de todas esas emociones que proporciona este armatroste artístico conocido como ópera que a mí en lo personal me hace sentir como Tarzán de los monos luego de haber conocido a Jane en el terreno sentimental ("Humphrey, has elaborado un chorizo incomprensible que incrementará sin duda la tasa decreciente de lectores que has venido registrando desde noviembre". -¿Que quéé?-)
En la tardecita, comidón de aquellas y unas chevecitas que parecían sacadas de un iglú. Luego, cuando la luna se pone regrandota, el barítono Luis Girón May y la mezzosoprano Encarnación Vázquez se fajaron para presentar un nutrido programa de arias y duetos de ópera de Mozart y Rossini, James Demster le tecleó al piano con sabias manos quizá en un nivel por encima de los cantantes (es decir, el cuate es una chucha cuerera en su jale). Cuando el termómetro empezó a registrar el rigor de enero, agarramos los tiliches y nos subimos al autobús con rumbo a Newyorkjoa. Lo que pasó a partir de la medianoche ya lo leiste en el primer párrafo.
Domingo 8 pm. Vamos aterrizando a Beatyfulville. Después de habernos reído como sicóticos, de tragar como Sancho Panza, y de hablar trabalenguas y mentiras piadosas, tiramos anclas y enrollamos las velas del fin de semana.
Que el arranque de la última semana de enero les sea generoso y sin hematomas que lamentar.
viernes, enero 23, 2004
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YA ME VOY, YA ME DESPIDO
Nos vamos Álamos a cantar, callejonear, bailar, pistear y divertirnos. Nos vamos ya más tranquilos con la noticia de que hay agua en Marte, andábamos con el pendiente, imagínense que los agarre una cruda por allá y que no haya una gota en todo el planeta. Uta, pa' morirse. Hablando de gotas, ya sentenció la direc que no tolerará ni una gota de alcohol en el viaje al festival. Allá sí. Ya después de la cantada, barra libre.
Hay un detalle: que está haciendo un frío del carajo en Álamos. Previniendo, estoy empacando ropa interior térmica para mantener calientitas las agallas, bufanda, calcetines de montaña y, of course, mi gabardina de piel que, por cierto y aprovechando el raite, la tengo a 2 mil lanas con ciertas facilidades de pago a los enjambres de interesados (por ejemplo, pueden pagarla de contado o en cash).
Me voy a roncar temprano porque mañana hay que levantarse a las 4:30 de la mañana para evitar que el camión nos vaya a dejar (crucen los dedos para que no vaya a tocarnos de nuevo "el trompudo" -para los que no saben, este remedo de transporte no la haría ni de pesero multirrutas-). Nos vemos el lunes, disruten el fin de semana.
YA ME VOY, YA ME DESPIDO
Nos vamos Álamos a cantar, callejonear, bailar, pistear y divertirnos. Nos vamos ya más tranquilos con la noticia de que hay agua en Marte, andábamos con el pendiente, imagínense que los agarre una cruda por allá y que no haya una gota en todo el planeta. Uta, pa' morirse. Hablando de gotas, ya sentenció la direc que no tolerará ni una gota de alcohol en el viaje al festival. Allá sí. Ya después de la cantada, barra libre.
Hay un detalle: que está haciendo un frío del carajo en Álamos. Previniendo, estoy empacando ropa interior térmica para mantener calientitas las agallas, bufanda, calcetines de montaña y, of course, mi gabardina de piel que, por cierto y aprovechando el raite, la tengo a 2 mil lanas con ciertas facilidades de pago a los enjambres de interesados (por ejemplo, pueden pagarla de contado o en cash).
Me voy a roncar temprano porque mañana hay que levantarse a las 4:30 de la mañana para evitar que el camión nos vaya a dejar (crucen los dedos para que no vaya a tocarnos de nuevo "el trompudo" -para los que no saben, este remedo de transporte no la haría ni de pesero multirrutas-). Nos vemos el lunes, disruten el fin de semana.
jueves, enero 22, 2004
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POESÍA Y ASTRONOMÍA
En relación al post anterior, El más allá, recibí el siguiente comentario de mi estimadísimo amigo JM Portillo:
"Humphrey, definitivamente la gramática (por lo menos la del español) y hasta la semántica están negadas para entender el mundo de los astrónomos, hay dos complementos circunstanciales de tiempo que se contradicen ¿cómo puede un objeto orientarse por noventa horas en una misma dirección durante un año? (,) definitivamente la gramática no nació para la relatividad; eso explica el que algunos poetas (de universos mentales no sólo relativos sino rayando en el caos) desechen la gramática (.)"
La observación alude a la aparente discrepancia gramatical (o semántica, según se quiera interpretar) entre dos unidades de tiempo que conviven en una misma oración. Cito directamente de la página 62 de National Geographic en español de diciembre de 2003:
"Al enfocarse 90 horas en una sola dirección durante un año, el telescopio reveló una multitud de galaxias apenas visibles, a más de 12 mil millones de años luz de distancia..."
Al percatarme de esta discrepancia potencial incluí un comentario personal que buscaba justificarla; anoté: "(chequen la dificultad de enfoque)", tratando de sugerir (es decir, buscar herramientas del lenguaje escrito para subsanarla) que no se trataba de un accidente editorial. Efectivamente, tras leer el artículo concienzudamente vi dos cuestiones interesantes:
El satélite que transporta el Hubble, mantiene su actividad, entre otras fuentes, gracias a la potencia que obtiene del solo hecho de orbitar la Tierra (energía cinética que permite la ingravidez, dicen los que saben). El telescopio se puede programar para mantener su objetivo en una orientación específica (una galaxia, por ejemplo), no obstante que en determinado período de tiempo (cuando la propia Tierra le obstruye la visión), no puede percibir el objeto enfocado pero sí mantener su orientación.
Otros elementos a considerar juegan un papel vital en este asunto. El telescopio requiere de energía para funcionar (es electrónico), lo que generalmente se obtiene por medio de celdas solares (es decir, una fuente paupérrima) acumulable en una batería. Aquí se presentan dos cuestiones a resolver. Por un lado, la energía es insuficiente; por otro, de haber suficiente energía, y aún con la que existe, hay que resolver el problema del sobrecalentamiento de los elementos que intervienen en el funcionamiento del telescopio (recuérdese que es una vil computadora). (Ingenieros especialistas en resistencia de materiales, ¡pónganse las pilas!) Este razonamiento es lo que estaba detrás de mi comentario "chequen la dificultad de enfoque".
ASTRONOMÍA Y LENGUAJE
Es verdad que muchos de los autonombrados poetas han hecho un uso irracional del lenguaje, pretendiendo marcar sus fórmulas expresivas con el profundis de su innovación. El vanguardismo de fines del siglo XIX y principios del siglo XX está lleno de experimentos concomitantes y aún en la actualidad tropezamos con ignorantes grandilocuentes expertos en sobre valorar su propio vómito, poetas de caguama sorprendidos por la potencialidad de su exacerbada imaginación que no valen tres pesos.
Ya hemos dicho aquí que las civilizaciones que se precian de serlo han desafiado la frontera de la oralidad transformando su (s) paradigma (s) mediante el uso de grafías. La escritura, en ese sentido, es una herramienta sagrada. ¿Qué era aquello del conocimiento ancestral que merecía ser perpetrado ("graficado") por tales civilizaciones, si no su percepción del infinito, su conciencia de la observación celeste?
Conocimiento y escritura pudieron liberar la imaginación y permitieron plasmar la percepción sensible en la obra de arte (poesía). Escritura, ciencia y arte son un ente que no puede destrenzarse y los momentos más fecundos de la civilización han prevalecido cuando el individuo reconoce esta armonía. Fueron unos torpes enigmáticos del siglo XIX que decidieron "separar" formalmente las ciencias de las artes, tamaña estupidez.
El registro de las estaciones, el período metódico del movimiento sideral, los cambios climáticos, el espasmo vegetal, el peso invisible del sol sobre las pupilas terrenas, su inasible compañía, ¿no fue acaso el impulso primigenio del mono que se yergue sobre el eje de su cadera observar el horizonte? ¿No fue la imperiosa necesidad de registrar los períodos aquello que motivÓ a la especie pensante a marcar un madero o rayar una piedra?
