miércoles, marzo 04, 2009

ALUCINACIONES SOBRE EL SARCASMO
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___En la vorágine de cambios en el gabinete, propiciada por las indiscreciones de Luis Téllez y sus ex amigos, fue enviado a su casa también Sergio Vela, hasta ayer titular de Conaculta. Lo sustituye Consuelo Sáizar, quien hacía sus oraciones en el Fondo de Cultura Económica.
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___Junto a sus dotes intelectuales y soltura frente a las cámaras, Vela desplegó una política de amiguismo y nepotismo que sentó una muy mala imagen en su desempeño como funcionario público. Aunque su linaje no se ubica en la llamada clase política, los desplantes del experto en pentagramas parecen indicar que la ética no se encuentra precisamente arraigada en los mexicanos en general.
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___Lo vemos en todos los niveles. Por razones laborales frecuento nichos públicos, privados y académicos con cierta regularidad y me sorprende constatar las inercias y taras que aquejan a los mexicanos en todos los niveles. Existe una pesadumbre cultural en la sociedad. Eso percibo, un pesimismo generalizado que los mexicanos hacemos llevadero con el ejercicio del sarcasmo y el albur. Es un problema de origen, o dicho en términos termodinámicos, es una falla estructural del sistema.
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___Evidentemente no descubro con esto la composición química del agua, pero la reflexión nunca está de más. "El sistema" mexicano (incluido el político) es la institucionalización de nuestros usos y costumbres, los usos y costumbres de una sociedad híbrida y mestiza, incluyente y racista al mismo tiempo.
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___Nos reimos a carcajadas del naco y lo convertimos en emblema de nuestras taras, de "nuestro lado indígena". Hiperbolizamos su figura porque es la forma más a la mano de deslindarnos de su simtomatología. El naco es "el otro", el jodido económica o culturalmente, un retrasado en el tiempo y el espacio que marcan los mass media. Deseamos percibirlo como un ser inferior con el que convivimos a regañadientes; un ser que no se percata de la exquisitez y sobriedad de nuestras elevadas maneras, esas que causalmente ha incubado "el sistema".
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___Sin sutileza nos escindimos del naco festejando a la chica fresa, su contraparte, dejando bien claro y en todo lo alto que los que reimos no somos ni lo uno ni lo otro. Ni nacos ni fresas sino todo lo contrario, la medianía culturalizada que cruza por el pantano con la frente en alto; la masa maciza que se ufana de estar por encima de esos arquetipos burdos. El sarcasmo nos libera y nos descuadra de estos personajes contrahechos.
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___Pero la realidad nos devuelve la burla porque ni el naco ni la niña fresa son personajes determinantes en la vida política nacional. Su IQ es tan escaso que apenas sobreviven desplazándose con cierta comodidad en su entorno, dejándose llevar en su universo prefabricado y fijo. No digo que no existen funcionarios o políticos nacos-fresas. El punto es que la corrupción, aún en sus expresiones más burdas, exige consciencia, un cierto nivel de consciencia que transgredir. Y transgredir la consciencia y abrazar la corrupción, mis amigos, es una cuestión de astucia, liviandad y cálculo matemático, una combinación que no comparte el croquis intelectual del (a) naco (a) o el-la fresa.
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___La corrupción se ejerce desde todo coto de poder: el empleado que escamotea horas de trabajo o que falta amparado en el día "económico" que negoció su sindicato (a cambio de apoyar a un candidato o partido en un determinado momento), el intelectual que beca a sus familiares a la menor oportunidad, el político que trepa por las escaleras del amiguismo y el compadrazgo, el profesor que "cumple" abnegadamente con su misión al amparo del tortibono, el médico que sustrae medicinas "gratis" del consultorio del IMSS, el ministerio público que sucumbe ante un cheque, el patán que negocia sexo por plazas, el mortal que lleva un billete de cincuenta pesos detrás de su licencia de manejo cuando el oficial de tránsito llega a solicitarla, el picapleitos que se ufana de conocer los huecos en el laberinto legal, el ladrón disfrazado de banquero para quien las tasas de interés son producto de su sed, y una lista que sería mucho más larga que tu paciencia y que cortamos aquí en aras de la decencia.
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___Pero esto no significa que el poder engendre corrupción per se. La engendra en nuestro país, en nuestra gloriosa cultura nacional que solapa el sarcasmo contra el naco y la fresa como una manera de ocultar la realidad. Nuestro problema no es el naco ni el fresa. El problema somos "los otros": los inteligentes, los cultos, los astutos, los que deseamos seguir riéndonos de todo aquello que nos parezca "inferior". Es posible que compartamos la idea de que el naco y la fresa necesiten un buen curso de modales y un poco de historia del arte. Pero "los otros", los dotados, necesitamos visitar al terapeuta por mera sanidad, en el entendido de que no le vamos a ofrecer "una corta" a cambio de que nos dé de alta o de que no revele los grados de naquedad y fresez que padecemos.
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2 comentarios:

metal dijo...

Fantastico!
Bueno, no se si fantastico sea el calificativo apropiado, pero una vez mas te felicito por tu manera de escribir. Un maestro!

Como decia el buen Angel Fernandez:
"Me paro y me pongo de pie."

Saludos,
Salvador

nacho dijo...

Hola Salvador... gracias por tu comentario... un abrazo... nacho m.