miércoles, septiembre 12, 2007

DESDE LOS ARCHIVOS DEL ORÁCULO
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___Cuando busqué en mis archivos secretos el apellido Krauze, brincó un artículejo que publiqué en Baja California hace cosa de diez años. No recuerdo si lo subí a este blog en algún momento, pero ahora lo riego con agua de lluvia y le pongo tonificantes caseros de jardín. Lo republico casi sin alteraciones, conciente de que el verbo republicar no proviene del término República y de que la República se encuentra convertida en un sujeto de la más pura disputa mediática. Si no andas de humor, abstente de leer y mejor enciende Animal Planet.
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LA DISPUTA POR OCTAVIO PAZ
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___Durante varias semanas después de la muerte de Octavio Paz, laureado con el Nobel de literatura y otros premios a lo largo de su longeva carrera, muchos de los que viven de la bondad de la escritura se desvivieron por magnificar los logros del poeta y ensayista en columnas, ensayos, comentarios, reportajes y hasta esquelas.
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___La fúnebre ocasión fue pretexto idóneo para desatar a las hienas de la cursilería y, junto al legítimo pesar de la familia Paz, pasearlas por los principales diarios y revistas de nuestro país. Una semana sin Octavio Paz, sollozaba Guadalupe Loaeza en un conteo chabacano que destilaba algo de hipocresía, mortificada más en rellenar su estrechez literaria que en recordar al fallecido. Otros, afanosos copiones, tiraban por la borda los sombreros y desgarraban vestiduras en señal de calculado duelo procurando un milésimo del reflector publicitario que acaparó la oxidada vida de México durante el novenario intelectual.
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___Mientras, Enrique Krauze en Televisa, ese hogar adoptivo del “maestro Paz”, hacía suya la manía publicitaria del Nobel mexicano, ostentándose persuasivamente como heredero de Vuelta y de la “obra colosal” del recién fallecido. Detrás del cinismo inocultable de su sonrisa, Krauze, el historiador de telenovela, arrancaba su serie México Siglo XX con el picudo tema del 68: el gran mito de Díaz Ordaz puesto al alcance del público desvelado de domingo sin necesidad de dar vuelta a la página; la revelación esperada; el arrojo periodístico contra el poder ya indefenso, vilipendiado y fallecido; la suplantación de imágenes actuadas en el video original de Tlatelolco para refrendar realismo al televidente; la venganza contenida alcanzada por la vía del sufragio; la frase lapidaria contra el sistema que sirve simultáneamente de tibio cobijo y de tiro al blanco; la redención de los mártires en la apoteosis de la izquierda oficial convertida en resumidero del descontento faccional; el pleito callejero llevado a los pasillos del Congreso donde la democracia eructa las prácticas de siempre; la pesadilla del consenso labrando la tumba nacional; los partidos exigiendo su pedazo de pastel. Tal era el sainete del sepelio colectivo que atestiguaba la agitada Patria.
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___Parodiando al “maestro”, Krause en su serie restriega por igual a Pedro Infante, la lucha libre y el presidencialismo a un público para quien verdad y realidad virtual se pueden botanear con alguna bebida que tenga su “pizca de sal”. Es el paraíso de la libertad de expresión envuelta en pantalla chica; retruena el aplauso de los derechos humanos en medio del hambre neoliberal. Ahora mandan los medios y vivimos la euforia de la pluralidad mientras la estadística enseñorea el robo y el secuestro. Tiempo Nublado apuntaría algunos años antes a un Paz resignado y consolado por el apapacho sexenal, convencido de que su Laberinto de la Soledad no alcanzó para encontrar la mexicanidad anhelada. El hito de la literatura mexicana de la segunda mitad del siglo, traducido a tantas lenguas extranjeras olvidó la propia.
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___No reparaban los noticieros del canal ‘estrellado” en desempolvar orgullosos el “Encuentro” que hace casi una década (1988, ndr) puso a Octavio Paz y a un selecto grupo de intelectuales famosos a entonar los novedosos acordes y melodías del liberalismo económico y el encantamiento de la pujante globalización. ¡Aplaudan ahora, plumas bienhechoras!, ¡Iluminen nuestros corazones con su tinta indeleble!, ¡Mueran los dictadores!, ¡Adiós Fidel, empaca tus maletas, que ya la aurora anuncia tu retiro y abre presurosa los portones automáticos del Libre Comercio!