Hubieron de transcurrir miles de años antes de que el hombre primitivo articulara sonidos coherentes para comunicarse fehacientemente, y otros miles para que estos sonidos cayeran sobre la arena y formaran cuerpos tangibles, signos y palabras que traspasasen el yugo del tiempo inmediato.
El don de la escritura ha liberado al hombre del fardo de la tradición. Despertó la conquista de otros mundos desatando los nudos terribles de la memoria a los que permaneció atado por milenios.
El hombre es libre ahora
que puede avizorar algún cometa;
que puede perseguir su trayectoria
y hacer la anotación en su libreta.
Ha roto el poeta silencioso
el hechizo tremendo del misterio
y en uso del don de la palabra
deja a los mortales el secreto
(mientras muere tranquilo y satisfecho).
Qué epitafio justiciero ha reservado
la gloria para dárselo al poeta
que parte resignado:
"Busca, hermano, más allá de las estrellas
que más allá debe habitar un padre bueno".
POESÍA Y ASTRONOMÍA
En relación al post anterior, El más allá, recibí el siguiente comentario de mi estimadísimo amigo JM Portillo:
"Humphrey, definitivamente la gramática (por lo menos la del español) y hasta la semántica están negadas para entender el mundo de los astrónomos, hay dos complementos circunstanciales de tiempo que se contradicen ¿cómo puede un objeto orientarse por noventa horas en una misma dirección durante un año? (,) definitivamente la gramática no nació para la relatividad; eso explica el que algunos poetas (de universos mentales no sólo relativos sino rayando en el caos) desechen la gramática (.)"
La observación alude a la aparente discrepancia gramatical (o semántica, según se quiera interpretar) entre dos unidades de tiempo que conviven en una misma oración. Cito directamente de la página 62 de National Geographic en español de diciembre de 2003:
"Al enfocarse 90 horas en una sola dirección durante un año, el telescopio reveló una multitud de galaxias apenas visibles, a más de 12 mil millones de años luz de distancia..."
Al percatarme de esta discrepancia potencial incluí un comentario personal que buscaba justificarla; anoté: "(chequen la dificultad de enfoque)", tratando de sugerir (es decir, buscar herramientas del lenguaje escrito para subsanarla) que no se trataba de un accidente editorial. Efectivamente, tras leer el artículo concienzudamente vi dos cuestiones interesantes:
El satélite que transporta el Hubble, mantiene su actividad, entre otras fuentes, gracias a la potencia que obtiene del solo hecho de orbitar la Tierra (energía cinética que permite la ingravidez, dicen los que saben). El telescopio se puede programar para mantener su objetivo en una orientación específica (una galaxia, por ejemplo), no obstante que en determinado período de tiempo (cuando la propia Tierra le obstruye la visión), no puede percibir el objeto enfocado pero sí mantener su orientación.
Otros elementos a considerar juegan un papel vital en este asunto. El telescopio requiere de energía para funcionar (es electrónico), lo que generalmente se obtiene por medio de celdas solares (es decir, una fuente paupérrima) acumulable en una batería. Aquí se presentan dos cuestiones a resolver. Por un lado, la energía es insuficiente; por otro, de haber suficiente energía, y aún con la que existe, hay que resolver el problema del sobrecalentamiento de los elementos que intervienen en el funcionamiento del telescopio (recuérdese que es una vil computadora). (Ingenieros especialistas en resistencia de materiales, ¡pónganse las pilas!) Este razonamiento es lo que estaba detrás de mi comentario "chequen la dificultad de enfoque".
ASTRONOMÍA Y LENGUAJE
Es verdad que muchos de los autonombrados poetas han hecho un uso irracional del lenguaje, pretendiendo marcar sus fórmulas expresivas con el profundis de su innovación. El vanguardismo de fines del siglo XIX y principios del siglo XX está lleno de experimentos concomitantes y aún en la actualidad tropezamos con ignorantes grandilocuentes expertos en sobre valorar su propio vómito, poetas de caguama sorprendidos por la potencialidad de su exacerbada imaginación que no valen tres pesos.
Ya hemos dicho aquí que las civilizaciones que se precian de serlo han desafiado la frontera de la oralidad transformando su (s) paradigma (s) mediante el uso de grafías. La escritura, en ese sentido, es una herramienta sagrada. ¿Qué era aquello del conocimiento ancestral que merecía ser perpetrado ("graficado") por tales civilizaciones, si no su percepción del infinito, su conciencia de la observación celeste?
Conocimiento y escritura pudieron liberar la imaginación y permitieron plasmar la percepción sensible en la obra de arte (poesía). Escritura, ciencia y arte son un ente que no puede destrenzarse y los momentos más fecundos de la civilización han prevalecido cuando el individuo reconoce esta armonía. Fueron unos torpes enigmáticos del siglo XIX que decidieron "separar" formalmente las ciencias de las artes, tamaña estupidez.
El registro de las estaciones, el período metódico del movimiento sideral, los cambios climáticos, el espasmo vegetal, el peso invisible del sol sobre las pupilas terrenas, su inasible compañía, ¿no fue acaso el impulso primigenio del mono que se yergue sobre el eje de su cadera observar el horizonte? ¿No fue la imperiosa necesidad de registrar los períodos aquello que motivÓ a la especie pensante a marcar un madero o rayar una piedra?
Hubieron de transcurrir miles de años antes de que el hombre primitivo articulara sonidos coherentes para comunicarse fehacientemente, y otros miles para que estos sonidos cayeran sobre la arena y formaran cuerpos tangibles, signos y palabras que traspasasen el yugo del tiempo inmediato.
El don de la escritura ha liberado al hombre del fardo de la tradición. Despertó la conquista de otros mundos desatando los nudos terribles de la memoria a los que permaneció atado por milenios.
El hombre es libre ahora
que puede avizorar algún cometa;
que puede perseguir su trayectoria
y hacer la anotación en su libreta.
Ha roto el poeta silencioso
el hechizo tremendo del misterio
y en uso del don de la palabra
deja a los mortales el secreto
(mientras muere tranquilo y satisfecho).
Qué epitafio justiciero ha reservado
la gloria para dárselo al poeta
que parte resignado:
"Busca, hermano, más allá de las estrellas
que más allá debe habitar un padre bueno".
miércoles, enero 21, 2004
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EL MÁS ALLÁ
Estoy consternado viendo las fotografías del Telescopio Espacial Hubble publicadas por National Geographic en diciembre. El cosmos revelado con una claridad inédita, distancias que apenas podemos imaginar; galaxias de las que desconocemos todo, mundos inalcanzables que el telescopio de la NASA nos presenta a todo color para subrayar nuestra ignorancia infinita. Me entero de que en marzo de 2002 se instaló una nueva cámara en el satélite donde vive el Hubble, el telescopio más audaz que ha construido la especie humana. (Nadie me había informado y menos pedido opinión, a mí que pertenezco a la misma especie -hasta ahora-).
Bueno, el satélite paparazzi (también anda espiando estrellas) orbita (conjugación de un nuevo verbo: orbitar... yo orbito, tu orbitas... ) la tierra cada 97 minutos, o sea que, mientras tu ves digamos El señor de los anillos, el mirador éste ya dio dos vueltas al planeta.
Uno transita estressadamente por los pasillos de las rutinas, ajeno por completo a los avatares de la ciencia, y generalmente no se percata de los pequeños-grandes dramas que viven los investigadores y sabios del nuevo milenio. Veamos.
En marzo de 2002, una misión tripulada de la NASA salió de la atmósfera a realizar una misión de servicio al telescopio espacial Hubble. Era la cuarta reparación que se hacía, esta vez con el fin de cambiar unas "partes" que los diseñadores originales no previeron que tendrían que reemplazarse. Para lograrlo, hubieron de realizarse múltiples caminatas espaciales y, lo más riesgoso, apagar completamente el satélite para realizar los cambios. Esta situación puso los nervios de punta a todo el personal que desde la Tierra coordinaba la misión, el satélite opera con una computadora que tiene 12 años operando sin detenerse y existía el temor de que no volviera a encender. Los astronautas debían realizar la tarea antes de que la temperatura del satélite descendiera al punto de dañar su funcionamiento.
