viernes, enero 11, 2008

MOUNT LEMON, ARIZONA


___La visita de Séptimo Sentido a Hermosillo despertó mucho entusiasmo en la tropa. En compañía de Mulder, que también viajó desde el DF, visitamos cuanta taquería se cruzó en nuestro camino, incluyendo los ya tradicionales tacos de pescado, marlin y camarón. Luego, no faltó sino sugerirlo para que el viaje a Tucson se organizara improvisadamente.

___Salimos de madrugada de Hermosillo, dos horas de espera en la línea fronteriza de Nogales y luego, en un pestañeo, Tucson. Aunque el shoping estaba en la lista no era nuestro objetivo central. Estuvimos una tarde en el Museo del Desierto de Arizona, repasando aquella fauna que ya he relatado en las crónicas sobre la zona volcánica de El Pinacate, parte del mismo entorno desértico: 12 especies de víboras de cascabel, coralillos, monstruo de Gila, escorpiones gigantes, berrendos, buras y las más exquisitas y variadas cactáceas del mundo. Me gustaron las salas temáticas sobre la evolución geológica, climática y biológica de la región; sorprende que Arizona haya sido un bosque, un pedazo de mar, un paraíso de dinosaurios o un arca de Noé de mamíferos prehistóricos. Luego hamburguesas y coca-colas para explorar los centros comerciales obligados.

___Pero nuestro atractivo más esperado era Mount Lemon: la montaña nevada a unos cuantos kilómetros del riguroso desierto. Subimos por un costado de la Sierra de las Catalinas donde los cactus y biznagas van desapareciendo paulatinamente mientras los pinos van ocupando su lugar para cambiar por completo la panorámica. En la parte más elevada, Ski Valley con sus 20 pendientes, se convierte el sitio para esquiar más al sur de los Estados Unidos. Subes por un sistema de canastillas funiculares hasta la punta y desciendes en esquíes o en tabla por diversas pendientes con distinto grado de dificultad.

___Hay que decir que gracias a las indicaciones de mi bro íbamos bien equipados para el frío, que resultó de menos 4 grados centígrados. Estuvimos en las cabañas al lado de la chimenea, de modo que era imposible no divertirse. Afuera, enfrascados en guerra de bolas de nieve o compitiendo por hacer el mejor mono de nieve, el tiempo y la risa se confundían; con un chocolate caliente firmamos los tratados de paz.





___Bajamos al día siguiente cuando los duendes apagan la luz y observamos parajes y juegos de luces impredecibles. Cuesta abajo, con el incremento de la temperatura nos fuimos despojando de la ropa innecesaria y pronto estuvimos otra vez a ras de shoping. Por la noche gastamos lo que nos quedaba y regresamos con lo indispensable para pagar casetas de cobro y gasolina.





___Nada que lamentar a pesar de lo temerario que representa viajar por la carretera de cuatro carriles, llena de cruces, coronoas funerarias y veladoras de principio a fin. Ahora que estamos de vuelta las cosas vuelven a su nivel, los tamales y las últimas sobritas de las cenas de fin de año se agotan. No alcanzo a tomarle el paso al año nuevo. Séptimo Sentido http://septimosentido.blogspot.com/ y Mulder ya están otra vez respirando el smog de Tenochtitlán. Qué pena.
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3 comentarios:

Ministry of Silly Walks dijo...

WOW! Mount Lemon! Me entro nostalgia. Como 20 anios sin escuchar de ese lugar.

metal dijo...

Muy bonitas las fotos, se ve divertido. Espero que no hayan salido muy endeudados de La Encantada
Saludos,
Salvador

nacho dijo...

Sí, yo nomás de lo que me contaban. Vale la pena.

Ja, La Encantada... nomás entré a Fine Foods y me colé a la sección de degustación de vinos... había californianos bara bara, pero no estaban en mi lista, je.

saludos.