martes, septiembre 01, 2009

SOBRE LA BIODEGRABILIDAD DEL PLÁSTICO
Y CIERTAS MANÍAS FELINAS
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___Terminé la jornada laboral agotado. Les cobre a muchos de mis clientes a pesar de sus siempre creativos pretextos. Es fin de mes y el atropellado mundo del comercio sigue religiosamente sus celosos ciclos quincenales: Wal Mart estaba a reventar y antes de las seis de la tarde el estante de las sandías, 60 centavos el kilo, estaba vacío. Funcionan las ofertas descabelladas sobre nuestra vocación compulsiva por comprar barato. Algo que enciende mis instintos piromaníacos y de venganza punitiva es que una cadena comercial tan consolidada escatime las bolsas de plástico a los clientes. En más de una ocasión he hecho berrinches de diverso calibre por esta cuestión de las bolsas, pero no salgo de ahí hasta que me empaquetan el mandado en bolsas decentes. El cuento ese de las bolsas ecológicas me parece una tomadura de pelo que en realidad esconde el hecho de que las cadenas desean ahorrarse los infinitos pesos que gastan en las de plástico.
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___Los argumentos ecológicos para retirar del mercado las bolsas de plástico sencillamente me parecen jaladas. ¿Desde cuándo los mercachifles supranacionales comenzaron a preocuparse por "el planeta"? Que no jodan. El mito de que el plástico tarda no sé cuántas décadas en "degradarse" es un invento para televidentes con escaso IQ (yo soy televidente con IQ bastante como para ser televidente autoconciente). Una maldita bolsa de plástico de Casa Ley o Soriana expuesta al sol prácticamente se pulveriza en un año, no mamen. Esto lo he comprobado no en un laboratorio sino en la vil práctica doméstica: confiando en su recia resistencia a la biodegrabilidad, hace tiempo subí al techo de mi casa a envolver con bolsas del super el receptor del cable televisivo a fin de aislarlo de las lluvias y la intemperie, y mantener una buena imagen en las TVs. No pasaron muchos meses cuando comencé a ver que la figura de José Ramón Fernández se fragmentaba y que los personajes de La ley y el orden tenían la cara roja. El receptor de cable fallaba nuevamente.
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___Debo decirte, amable lector (a), que la intemperie incluye la reprobable conducta de los gatos de mi barrio de realizar sus necesidades fisiológicas, las vitales, justo encima y alrededor del aparato que distribuye la señal a los aparatos receptores que, en cantidad de cuatro, ponen de manifiesto que la mía es una obstinada familia televisiva. Esta inexplicable conducta felina que sería motivo clínico suficiente para producir un par de programas de Animal Planet fue una de las razones por las que me atreví a subir al techo armado de bolsas de plástico y cinta adhesiva (por cierto, también de plástico).
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___Cuando volví a trepar para inspeccionar el estado del dispositivo protector casero, me llevé una biodegradable sorpresa: las bolsas de plástico que presuntamente tardan veinte o treinta años en descomponerse, estaban prácticamente hechas mierda. Como coloquialmente se dice, "se las comió el sol", pero no soslayo ni un ápice la culpa en primer grado que puedan tener los fétidos orines gatunos sobre la composición química del plástico, asunto que dejo como mera hipótesis para los acusiosos y casi siempre ociosos reportajes de Animal Planet (de su programación acaso puedo recomendar al fascineroso César Millán, el encantador de perros).
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___Mis conjeturas acerca de la vulnerabilidad de los falsarios argumentos ecologistas no quedaron ahí. En otra ocasión, y poniendo en riesgo mi integridad física (considerando mi ocasional padecimiento, el vértigo de altura), subí al techo de la casa de mi hermano, que es de dos plantas. Se trataba de remendar una pertinaz fuga en el tinaco que había terminado por humeder una de las recámaras. Subí armado con la insufrible cinta adhesiva y, desde luego, con las venturosas y versátiles bolsas de plástico. Santo remedio, en tres patadas la fuga quedó sellada gracias a un improvisado empaque en cuyas salientes se alcanzaba a apreciar el logotipo del prestigiado supermercado conocido a fuerza de spots televisivos como "la Comer".
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___Que te voy a decir. Para ahorrar palabras: en unos cuantos meses la fuga volvió a aparecer. Subimos de nuevo y comprobamos que el mentado plástico había valido madres o, para decirlo eufemísticamente, se había biodegradado. Ahora ni siquiera teníamos forma de incriminar a los gatos en la patente biodegradación pues encaramarse al techo aquel se presenta de tan difícil acceso que ningún felino en su insano juicio se atrevería a intentar.
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___Estos dos experimentos únicos sirvieron para que mi juicio rechazara (y rechace) los alegatos ecologistas de los comerciantes transnacionales. El maldito plástico con que se elaboran las bolsas no contamina más que los biodegradables videoanuncios. Siendo mayormente un derivado del petróleo, el plástico es un elemento tan natural como el aluminio de las latas que consumimos a diario; tan contaminante como subirte a un urbano o echar al drenaje los desechos hogareños.
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___Señores de Wal Mart: no pienso comprar las bolsas verdes de tela que pusieron junto a las cajas registradoras. No pienso hacerlo. Es más, creo que dichas bolsas representan un atentado contra la salud, no solamente porque se ensucian con los residuos y líquidos de frutas y verduras sino porque la basura, a falta de las bolsas, se va a convertir en problema citadino muy serio. Pongámoslo así: se va a contaminar más el planeta con el detergente que vamos a utilizar en lavar las bolsas verdes que con el uso que suponen las de plástico. ¿Dónde piensas, por ejemplo, tirar los papeles del sanitario? ¿Eh, dónde, a ver, dí?
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___Puedes no estar de acuerdo conmigo, sin embargo, piensa dos veces antes de repetir los mitos convenencieros que esparcen las transnacionales a granel. Piensa también dónde realizan sus necesidades los gatos de tu entorno, esos contaminadores "naturales". Je.
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3 comentarios:

mulder x... dijo...

jaja en el oxxo se atrevieron a negarme las bolsas de plastico con el argumento de la dizque nueva ley,lo q no sabia la dependienta es q yo si me informo y le conteste aguantandome mi enojo q la nueva ley dice q las tiendas tienen la obligacion de sustituirlas x biodegradables,en ningun momento las exhime de no proporcionar bolsas,ante tan certero alegato,aunque mas bien sospecho q fue ante mi tono y la cara q acompano dicho comentario me dijo la susodicha en voz baja "le voy a dar una de las bolsas de plastico q nos sobraron,al fin q todavia tenemos muchas "...

nacho dijo...

Jajaja, bueno, no veo de qué manera vaya a poder pros... perdón, sustituirse el uso de las bolsas de plástico. Comprendo muy bien tu enojo porque me pasó igual y además es totalmente legítimo...

Un abrazo y felicidades por el nuevo depto... (ya hago maletas, je).

HB

Isabel Vidal dijo...

Algo me dice que usted necesita relajarse. De otra forma hará entripado y comprará medicinas y una vez más ganará el monstruo farmacéutico...

Supongo quieren que compremos bolsas de costalito para embolsar la basura. Aparte que la bolsa plástica la 'regalaban', mientras que sospecho la bolsa de tela tiene más ganancia.

Buena vibra.
No se estrese.