Cuando terminó la misión, el telescopio contaba con un nuevo sistema de enfiramiento para la cámara de infrarrojo cercano, utilizable para inspeccionar áreas del espacio frías y con polvo, pero, lo más importante, fue la instalación de la Cámara Avanzada para Sondeos (ACS), cuya capacidad supera en 10 veces a la previa inmediata (yo le voy a pedir una de estas al Santoclós).
La tragedia. Esta fue la última misión del transbordador espacial Columbia. En febrero de 2003 se hizo añicos al estallar en el aire poco después del despegue (se acuerdan?). El proyecto de instalar un espectógrafo y una nueva cámara de campo amplio se vería retrasado por el accidente.
El problema de los números
De conocer los descubrimientos del Hubble, Leewenock y Eastman estarían sorprendidos del alcance de sus aportaciones. Entremos en el complejo mundo de la relatividad. El Hubble se orientó por noventa horas en una misma dirección durante un año (chequen la dificultad de enfoque), a fin de captar imágenes de los confines del universo (por llamarlos de algún modo). Cabe subrayar que esta tarea no puede realizarse desde punto alguno de la Tierra por razones obvias. Bien, el Hubble reveló una multitud de galaxias apenas visibles a más de 12 mil millones de años luz de distancia, lo que nos remonta a la época del Big Bang en el que se supone se creó el Universo. Este sondeo captó galaxias mucho más cercanas a nosotros en el espacio y el tiempo, incluidas dos que podrían fusionarse.
Bien, en este punto del choque de galaxias (que ocurre evidentemente, como ocurren los choques automovilísticos) encontramos elementos verdaderamente sorprendentes. Por ejemplo, la Galaxia del Sombrero, de la que el Hubble nos proporciona una bellísima imagen, tiene una dimensión "de largo" de 50 mil años luz y su brillantez es equivalente a 400 mil millones de soles (oops). Así, pues, un choque entre dos galaxias que llevan una eternidad acercándose una a otra, se tardaría un tiempo equivalente a 100 mil millones de años luz en fusionarse o, mejor dicho, evolucionar a un nuevo estadío (para de aquí a que llegue el ajustador a verificar los daños, imagínense).
Fenómenos como el nacimiento de estrellas, la conformación de nuevas galaxias, los chocadores cósmicos y los mares estelares, son apenas temas novedosos en la agenda de los astrónomos.
Los filósofos habrán de mirarse unos a otros sorprendidos de la magnificencia de la Creación y contemplarán sin duda el escaso alcance de sus indagaciones metafísicas, o bien, buscarán en el océano infinito del Universo, elementos suficientes como para suponer que somos el Universo aprendiendo a comprender su propia existencia.
Los escritores dirán acaso que no hay nada nuevo bajo el sol, y que seremos nosotros los seres destinados a indagar la existencia de lo imposible en el Universo. Seremos nosotros, quizá, los "marcianos" (Bush incluido) que ansían conquistar el infinito, prevenidos de que más allá de nuestra vilipendiada atmósfera no existe ni un rastro de vida pensante.
EL MÁS ALLÁ
Estoy consternado viendo las fotografías del Telescopio Espacial Hubble publicadas por National Geographic en diciembre. El cosmos revelado con una claridad inédita, distancias que apenas podemos imaginar; galaxias de las que desconocemos todo, mundos inalcanzables que el telescopio de la NASA nos presenta a todo color para subrayar nuestra ignorancia infinita. Me entero de que en marzo de 2002 se instaló una nueva cámara en el satélite donde vive el Hubble, el telescopio más audaz que ha construido la especie humana. (Nadie me había informado y menos pedido opinión, a mí que pertenezco a la misma especie -hasta ahora-).
Bueno, el satélite paparazzi (también anda espiando estrellas) orbita (conjugación de un nuevo verbo: orbitar... yo orbito, tu orbitas... ) la tierra cada 97 minutos, o sea que, mientras tu ves digamos El señor de los anillos, el mirador éste ya dio dos vueltas al planeta.
Uno transita estressadamente por los pasillos de las rutinas, ajeno por completo a los avatares de la ciencia, y generalmente no se percata de los pequeños-grandes dramas que viven los investigadores y sabios del nuevo milenio. Veamos.
En marzo de 2002, una misión tripulada de la NASA salió de la atmósfera a realizar una misión de servicio al telescopio espacial Hubble. Era la cuarta reparación que se hacía, esta vez con el fin de cambiar unas "partes" que los diseñadores originales no previeron que tendrían que reemplazarse. Para lograrlo, hubieron de realizarse múltiples caminatas espaciales y, lo más riesgoso, apagar completamente el satélite para realizar los cambios. Esta situación puso los nervios de punta a todo el personal que desde la Tierra coordinaba la misión, el satélite opera con una computadora que tiene 12 años operando sin detenerse y existía el temor de que no volviera a encender. Los astronautas debían realizar la tarea antes de que la temperatura del satélite descendiera al punto de dañar su funcionamiento.
Cuando terminó la misión, el telescopio contaba con un nuevo sistema de enfiramiento para la cámara de infrarrojo cercano, utilizable para inspeccionar áreas del espacio frías y con polvo, pero, lo más importante, fue la instalación de la Cámara Avanzada para Sondeos (ACS), cuya capacidad supera en 10 veces a la previa inmediata (yo le voy a pedir una de estas al Santoclós).
La tragedia. Esta fue la última misión del transbordador espacial Columbia. En febrero de 2003 se hizo añicos al estallar en el aire poco después del despegue (se acuerdan?). El proyecto de instalar un espectógrafo y una nueva cámara de campo amplio se vería retrasado por el accidente.
El problema de los números
De conocer los descubrimientos del Hubble, Leewenock y Eastman estarían sorprendidos del alcance de sus aportaciones. Entremos en el complejo mundo de la relatividad. El Hubble se orientó por noventa horas en una misma dirección durante un año (chequen la dificultad de enfoque), a fin de captar imágenes de los confines del universo (por llamarlos de algún modo). Cabe subrayar que esta tarea no puede realizarse desde punto alguno de la Tierra por razones obvias. Bien, el Hubble reveló una multitud de galaxias apenas visibles a más de 12 mil millones de años luz de distancia, lo que nos remonta a la época del Big Bang en el que se supone se creó el Universo. Este sondeo captó galaxias mucho más cercanas a nosotros en el espacio y el tiempo, incluidas dos que podrían fusionarse.
Bien, en este punto del choque de galaxias (que ocurre evidentemente, como ocurren los choques automovilísticos) encontramos elementos verdaderamente sorprendentes. Por ejemplo, la Galaxia del Sombrero, de la que el Hubble nos proporciona una bellísima imagen, tiene una dimensión "de largo" de 50 mil años luz y su brillantez es equivalente a 400 mil millones de soles (oops). Así, pues, un choque entre dos galaxias que llevan una eternidad acercándose una a otra, se tardaría un tiempo equivalente a 100 mil millones de años luz en fusionarse o, mejor dicho, evolucionar a un nuevo estadío (para de aquí a que llegue el ajustador a verificar los daños, imagínense).
Fenómenos como el nacimiento de estrellas, la conformación de nuevas galaxias, los chocadores cósmicos y los mares estelares, son apenas temas novedosos en la agenda de los astrónomos.
Los filósofos habrán de mirarse unos a otros sorprendidos de la magnificencia de la Creación y contemplarán sin duda el escaso alcance de sus indagaciones metafísicas, o bien, buscarán en el océano infinito del Universo, elementos suficientes como para suponer que somos el Universo aprendiendo a comprender su propia existencia.
Los escritores dirán acaso que no hay nada nuevo bajo el sol, y que seremos nosotros los seres destinados a indagar la existencia de lo imposible en el Universo. Seremos nosotros, quizá, los "marcianos" (Bush incluido) que ansían conquistar el infinito, prevenidos de que más allá de nuestra vilipendiada atmósfera no existe ni un rastro de vida pensante.
lunes, enero 19, 2004
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CAMINITO DE LA ESCUELA
De regreso a clases. Vuelven las rutinas acompañadas de dietas y otras mentiras piadosas que uno inventa cuando el cinto se ha tenido que estirar dos agujeros. Los mismos maestros, los mismos alumnos, el mismo horario... el problema es que yo no siento ser el mismo. Lo dicho, el viernes abordamos el Challenger rumbo al Festival Cultural de Álamos. ¡Viva la música!, ¡Vivan las letras!, ¡Viva el blog!
