viernes, agosto 22, 2008

Transdiario
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FACTURAS PENDIENTES
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___Mi pueblo lleva, junto a su santo nombre, el del Río que lo engendró. Alguna vez, Donoso habló de la poderosa influencia del Río Maule en el imaginario de su familia y yo me quedé pensando cuando leí sus cosas en todo el potencial que tiene un río grande en tu vida. Eso me llevó a pensar en el Río Colorado que pasaba a unas cuantas cuadras de donde nací, y no hablo de ese riachuelo en que han convertido al Colorado hoy en día a la altura de mi pueblo que ahora es una poblada frontera, sino a aquél que tenía que pasarse en pangas en los años 50s, cuando la gente temía por las inundaciones que causaban sus crecientes y cuando muchos morían ahogados por no guardarle al Río el respeto que merecía. Uno tarda en entender la significación que tiene un río en un lugar como mi pueblo, San Luis, Río Colorado, que no sabe de lluvias, que puede ver pasar los años sin que caiga una sola gota del cielo. Entonces el agua del Río se convierte en una cosa de vida o muerte, en un algo poderoso e invaluable, casi religioso. Quizá los primeros moradores, los indios, o los exploradores españoles debieron dejar un letrero que advirtiera a los peregrinos, que los apremiara a pasar de largo y que sacaran de sus ilusiones poner un pie de casa en aquel lugar, y pienso que a lo mejor sí dejaron esa advertencia, la que alertara del peligro de vivir en un pedazo de desierto tan infame como el mío; en tal caso, los pioneros de mi pueblo y su valle desatendieron la advertencia, hicieron leña del letrero y desafiaron el espejo deslumbrante del desierto, su amenaza intrínseca, su condena fatal. Todo por el Río, porque un río da esperanzas y humedad y esa fue la seña que vieron en él aquellas gentes que podían bañar en las aguas rumorosas del Colorado la desolación que quedaba a sus espaldas, donde iban a montar sus casas, sus techos, sus fosas sépticas. Tal es el signo de un río vecino y, ni hablar, se lleva en la imaginación como un bautizo definitivo que no te dejará jamás cambiar de credo por más que te alejes de su geografía. Lo llevarás como un escapulario y cuando debas morir querrás volver al origen, mecido en una cuna de agua que cierre el círculo y brinde un arrullo final a tus nostalgias.

3 comentarios:

manuel dijo...

el agua no tiene amigos cuando se encabrona

saludos

Carlos Mal Pacheco dijo...

Nacho:

Qué curioso que menciones Stairway to Heaven: cuando tenía que ir a la escuela en mi antiguo Ford Topaz me gustaba decir que mi viaje duraba "un Stairway to Heaven". Y al centro "un Stairway to Heaven y medio". Debería usarse como medida estándar de tiempo. Gracias por visitar el blog.

(Copia de la respuesta en mi blog).

nacho dijo...

Claro, Manuel, ahora nos está pegando "Julio", una tormenta de pocos amigos que tiene varias ciudades del Estado en mal estado. Je. Un abrazo.

Carlos, además es un rolón disfrutable. Mi marciano de 12 años tiene una fascinación con la canción y sueña con poder hacer el requinto del maese Jimmy Page, je. Se llevará unos añitos en el intento, no?
saludos.

nacho mondaca