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___Loor a Adam Smith, a Karl Popper y al existencialismo que de ellos será el reino de nuestro endeudamiento. ¡Viva el ecologismo!, ésta sí, demanda globalizadora de nuestra intelectualidad, ansiosa por arrebatar las causas de la humanidad y dispuesta a derramar su mejor lágrima por nuestros primos en extinción: los primates. ¡Duro, Homero Aridjis, duro!
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___Lloraba Vargas Llosa la ausencia del ‘maestro’ y no atinaba a ganar las elecciones en su patria. Lloraba García Márquez la partida de su colega Nobelísimo mientras habilita un paréntesis en su campaña para legalizar las drogas (que digo legalizar, despenalizar es término menos indecente y políticamente más correcto). ¡Oh, enormes literatos!, crecen sus estatuas ante nuestros ojos incrédulos y rellenan sus pedestales los escombros de nuestras soberanías. “Todo lo nuevo aplace...”, machacaba Don Miguel de Cervantes en su legendario Retablo.
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___Estamos contigo Octavio y con el Príncipe Felipe, ustedes sí que saben tomar las riendas del mundo. Nosotros qué, simples mortales hambreados de fútbol y ávidos de telefónicas de primer mundo. Apriétenle y demos gracias a Dios que el Fobaproa ya salvó nuestro sistema bancario. Después de todo, ¿Qué habría sido del alemanismo informativo y de la dinastía Azcárraga sin un intelectual de cabecera como Paz? En paz descanse Paz.
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___Nuestra queda su herencia filosófica: no somos hijos de Dios, somos Los Hijos del Limo en frases que quedaron grabadas en las añejas paredes de Harvard -ese Harvard con el que siempre nos sentiremos endeudados por lo mucho que nos dio sin pedir nada a cambio-. Ese oráculo moderno del saber que escuchó disertar en sus aulas al maestro Paz en amable defensa del romanticismo europeo de los siglos 18 y 19. No ocupamos nuestra razón para entenderte; nos basta nuestra imaginería nacional para celebrar tus soles azules y tus sauces de cristal, tus piedras de sol y todo ese exotismo tan tuyo que reproduce despierto un sueño opiáceo. Lástima de nuestra pequeñez que no alcanza para entender a cabalidad tu simbolismo desatado. Arribaron legiones de seguidores, imitadores desmedidos que intentaron infructuosamente proclamarse tu escuela. Pobres desavenidos que hoy lloran en su viudez académica; y más pobres aún, aquellos que osaron criticarte, porque hoy, arrepentidos, padecen el angustioso exilio literario.
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___Paz, poeta de cien millones, -de mexicanos no de pesos-, acude gustoso a la cita con la posteridad. Un mar de micrófonos vician el sonido en su lamento lisonjero.
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___Carlos Fuentes, viajero incansable, tendrá que volver a Londres donde el Big Ben seguirá inspirándole para que su mágica creación no nos abandone y regrese a bendecirnos con su tufillo cosmopolita e imperial; suyas serán las únicas frases bonitas del horizonte literario, la aflautada voz de Octavio no le hará sombra más. Cunde, Carlos, por doquier y avasállanos con tus Artemios Cruz; colma de Gringos Viejos esta Terra Nostra que llora desprotegida la muerte de ese colega tuyo, casi hermano que, ¡oh memoria redimida!, siempre admiraste. Crezca la hipocresía en tu microscopio magnificador, para que la veamos y aprendamos.
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___Sobrevivamos entre los espíritus chocarreros de estos intelectuales que Dios nos dio y, recargados en sus obras completas, firmemos el testamento en blanco de nuestro fin de siglo. Vendrán mejores tiempos para los sacrílegos que ahora prevemos que moda y modernidad pronto serán secuela de una pesadilla pasajera.
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___Mexicali, B.C., a 22 de mayo de 1998. Publicado en La Voz de la Frontera.
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1 comentario:

solem dijo...

NACHO
PLIZZ
comunícate

tienes mi carta del servicio?? jajjaj no la encuentro
besos