CAMINITO DE LA ESCUELA
De regreso a clases. Vuelven las rutinas acompañadas de dietas y otras mentiras piadosas que uno inventa cuando el cinto se ha tenido que estirar dos agujeros. Los mismos maestros, los mismos alumnos, el mismo horario... el problema es que yo no siento ser el mismo. Lo dicho, el viernes abordamos el Challenger rumbo al Festival Cultural de Álamos. ¡Viva la música!, ¡Vivan las letras!, ¡Viva el blog!
domingo, enero 18, 2004
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NARCISO VA AL TIANGUIS
Me puse a escribir unas líneas sobre el narcisismo pero dejé la empresa a medias y queriendo tomar un atajo me metí en un berenjenal inhóspito. Verán lo que resultó.
El narcisismo es un mecanismo de supervivencia del yo que puede transformarse en una disfunción patológica. Como representación de sí mismo, el yo conciente tiene que autoexplicarse de alguna manera, justificarse frente al espejo, justificar su existencia en el universo de "lo otro". (Aquel que tenga el presentimiento de que esto no va a ningún lado, seguramente está en lo correcto y puede retirarse en este momento, hay tiempo, arrepentirse después será demasiado tarde).
Comencemos por esto. La observación de los procesos mentales en tanto objeto de estudio, es decir, en tanto conocimiento especializado, es una creación de la economía de mercado. Sin embargo, el misterio de la condición humana ha sido abordado desde hace por lo menos dos milenios. A través de la poesía y la tragedia, la mitología griega creó una imagen poética de ese fenómeno, buscó crear arquetipos virtuosos y viciosos (disfunción patológica) y quiso representarlos. Su materia prima fue la ambigüedad humana. Los griegos, igual que otras culturas (como la china o la hindú), buscaban vanagloriar las virtudes y satanizar aquellas actitudes humanas que consideraban nocivas para la sociedad, aquellas que generaban disfuncionalidad entre el individuo y lo otro; la virtud entendida como principio natural que sojuzga la individualidad a la otredad; y el vicio, lo contrario, la individualidad irracional buscando prevalecer frente a la ley natural.
La mitología griega expone al narcisismo en tanto expresión existencialista predominante del ser. Esta y otras culturas consideraban al individuo (el ser) como un ente activo en relación al resto de la comunidad. La bondad, la entrega y el heroísmo, en tanto categorías dramáticas de la mitología eran valores que suponían una afectación del ser individual; los dramaturgos helénicos buscaban resolver de una forma artística la dicotomía del ser, el yo y lo otro (o los otros). Las puesta en escena de estos alcances artísticos (el reconocimiento de esa dicotomía y su solución mediante el goce estético) eran mecanismos de educación del “alma” ciudadana. La tragedia griega en su totalidad no es otra cosa que el estudio del comportamiento humano a partir de la dicotomía del ser (ser individual, ser social). El peso de las pasiones más primitivas, el individuo en su expresión mínima, es decir, en su existencia "pura", infantil, frente al ejercicio de la razón. El individuo discreto frente al enigma de crecer y "madurar" (alcanzar lo otro que lo excede), de ser "racional", es decir, conciente de (y conforme con) la otredad. La tragedia como tal sobreviene por un solo motivo: el protagonista es incapaz de derrotar a las circunstancias generalmente por su propia falla moral (Edipo, Otelo, Don Carlo). En Prometeo encadenado se exhibe la debilidad de los dioses no la del hombre. Prometeo es condenado por fuerzas que exceden toda proporción. La irracionalidad divina se impone a la naturaleza curiosa del mortal. El peso del castigo es expresión de una ley exógena (la impuesta, en este caso por “los dioses”, una que está dispuesta a aplastar al individuo); sofoca de forma terrible el impulso individual por el conocimiento y el progreso (entregar a los hombres el secreto del fuego). Con ello, la tragedia griega se planta por encima de la religión. Los dioses no son sino humanos disfrazados de dioses y hasta pueden ser representados en escena. Por eso el panteón griego estaba condenado a desaparecer, los dramaturgos ya habían diagnosticado su etapa terminal.
La civilización se finca en el reconocimiento autoconciente del individuo de la otredad, el individuo como parte de la otredad, el individuo como otredad viéndose en el espejo. El todo se mira a sí mismo en el individuo. Edipo se ha condenado a sí mismo porque no puede ver más allá de su propia fijación, se mira en el espejo y cree que aquella imagen es él, no puede reconocer lo otro, no puede reconocerse a sí mismo.
En La Comedia, Dante retoma el tema: el libre albedrío frente a la circunstancia. El tormento lacerante de las condiciones objetivas frente al discernimiento personal. El yo frente al desafío histórico (si es que existe semejante cosa y nosotros podemos acaso percibirla). La condenación eterna (el Infierno) es resultado de la renuncia del individuo a reconocer y aceptar lo otro, tal es la esencia del pecado en la doctrina cristiana. Cristo redime al individuo porque brinda su existencia a lo otro mediante el martirio. Vence a los romanos pues éstos ya se habían vencido solos como sus propios dioses que eran una mala copia de esos otros dodos: los dioses griegos. Pero los vence mediante la parábola (la palabra) al entregar a los hombres el secreto de la inmortalidad. Encarnación de la trascendencia, victoria sobre la temporalidad. Sabio reconocimiento del Todo (poderoso) que engendra lo discreto (Cristo) que también es parte del Todo gracias a esa representación genial de lo intangible que es el Espíritu Santo, fuerza motriz, direccionalidad. (Disculpen esta digresión, dado que no soy especialista, suelo meterme en laberintos que me extravían).
Como materia de estudio, la psicología nació con la consolidación del capitalismo. Era necesaria una teoría que explicara las modificaciones de comportamiento del individuo. La premisa es la siguiente: las circunstancias están dadas, el individuo depende de las condiciones objetivas. Esta concepción del “individuo”, es decir, la utópica existencia de un ente-en-sí-mismo con vida propia autónoma, la mónada de Leibnitz pero aislada de las relaciones sociales (como si eso existiese), fue el sujeto de las elucubraciones de Freud. La premisa. La misma premisa que castra a todas las llamadas "ciencias sociales", esa justificación académica del absurdo. El absurdo como especialización.
Freud acabala la interpretación de los sueños, la líbido, las nalgas como motor del universo, el super yo, las categorías del ente-en-sí-mismo, en su teoría de diván donde creen curarse los crédulos. Los alienados, consumidores, asalariados o patrones, sojuzgados por la ideología de mercado, buscan interpretar sus miedos y paranoias, su pequeño yo frente a la “mano invisible” que mueve al mundo, guiado por la brújula sin imán de otro alienado autoconvencido: el psicoanalista.
Adam Smith, David Ricardo y el propio K. Marx se dieron a la tarea de sistematizar una teoría económica que "explicara" las leyes del mercado, es decir, el convencimiento de que el individuo y la sociedad están sujetas a fuerzas invisibles (las del mercado) determinantes, y que el libre albedrío y la capacidad volitiva son una ilusión filosófica. Marx, viendo el radicalismo de semejante propuesta, se puso a tejer una quimera: el comunismo. Una doctrina donde el individuo -el ente-en-sí-mismo- acatara la razón colectiva, el bien común "históricamente necesario". Pero falló porque la "razón" no es un atributo que va a imponer una burocracia gobernante o un ídolo mesiánico por encima de la individualidad.
El establecimiento de la "razón" en tanto principio autosuficiente de desarrollo social e individual exige una cierta educación estética del hombre, un desdoblamiento del yo individual hacia estadíos de percepción y comprensión que permitan valorar la contribución personal -individual- en la otredad. La mónada interfiriendo en el universo de las circunstancias a través del ejercicio de la belleza, mediante su realización artística, tal y como lo hicieron los dramaturgos clásicos de la antigüedad.
