lunes, julio 30, 2007

INMEDIATEZ Y REFINAMIENTO
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___Bajo el engaño de la inmediatez, amable lector o lectora, pensarás que deseo involucrarte en un asunto desdeñable o baladí, pero no es así. En ocasiones vivimos experiencias que por cotidianas pasan sin mayor trascendencia, aunque nos proporcionen un placer sublime pero inadvertido.
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___Catalogo en dos a los comensales: los que tienen la costumbre de comer uno tras otro (uno por uno) los componentes de un platillo, y aquellos que, como yo, gustan de combinar, por ejemplo, un bocado de mole con pollo al mismo tiempo que se comen el arroz.
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___Algunas personas han defendido que el acto de comer exhibe un determinado grado de desarrollo cultural; que la sofisticación en la elaboración de un platillo refleja el grado de complejidad mental de la sociedad que lo procrea; que la distancia que guarda el plato del suelo está en razón directamente proporcional al grado de desarrollo conceptual de una sociedad.
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___Dudo de todo esto en la misma medida en que dudo que el secretario de Hacienda de México sea un individuo sano. No creo que porque los japoneses comen o comían sentados con los alimentos a ras del suelo sean inferiores a los ingleses que disponen, según sus más altas normas aristocráticas, de al menos cuatro pares de cubiertos para hacer frente a una comida de mediodía. Ni que aquellos que suba a las copas de los árboles a comer frutas recién cortadas sean necesariamente letrados.
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___Creo sí en el refinamiento de la cocina, en la maestría para combinar carnes, vegetales, condimentos y especias en aras de halagar el gusto, la vista y el olfato, no me importa si lo sirven en plato de madera, en hoja de plátano o en una tortilla. Detesto, eso sí, que sirvan los distintos componentes de un platillo en forma desproporcionada, por ejemplo, un gran trozo de pescado con una miserable porción de arroz o una exagerada cuota de ensalada.
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___Proporción en el lujo o modestia de todo platillo, he ahí el mejor atributo del refinamiento. Radica en esta preferencia, quizá, mi desprecio por la música atonal o los cuadros de José Luis Cuevas, perdonando la desproporcionada comparación.
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1 comentario:

manuel dijo...

Un mole de guajolote abundantemete servido en un plato de cristal en la fiesta del pueblo, arroz rojo abundante, tortillas recién hechas en vez de cubiertos y servilletas, con ese olor a leña impregnado en el ambiente de la resolana azulosa que deja pasar la lona que cubre el patio en que está la fiesta. Una meza de tablones con un mantel de plástico pegajoso encima y sentados en una tabla de pino sin respaldo, su pulquito al lado de una Lulu de grosella y la banda del pueblo toque y toque.
Eso es ser gourmet inmediata y refinadamente