jueves, noviembre 13, 2008

ARREOLA, LA BOTELLA DE KLEIN Y LAS MOSCAS
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___He pasado parte de la madrugada en compañía de Juan José Arreola, repasando sus relatos, reconociendo sus mundos, adentrándome en sus preocupaciones estilísticas. Arreola me cae tan bien que tiendo a malhumorarme cuando los fanáticos de Rulfo se obstinan en suponer (y en propagandizar) que aquél pertenece a una literatura menor.
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___Cuando leí La botella de Klein pude percatarme más concienzudamente del tipo de preocupaciones elementales de Arreola y pude sopesar su necesaria empatía con Borges. Ambos se emocionan con la novedad temática, se abstraen con las posibilidades de libertad de lo fantástico y se detienen pácidamente a escudriñar la pureza del lenguaje como vehículo de un compromiso consigo mismos. La circunstancia inmediata es para ellos una contingencia que no alcanza a enfocar su telescopio.
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___En sus primeros pasos, a Arreola se le acusó de escapismo y de alguna manera tenían razón sus detractores, pero poco tardaron en reconocer que escapar es una prerrogativa tan válida de la literatura que en manos de un virtuoso del lenguaje se convierte en arte. Así, echando mano de su vocación houdiniesca, Arreola escapó en su momento de la tiranía de las clasificaciones y clichés literarios y, envuelto en la capa de su propia ocurrencia, eludió, como decía Borges, toda suerte de "ismos".
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___Es un enorme mérito, sin duda, dejarse llevar como él solía hacerlo, hacia el mundo a través de los subterráneos propios. Autoestima es quizá la mejor carta de Arreola quien veía pasar a los criticos con la indiferencia de quien observa el ritual de las moscas sobre los platos sucios, espantarlas suele resultar en un ejercicio inútil, ignorarlas, un despliegue de sabiduría.
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5 comentarios:

Beatriz dijo...

Lo primero que leí de Arreola fue "El guardagujas" Lo leí cuando todavía era un niña y me quedé pasmadísima. Sin duda ha sido el cuento que más me ha dado vueltas en la cabeza.
¡Arreola es grande!

nacho dijo...

Hola Beatriz, Cuando leí ese cuento, no sabía qué demonios era un "guardagujas", pero pensé que era un fantasma ferrocarrilero y al parecer es una de las opciones que propone la ambigüedad del relato. Todo hace suponer que el tren llega a tiempo, a la hora esperada por el forastero, lo que parece sugerir de modo inquietante que todo pudo ser una narración de lo que ocurría en la imaginación del forastero, aunque, claro, esto queda para la interpretación.
Gracias por venir y comentar... un beso... nacho mondaca

Petunia Pérez...Tu Madre dijo...

nacho, te he contestado en mi blog, pero lo más importante, ya que leiste el post es:

vas a comperar???? ojala qué si! estas mujeres necesitan mucho de nuestra ayuda!!!


besos!

Sanblas de la "o" dijo...

Comentan que era un tipo medio maniaco, si es que existe un punto medio. Sí estuviera dentro de mis posibilidades vendría a la escuela con capa y sombrero de copa tal como le gustaba a Arreola.
Saludos, Nachox

Shofaz dijo...

Apaaaaa que acaso ya se ha olvidado usted de su hija postiza???? jejeje le mando un abrazo desde Mazatlan...!!!