La poesía y otros géneros literarios fueron previstos por otros pensadores como Lessing y Schiller como formas de liberación del individuo. Liberación del individuo no de la sociedad (que es donde tropieza el existencialismo radical) sino de la ambigüedad que aborda la tragedia griega. Pueden las condiciones vencer al individuo, puede sucumbir temporalmente éste frente al determinismo de las condiciones objetivas, sin embargo, por encima de la alienación que esto supone habrá un reducto desde donde podrá lanzar la defensa de su especie: su realización artística. Que el hombre puede alcanzar su realización mediante el arte es una idea que incubaron los griegos en contraposición jubilosa a la irracionalidad divina (lo determinante). Siglos más tarde, los alemanes levantaron un edificio con esta idea. Pero a la sombra de aquel edificio se formó también otra corriente cuya influencia aún no acabamos de digerir: la del existencialismo. Sin abundar por ahora sobre sus implicaciones, no sería descabellado señalar que el existencialismo es la filosofía de la psicología.
En el capitalismo, la era de moderna alineación requería de teorías actualizadas que justificasen su papel necesario. Estas teorías debían ser por antonomasia, alienantes. Freud cumplió ese papel de maravilla. Era ingenioso. Igual que los profesores que inventaron las llamadas "ciencias sociales" (como ese asno retardado que era Augusto Comte), Freud se perfiló como creador de algunas herramientas que explicaran la visión de quienes deseaban justificar la expansión imperial y el status quo de la economía de mercado. El estado de cosas que impusiera el colonialismo a partir del siglo XVIII, la apropiación de territorios y de mano de obra en las regiones colonizadas, por ejemplo, requería de una "teoría" que lo justificara.
“¿Tienes hambre?... Es paranoia”. “¿Sientes inadecuación por el esquema maquilador que le imponen a tu país?, consulta a tu analista eso tiene arreglo”. “¿Te altera la presión de los horarios en la economía de mercado?, ah, es stress, hasta tengo una receta naturista para aliviarte”.
El psicoanalista es el brujo-guía de la economía de mercado. Sí, sí, el capitalismo te va a doler, pero para eso tenemos al doctor Freud. Relájate. (Continuará algún día).
("Humphrey, con este post perderás a los pocos lectores que te quedaban". -Sí, al fin coincidimos en algo-).
NARCISO VA AL TIANGUIS
Me puse a escribir unas líneas sobre el narcisismo pero dejé la empresa a medias y queriendo tomar un atajo me metí en un berenjenal inhóspito. Verán lo que resultó.
El narcisismo es un mecanismo de supervivencia del yo que puede transformarse en una disfunción patológica. Como representación de sí mismo, el yo conciente tiene que autoexplicarse de alguna manera, justificarse frente al espejo, justificar su existencia en el universo de "lo otro". (Aquel que tenga el presentimiento de que esto no va a ningún lado, seguramente está en lo correcto y puede retirarse en este momento, hay tiempo, arrepentirse después será demasiado tarde).
Comencemos por esto. La observación de los procesos mentales en tanto objeto de estudio, es decir, en tanto conocimiento especializado, es una creación de la economía de mercado. Sin embargo, el misterio de la condición humana ha sido abordado desde hace por lo menos dos milenios. A través de la poesía y la tragedia, la mitología griega creó una imagen poética de ese fenómeno, buscó crear arquetipos virtuosos y viciosos (disfunción patológica) y quiso representarlos. Su materia prima fue la ambigüedad humana. Los griegos, igual que otras culturas (como la china o la hindú), buscaban vanagloriar las virtudes y satanizar aquellas actitudes humanas que consideraban nocivas para la sociedad, aquellas que generaban disfuncionalidad entre el individuo y lo otro; la virtud entendida como principio natural que sojuzga la individualidad a la otredad; y el vicio, lo contrario, la individualidad irracional buscando prevalecer frente a la ley natural.
La mitología griega expone al narcisismo en tanto expresión existencialista predominante del ser. Esta y otras culturas consideraban al individuo (el ser) como un ente activo en relación al resto de la comunidad. La bondad, la entrega y el heroísmo, en tanto categorías dramáticas de la mitología eran valores que suponían una afectación del ser individual; los dramaturgos helénicos buscaban resolver de una forma artística la dicotomía del ser, el yo y lo otro (o los otros). Las puesta en escena de estos alcances artísticos (el reconocimiento de esa dicotomía y su solución mediante el goce estético) eran mecanismos de educación del “alma” ciudadana. La tragedia griega en su totalidad no es otra cosa que el estudio del comportamiento humano a partir de la dicotomía del ser (ser individual, ser social). El peso de las pasiones más primitivas, el individuo en su expresión mínima, es decir, en su existencia "pura", infantil, frente al ejercicio de la razón. El individuo discreto frente al enigma de crecer y "madurar" (alcanzar lo otro que lo excede), de ser "racional", es decir, conciente de (y conforme con) la otredad. La tragedia como tal sobreviene por un solo motivo: el protagonista es incapaz de derrotar a las circunstancias generalmente por su propia falla moral (Edipo, Otelo, Don Carlo). En Prometeo encadenado se exhibe la debilidad de los dioses no la del hombre. Prometeo es condenado por fuerzas que exceden toda proporción. La irracionalidad divina se impone a la naturaleza curiosa del mortal. El peso del castigo es expresión de una ley exógena (la impuesta, en este caso por “los dioses”, una que está dispuesta a aplastar al individuo); sofoca de forma terrible el impulso individual por el conocimiento y el progreso (entregar a los hombres el secreto del fuego). Con ello, la tragedia griega se planta por encima de la religión. Los dioses no son sino humanos disfrazados de dioses y hasta pueden ser representados en escena. Por eso el panteón griego estaba condenado a desaparecer, los dramaturgos ya habían diagnosticado su etapa terminal.
La civilización se finca en el reconocimiento autoconciente del individuo de la otredad, el individuo como parte de la otredad, el individuo como otredad viéndose en el espejo. El todo se mira a sí mismo en el individuo. Edipo se ha condenado a sí mismo porque no puede ver más allá de su propia fijación, se mira en el espejo y cree que aquella imagen es él, no puede reconocer lo otro, no puede reconocerse a sí mismo.
En La Comedia, Dante retoma el tema: el libre albedrío frente a la circunstancia. El tormento lacerante de las condiciones objetivas frente al discernimiento personal. El yo frente al desafío histórico (si es que existe semejante cosa y nosotros podemos acaso percibirla). La condenación eterna (el Infierno) es resultado de la renuncia del individuo a reconocer y aceptar lo otro, tal es la esencia del pecado en la doctrina cristiana. Cristo redime al individuo porque brinda su existencia a lo otro mediante el martirio. Vence a los romanos pues éstos ya se habían vencido solos como sus propios dioses que eran una mala copia de esos otros dodos: los dioses griegos. Pero los vence mediante la parábola (la palabra) al entregar a los hombres el secreto de la inmortalidad. Encarnación de la trascendencia, victoria sobre la temporalidad. Sabio reconocimiento del Todo (poderoso) que engendra lo discreto (Cristo) que también es parte del Todo gracias a esa representación genial de lo intangible que es el Espíritu Santo, fuerza motriz, direccionalidad. (Disculpen esta digresión, dado que no soy especialista, suelo meterme en laberintos que me extravían).
Como materia de estudio, la psicología nació con la consolidación del capitalismo. Era necesaria una teoría que explicara las modificaciones de comportamiento del individuo. La premisa es la siguiente: las circunstancias están dadas, el individuo depende de las condiciones objetivas. Esta concepción del “individuo”, es decir, la utópica existencia de un ente-en-sí-mismo con vida propia autónoma, la mónada de Leibnitz pero aislada de las relaciones sociales (como si eso existiese), fue el sujeto de las elucubraciones de Freud. La premisa. La misma premisa que castra a todas las llamadas "ciencias sociales", esa justificación académica del absurdo. El absurdo como especialización.
Freud acabala la interpretación de los sueños, la líbido, las nalgas como motor del universo, el super yo, las categorías del ente-en-sí-mismo, en su teoría de diván donde creen curarse los crédulos. Los alienados, consumidores, asalariados o patrones, sojuzgados por la ideología de mercado, buscan interpretar sus miedos y paranoias, su pequeño yo frente a la “mano invisible” que mueve al mundo, guiado por la brújula sin imán de otro alienado autoconvencido: el psicoanalista.
