sábado, diciembre 29, 2007

CÓMO SER VÍCTIMA DE ALTA ESCUELA
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___Uno de los arquetipos de la modernidad es la víctima. Ser víctima se ha convertido en un estereotipo tan gastado que pasa desapercibido. Nadie parece percatarse de que asumir el papel de víctima ante toda circunstancia se ha convertido en un acto de supervivencia. Ser víctima es cool porque atrae la atención de los demás, te proporciona un lugar en el espacio. Sufres y lo haces en voz alta, despiertas lástima en tu pareja, en tu jefe, en tu editor, en tu maestro, en tus padres o en tus amigos; obtienes así el mendrugo de su interés.
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___El héroe es una víctima que supera obstáculos y vence al infortunio. El antihéroe es una víctima resignada que no obtendrá nada, excepto que inmortalizará su condición victimizada. El antihéroe es el héroe perfecto de una cultura pesimista; en una sociedad donde prevalece el pesimismo cultural, ser víctima posibilita ganar el respeto de muchos grupos. Es probable que ser víctima sea una condición humana, el asunto es que en nuestra cultura se convierte en una condición necesaria.
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___Antes la sublimación de la víctima era el mártir; hoy el martirilogio se encuentra en las cajas de corn flakes o en los reality shows. No conformes con profesar el credo de la víctima, transmutamos la condición victimaria a los animales, a los arrecifes de coral, los bosques y aún a seres inanimados. Los animales en peligro de extinción son víctimas idóneas, permiten llevar la victimización a la idolatría.
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___Con la multiplicación y sectorialización de las víctimas, florecen los orgnismos "en defenesa de", en defensa de la víctima, cada organismo escoge su propia víctima que defender. Porque víctimas hay a la vuelta de la esquina, en cada familia, en todo ministerio público, en las prisiones, en las alcantarillas, en el salón de clases, en los partidos políticos, en la oficina.
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___La cultura occidental ha vuelto los ojos hacia las víctimas. La víctima adquiere un status propio y sobresaliente, la víctima ya no es una doña nadie; ahora tener la etiqueta de víctima atrapa la atención de los medios y puede arrancarte del anonimato, simplemente es cosa de que ubiques bien a un victimario a modo. En el colmo de esta anomalía psicosocial, ser víctima se ha convertido en un modus vivendi. El discurso de la víctima se generaliza y se convierte en una cuestión de estilo. Los escritores buscan arquetipos novedosos de víctimas. Por su parte, los lectores no evocan ya más héroes, ahora claman por víctimas. La víctima despierta nuestra conmiseración. No desconfiamos de la víctima, al contrario, simpatizamos automáticamente con ella. La víctima tiende a convertirse en un sujeto libre de sospecha, por eso resulta atractivo enfundarse el disfraz de víctima. Ser víctima se convierte en una coartada perfecta.
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___Aunque la batalla por erradicar a los victimarios parece recrudecerse, la víctima sopesa todo el partido que puede exprimirle a su condición. Hoy en día la víctima puede triunfar, ser artículo de primera necesidad en nuestro acontecer mediático. Así, nos hemos acostumbrado a vivir rodeados de víctimas y a ser (o hacernos) nosotros mismos víctimas. Se puede vivir siendo víctima y es un buen anzuelo para enganchar a los que nos rodean.
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___¿Qué tipo de víctima te gustaría hacernos creer que eres?
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___Escoge: por fin de temporada te damos dos por el precio de una (*).
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___(*) Aplica restricciones.
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3 comentarios:

Santiago dijo...

soy víctima de tu ironía. Feliz año

patofisica dijo...

Yo quiero ser Víctima Cuántica; de esas que nadie entiende pero que todos admiran.
Y como la oferta de dos está buena, también quiero una más para llevar: Una Víctima de Pasarela, de esas que siempre están de moda.
Feliz e irónico año
Rebeca

Vampiresa Insomne dijo...

y tu??? qué tipo de víctima eres o quieres hacernos creer qué eres.
A mi en lo personal el melodrama no me va, pero yo podría ser como la víctima superada, pues mis roches los cuento cuando ya están casi resueltos jajajaja