Adam Smith, David Ricardo y el propio K. Marx se dieron a la tarea de sistematizar una teoría económica que "explicara" las leyes del mercado, es decir, el convencimiento de que el individuo y la sociedad están sujetas a fuerzas invisibles (las del mercado) determinantes, y que el libre albedrío y la capacidad volitiva son una ilusión filosófica. Marx, viendo el radicalismo de semejante propuesta, se puso a tejer una quimera: el comunismo. Una doctrina donde el individuo -el ente-en-sí-mismo- acatara la razón colectiva, el bien común "históricamente necesario". Pero falló porque la "razón" no es un atributo que va a imponer una burocracia gobernante o un ídolo mesiánico por encima de la individualidad.
El establecimiento de la "razón" en tanto principio autosuficiente de desarrollo social e individual exige una cierta educación estética del hombre, un desdoblamiento del yo individual hacia estadíos de percepción y comprensión que permitan valorar la contribución personal -individual- en la otredad. La mónada interfiriendo en el universo de las circunstancias a través del ejercicio de la belleza, mediante su realización artística, tal y como lo hicieron los dramaturgos clásicos de la antigüedad.
La poesía y otros géneros literarios fueron previstos por otros pensadores como Lessing y Schiller como formas de liberación del individuo. Liberación del individuo no de la sociedad (que es donde tropieza el existencialismo radical) sino de la ambigüedad que aborda la tragedia griega. Pueden las condiciones vencer al individuo, puede sucumbir temporalmente éste frente al determinismo de las condiciones objetivas, sin embargo, por encima de la alienación que esto supone habrá un reducto desde donde podrá lanzar la defensa de su especie: su realización artística. Que el hombre puede alcanzar su realización mediante el arte es una idea que incubaron los griegos en contraposición jubilosa a la irracionalidad divina (lo determinante). Siglos más tarde, los alemanes levantaron un edificio con esta idea. Pero a la sombra de aquel edificio se formó también otra corriente cuya influencia aún no acabamos de digerir: la del existencialismo. Sin abundar por ahora sobre sus implicaciones, no sería descabellado señalar que el existencialismo es la filosofía de la psicología.
En el capitalismo, la era de moderna alineación requería de teorías actualizadas que justificasen su papel necesario. Estas teorías debían ser por antonomasia, alienantes. Freud cumplió ese papel de maravilla. Era ingenioso. Igual que los profesores que inventaron las llamadas "ciencias sociales" (como ese asno retardado que era Augusto Comte), Freud se perfiló como creador de algunas herramientas que explicaran la visión de quienes deseaban justificar la expansión imperial y el status quo de la economía de mercado. El estado de cosas que impusiera el colonialismo a partir del siglo XVIII, la apropiación de territorios y de mano de obra en las regiones colonizadas, por ejemplo, requería de una "teoría" que lo justificara.
“¿Tienes hambre?... Es paranoia”. “¿Sientes inadecuación por el esquema maquilador que le imponen a tu país?, consulta a tu analista eso tiene arreglo”. “¿Te altera la presión de los horarios en la economía de mercado?, ah, es stress, hasta tengo una receta naturista para aliviarte”.
El psicoanalista es el brujo-guía de la economía de mercado. Sí, sí, el capitalismo te va a doler, pero para eso tenemos al doctor Freud. Relájate. (Continuará algún día).
("Humphrey, con este post perderás a los pocos lectores que te quedaban". -Sí, al fin coincidimos en algo-).
viernes, enero 16, 2004
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LA NEBLINA
Hoy amaneció una gruesa neblina sobre Beautyfulville, el fenómeno es rarísimo considerando la lejanía de las costas y el clima seco. Me recordó la autopista México-Cuernavaca. No conozco Londres que también se me presentó como imagen-lugar común, imagen que conozco por el cine y las letras. También me recordó un poema titulado Niebla de mi amigo Luis Nava que luego meteré aquí (al poema no a mi amigo).
LA NEBLINA
Hoy amaneció una gruesa neblina sobre Beautyfulville, el fenómeno es rarísimo considerando la lejanía de las costas y el clima seco. Me recordó la autopista México-Cuernavaca. No conozco Londres que también se me presentó como imagen-lugar común, imagen que conozco por el cine y las letras. También me recordó un poema titulado Niebla de mi amigo Luis Nava que luego meteré aquí (al poema no a mi amigo).
jueves, enero 15, 2004
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LOS PLEITOS ENTRE MIEMBROS
Las diferencias, enconos, broncas, divergencias, antipatías, rencores jarochos, envidias, malentendidos, intolerancias, etcétera, pueden dirimirse de una forma amistosa de la siguiente manera:
Cítese a las partes en disputa a una cancha de futbol que reúna los requisitos que establece el reglamento de la FIFA (árbitro incluido). Rífense sendas tandas de 5 penalties por bando (en caso de ser más de dos los contendientes, entonces organícese un Round Robin, tochos contra tochos).
Téngase listo un cartón de 12 caguamas para consumirse al término de la justa, independientemente del resultado.
En caso de empate, páctense tiros alternativos a muerte súbita. De persistir el empate después del disparo extra número 10 (ni pedo, se da el caso de que no metan ninguno), entonces se tirará una tanda de 3 tiros adicionales por bando a pie contrario, es decir con la zurda si se trata de tiradores derechos o viceversa. De persistir las tablas, entonces recúrrase al árbitro y juéguese el tradicional volado.
En lo tocante a los 3 tiros adicionales, y aún antes, pongo a su entera disposición mi teoría (inconclusa aún pero útil en casos imprevistos) para lanzar la pena máxima contra porteros zurdos.
¿Qué hora es?
LOS PLEITOS ENTRE MIEMBROS
Las diferencias, enconos, broncas, divergencias, antipatías, rencores jarochos, envidias, malentendidos, intolerancias, etcétera, pueden dirimirse de una forma amistosa de la siguiente manera:
Cítese a las partes en disputa a una cancha de futbol que reúna los requisitos que establece el reglamento de la FIFA (árbitro incluido). Rífense sendas tandas de 5 penalties por bando (en caso de ser más de dos los contendientes, entonces organícese un Round Robin, tochos contra tochos).
Téngase listo un cartón de 12 caguamas para consumirse al término de la justa, independientemente del resultado.
En caso de empate, páctense tiros alternativos a muerte súbita. De persistir el empate después del disparo extra número 10 (ni pedo, se da el caso de que no metan ninguno), entonces se tirará una tanda de 3 tiros adicionales por bando a pie contrario, es decir con la zurda si se trata de tiradores derechos o viceversa. De persistir las tablas, entonces recúrrase al árbitro y juéguese el tradicional volado.
En lo tocante a los 3 tiros adicionales, y aún antes, pongo a su entera disposición mi teoría (inconclusa aún pero útil en casos imprevistos) para lanzar la pena máxima contra porteros zurdos.
¿Qué hora es?
miércoles, enero 14, 2004
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LOS ENCUENTROS LITERARIOS SON ENCUENTROS DEL TERCER TIPO
Hace rato llegué de dejar a mi marciano favorita y a la chica superpoderosa en el centro de adiestramiento de superhéroes. Cae un aguacero inesperado y apenas voy sobre la segunda taza de café. Por la lluvia la tortillería permanece cerrada, lo que significa un doliente adiós a los chilaquiles, otra vez será. Para colmo, apareció el rentero con quien tuve una discusión no exactamente sobre literatura.
Dos temas me llaman la atención en el blogosferio norte: la discusión sobre las cuestión de bloguear (Yépez, Piombino, Priego) y cierta escaramuza de opiniones sobre los encuentros literarios (Salinas, el charquito, Rafadro, Bruno).
Primero sobre los lit-encounters. Los hay de diversos calibres. Vienen envueltos para regalo o en versión popular (sin moño), puedes encontrártelos tirados o parapetados en foros costosos, amistosos o buscapleitos, emergentes o jubilados; salpicados de funcionarios, de disidentes, experimentales, conservadores u oficialistas; los hay oficiosos o divergentes, fresas o prendidos, insolentes o formales; gratuitos, con boleto pagado o por cooperación. Pasados por alcohol o aburridamente sobrios. Los hay de todos.
Los encuentros literarios pueden conjurarse al llamado de una lectura poética, una charla sesuda, la presentación de libro, una plática informal, un "in memoriam", la entrega de un premio, etc. Estas reuniones suelen adquirir un rictus solemne al amparo de la palabra "antología", cualquiera que sea su signo. En las altas esferas de la República de las Letras los encuentros literarios son generalmente velados pleitos de comadre en pos de regalías, aunque claro, en los eventos "oficiales", donde la cuenta corre a cargo del sexenio, príncipes y mendigos guardan la compostura. Hasta los sepelios suelen ser pretexto de encuentros literarios. Mientras que los familiares del escritor fallecido “no encuentran palabras”, a los cuates de las letras las palabras les sobran pues ahí andan rondando los periodistas. (Por cierto, de buena fuente sé que entre los informadores no hay chayote más sabroso que aquel que proviene de las publicaciones culturales oficiosas, revistas que se nutren del calculador respaldo de paraestatales, empresas respetables y familias bien nacidas).
Difiero con quienes sostienen que los encuentros literarios son una pérdida de tiempo. Mi punto de vista es que hay que tener la mente abierta especialmente en el asunto de conocer a seres vivos (incluyo humanos y dos que tres vacas sagradas) relacionados con el ejercicio escritural: poetas, escritores, maestros, críticos, periodistas, investigadores, moneros, grafiteros, etcétera. Uno puede reirse, polemizar, proponer, leer, escuchar, intercambiar ideas en estos encuentros (nunca he visto que alguien salga de pleito en estas reuniones aunque, claro, no he estado en Chihuahua); uno puede suponer también que los participantes sean buenos, malos o regulares, bandidos o arcángeles, pero al fin y al cabo terminan siendo igual que uno, raza malilla que busca en las letras un sentido estético o, aventuro sin apostar, un significado de la vida, o, salir del anonimato, esa tendencia a eludir el sentimiento de fracaso (que a mí me embarga a eso de las 4:45 p.m.). Nada más. No se procura la fórmula de la fusión nuclear ni el secreto último del universo. Pienso que si a alguien no le llama la atención conocer gente que escribe o lee, hay que respetarlo por igual.
Sin caer en un jolgorio de relaciones públicas, gracias a los encuentros, me ha tocado conocer escritores que estimo y admiro, algunos vinculados con el cuete del blog, otros no. Por ejemplo: en el Coloquio Internacional de Literatura que organizó la Unison en noviembre conocí a los blogueros juarenses Dolores Dorantes, JM Portillo y Arturo Ramírez Lara, a quienes leo de cajón. También conocí a Nacho Betancourt y a investigadores como Nelson Osorio y Augusto Escobar.
En ese recinto literario por excelencia, el Turístico de Tijuana, conocí a blogueros como Rafadro, Tambor, Paty B., Nanilkah, Mauro, Julio M, Karinuska, Rod Navarro, Mónica Arreola, y a otros que ya no escriben en sus blogs. Por otras razones, conozco a Vladeblog, Jorge F. Camacho y a Séptimo Sentido.
Debo decir que mi relación con la blogósfera comenzó luego de que presenté en Hermosillo el libro Luna Creciente de H. Yépez; gracias a su insistencia tengo este blog. Entre las cosas que comparto con él destaca una visita al Zaca de Tj, otro sitio ideal para encuentros literarios a no ser por la escasa iluminación del lugar.
Amén de algunos locales, otros escritores interesantes que he conocido en presentaciones de libros o en cursos literarios (otra forma de encuentro) son: Mario Bellatin, los miembros del circo aTaibo, Memo Sampeiro, el jalisciense César López Cuadras y el sinaloense Francisco Alcaraz. Agrego que la lista de los que desearía conocer es más amplia que toda la anterior.
Total, a los encuentros literarios voy por sistema. Lo peor que puede pasar es que no encuentre ahí mis bebidas favoritas.
Una pregunta: ¿Quién es el tercer tipo?
LOS ENCUENTROS LITERARIOS SON ENCUENTROS DEL TERCER TIPO
Hace rato llegué de dejar a mi marciano favorita y a la chica superpoderosa en el centro de adiestramiento de superhéroes. Cae un aguacero inesperado y apenas voy sobre la segunda taza de café. Por la lluvia la tortillería permanece cerrada, lo que significa un doliente adiós a los chilaquiles, otra vez será. Para colmo, apareció el rentero con quien tuve una discusión no exactamente sobre literatura.
Dos temas me llaman la atención en el blogosferio norte: la discusión sobre las cuestión de bloguear (Yépez, Piombino, Priego) y cierta escaramuza de opiniones sobre los encuentros literarios (Salinas, el charquito, Rafadro, Bruno).
Primero sobre los lit-encounters. Los hay de diversos calibres. Vienen envueltos para regalo o en versión popular (sin moño), puedes encontrártelos tirados o parapetados en foros costosos, amistosos o buscapleitos, emergentes o jubilados; salpicados de funcionarios, de disidentes, experimentales, conservadores u oficialistas; los hay oficiosos o divergentes, fresas o prendidos, insolentes o formales; gratuitos, con boleto pagado o por cooperación. Pasados por alcohol o aburridamente sobrios. Los hay de todos.
Los encuentros literarios pueden conjurarse al llamado de una lectura poética, una charla sesuda, la presentación de libro, una plática informal, un "in memoriam", la entrega de un premio, etc. Estas reuniones suelen adquirir un rictus solemne al amparo de la palabra "antología", cualquiera que sea su signo. En las altas esferas de la República de las Letras los encuentros literarios son generalmente velados pleitos de comadre en pos de regalías, aunque claro, en los eventos "oficiales", donde la cuenta corre a cargo del sexenio, príncipes y mendigos guardan la compostura. Hasta los sepelios suelen ser pretexto de encuentros literarios. Mientras que los familiares del escritor fallecido “no encuentran palabras”, a los cuates de las letras las palabras les sobran pues ahí andan rondando los periodistas. (Por cierto, de buena fuente sé que entre los informadores no hay chayote más sabroso que aquel que proviene de las publicaciones culturales oficiosas, revistas que se nutren del calculador respaldo de paraestatales, empresas respetables y familias bien nacidas).
Difiero con quienes sostienen que los encuentros literarios son una pérdida de tiempo. Mi punto de vista es que hay que tener la mente abierta especialmente en el asunto de conocer a seres vivos (incluyo humanos y dos que tres vacas sagradas) relacionados con el ejercicio escritural: poetas, escritores, maestros, críticos, periodistas, investigadores, moneros, grafiteros, etcétera. Uno puede reirse, polemizar, proponer, leer, escuchar, intercambiar ideas en estos encuentros (nunca he visto que alguien salga de pleito en estas reuniones aunque, claro, no he estado en Chihuahua); uno puede suponer también que los participantes sean buenos, malos o regulares, bandidos o arcángeles, pero al fin y al cabo terminan siendo igual que uno, raza malilla que busca en las letras un sentido estético o, aventuro sin apostar, un significado de la vida, o, salir del anonimato, esa tendencia a eludir el sentimiento de fracaso (que a mí me embarga a eso de las 4:45 p.m.). Nada más. No se procura la fórmula de la fusión nuclear ni el secreto último del universo. Pienso que si a alguien no le llama la atención conocer gente que escribe o lee, hay que respetarlo por igual.
Sin caer en un jolgorio de relaciones públicas, gracias a los encuentros, me ha tocado conocer escritores que estimo y admiro, algunos vinculados con el cuete del blog, otros no. Por ejemplo: en el Coloquio Internacional de Literatura que organizó la Unison en noviembre conocí a los blogueros juarenses Dolores Dorantes, JM Portillo y Arturo Ramírez Lara, a quienes leo de cajón. También conocí a Nacho Betancourt y a investigadores como Nelson Osorio y Augusto Escobar.
En ese recinto literario por excelencia, el Turístico de Tijuana, conocí a blogueros como Rafadro, Tambor, Paty B., Nanilkah, Mauro, Julio M, Karinuska, Rod Navarro, Mónica Arreola, y a otros que ya no escriben en sus blogs. Por otras razones, conozco a Vladeblog, Jorge F. Camacho y a Séptimo Sentido.
Debo decir que mi relación con la blogósfera comenzó luego de que presenté en Hermosillo el libro Luna Creciente de H. Yépez; gracias a su insistencia tengo este blog. Entre las cosas que comparto con él destaca una visita al Zaca de Tj, otro sitio ideal para encuentros literarios a no ser por la escasa iluminación del lugar.
Amén de algunos locales, otros escritores interesantes que he conocido en presentaciones de libros o en cursos literarios (otra forma de encuentro) son: Mario Bellatin, los miembros del circo aTaibo, Memo Sampeiro, el jalisciense César López Cuadras y el sinaloense Francisco Alcaraz. Agrego que la lista de los que desearía conocer es más amplia que toda la anterior.
Total, a los encuentros literarios voy por sistema. Lo peor que puede pasar es que no encuentre ahí mis bebidas favoritas.
Una pregunta: ¿Quién es el tercer tipo?
martes, enero 13, 2004
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NOS VAMOS AL FESTIVAL
De no presentarse un terremoto u otra glaciación, el 24 de enero estaremos empacando partituras, atriles y utilería para largarnos al Festival Cultural “Alfonso Ortiz Tirado” que se lleva a cabo anualmente en la ciudad de Álamos. Sí, mi coro ha sido invitado después de no asistir a las últimas dos ediciones del festival gracias a la bronca que nos echamos con las autoridades culturales en el 2001 a causa de amargo trato que quisieron darnos en aquella ocasión. El desaguisado comenzó porque ciertos funcionarios se estaban haciendo guajes con el hospedaje del coro (somos 50, que fijados); los cuates nos querían enviar al albergue del DIF que de veras valía albergue. Con decirles que están mejor las instalaciones del Cereso que las de aquel lugar y el desayuno que nos dieron al llegar estaba peor que los que prepara Shrek en el pantano. ¿Y la lana, mis estimados, les dijimos, cómo que no hay? Ya con la presión del grupito como que se ablandaron y nos consiguieron habitaciones decentes y comida calientita. No hay que ser tan crueles con el personal. Bueno, pues como se quedaron enchilados decidieron no invitarnos más. Pero no hay mal que dure cien años y ahora que los vientos sexenales cambiaron en Sonorolandia las nuevas autoridades se pusieron de modo y aflojaron la cartera.
Para no perdernos. Álamos es un pueblo donde parece que el año 1800 se detuvo. Hace unos 100 añiles todavía era capital del estado, pero la línea del ferrocarril porfirista, coqueteando con la costa, abandonó al pueblito y lo dejó por los rumbos de la sierra. Así, Álamos se convirtió en una fotografía colonial de calles empedradas, altas casonas, elevadas banquetas y un gran surtido de escalinatas. Es chido y se ha convertido también en casa de campo de gringos ricos y funcionarios ojo de águila. Por ejemplo, el dueño de la chocolatera Hershey’s tiene un jacalito ahí.
Bueno, pues si todo sigue como va estaremos montando en escena el primer acto de Elíxir de amor de Gaetano Donizetti (tiene nombre como de mascota extraviada). En esta obrilla la socia despacha en una sola maroma el papel de Gianetta y su servilleta sale haciendo el de borracho que, dicen, me sale solito (es que lo tengo muy trabajado). El programa incluirá también una selección de canciones napolitanas, arias de ópera y ensambles de coro y solistas. Por mi parte, tengo asoleada a la vecindad con mis ensayos domésticos de “Bella figlia del amore” del verdiano cuarteto de Rigoletto; además estoy dándole como niño de la calle al sexteto de Lucia de Lammermor del mismo Gaetano, a ver si paso la audición y lo canto.
El festival se pone buenísimo y alguna gente lo compara con el que se realiza en la tierra del ilustrado Bizente Focs (y de Amaranta C.), pero en chiquito. Durante las 10 días que dura el festival, lo reanimante son las callejoneadas masivas que se organizan después de cada función de gala. La gente sale del teatro buscando pelea y se engancha detrás de la estudiantina y (aquí viene lo reanimante) del burro dispuesto ex profeso con dos cajas de vino montadas a cada lado del lomo. Unos acomedidos van repartiendo vasos de vino a la multitud que canta y baila al son que le toquen. En cada esquina se detiene la marcha, se canjean las cajas vacías por cajas nuevas y sigue la fiesta hasta que termina el recorrido a eso de la medianoche. Luego, ya con todo mundo a medios chiles, la pachanga continúa en la plaza donde los expendios están abiertos hasta que la muerte nos separe. Baile, banda, cheve, tacos, menudo, todo al alcance de la mano por una módica módica. Están invitados.
Rogándole a Dios que no nos vayan a querer enviar en el trompudo, hago votos porque se consiga de perdis un autobús turístico de dos estrellas. La hielera ya está lista.
NOS VAMOS AL FESTIVAL
De no presentarse un terremoto u otra glaciación, el 24 de enero estaremos empacando partituras, atriles y utilería para largarnos al Festival Cultural “Alfonso Ortiz Tirado” que se lleva a cabo anualmente en la ciudad de Álamos. Sí, mi coro ha sido invitado después de no asistir a las últimas dos ediciones del festival gracias a la bronca que nos echamos con las autoridades culturales en el 2001 a causa de amargo trato que quisieron darnos en aquella ocasión. El desaguisado comenzó porque ciertos funcionarios se estaban haciendo guajes con el hospedaje del coro (somos 50, que fijados); los cuates nos querían enviar al albergue del DIF que de veras valía albergue. Con decirles que están mejor las instalaciones del Cereso que las de aquel lugar y el desayuno que nos dieron al llegar estaba peor que los que prepara Shrek en el pantano. ¿Y la lana, mis estimados, les dijimos, cómo que no hay? Ya con la presión del grupito como que se ablandaron y nos consiguieron habitaciones decentes y comida calientita. No hay que ser tan crueles con el personal. Bueno, pues como se quedaron enchilados decidieron no invitarnos más. Pero no hay mal que dure cien años y ahora que los vientos sexenales cambiaron en Sonorolandia las nuevas autoridades se pusieron de modo y aflojaron la cartera.
Para no perdernos. Álamos es un pueblo donde parece que el año 1800 se detuvo. Hace unos 100 añiles todavía era capital del estado, pero la línea del ferrocarril porfirista, coqueteando con la costa, abandonó al pueblito y lo dejó por los rumbos de la sierra. Así, Álamos se convirtió en una fotografía colonial de calles empedradas, altas casonas, elevadas banquetas y un gran surtido de escalinatas. Es chido y se ha convertido también en casa de campo de gringos ricos y funcionarios ojo de águila. Por ejemplo, el dueño de la chocolatera Hershey’s tiene un jacalito ahí.
Bueno, pues si todo sigue como va estaremos montando en escena el primer acto de Elíxir de amor de Gaetano Donizetti (tiene nombre como de mascota extraviada). En esta obrilla la socia despacha en una sola maroma el papel de Gianetta y su servilleta sale haciendo el de borracho que, dicen, me sale solito (es que lo tengo muy trabajado). El programa incluirá también una selección de canciones napolitanas, arias de ópera y ensambles de coro y solistas. Por mi parte, tengo asoleada a la vecindad con mis ensayos domésticos de “Bella figlia del amore” del verdiano cuarteto de Rigoletto; además estoy dándole como niño de la calle al sexteto de Lucia de Lammermor del mismo Gaetano, a ver si paso la audición y lo canto.
El festival se pone buenísimo y alguna gente lo compara con el que se realiza en la tierra del ilustrado Bizente Focs (y de Amaranta C.), pero en chiquito. Durante las 10 días que dura el festival, lo reanimante son las callejoneadas masivas que se organizan después de cada función de gala. La gente sale del teatro buscando pelea y se engancha detrás de la estudiantina y (aquí viene lo reanimante) del burro dispuesto ex profeso con dos cajas de vino montadas a cada lado del lomo. Unos acomedidos van repartiendo vasos de vino a la multitud que canta y baila al son que le toquen. En cada esquina se detiene la marcha, se canjean las cajas vacías por cajas nuevas y sigue la fiesta hasta que termina el recorrido a eso de la medianoche. Luego, ya con todo mundo a medios chiles, la pachanga continúa en la plaza donde los expendios están abiertos hasta que la muerte nos separe. Baile, banda, cheve, tacos, menudo, todo al alcance de la mano por una módica módica. Están invitados.
Rogándole a Dios que no nos vayan a querer enviar en el trompudo, hago votos porque se consiga de perdis un autobús turístico de dos estrellas. La hielera ya está lista.
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