martes, febrero 12, 2008

MENUDENCIAS SOBRE LITERATURA SONORENSE
(de postre hay coyotas)
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___Es difícil suponer que las obras literarias propias signifiquen una ruptura con algo. Eso, a mi entender, lo dan los años y depende de muchos factores. En 2004 obtuve el premio del Concurso del Libro Sonorense, género cuento, con Relatos de ocio. La colección de relatos no tiene ilación temática y, en lo que respecta al espacio en que se desenvuelven, ninguno de ellos tiene que ver con lo que podríamos denominar la experiencia sonorense. Los cuentos tienen lugar en Italia, París, Los Angeles, Guadalajara, Ingalterra, Ciudad de México, Nayarit-Veracruz, Belén, etcétera.
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___Álvaro Gaxiola, personaje de uno de los cuentos del libro a quien solicité el favor de hacer un texto pertinente, señaló en la cuarta de forros: "hay que reconocer que el autor logra abstraer su narrativa de los márgenes geográficos que generalmente condicionan a los narradores de su generación y aborda temas usualmente vedados para los escritores de la región".
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___No seré quien afirme que mi narrativa represente un elemento (importante o no) en la tendencia hacia cambiar la forma en que se concibe la literatura en esta entidad del noroeste. Otros narradores, por diversas circunstancias, han escapado de la tendencia regionalista dominante (el desierto, la migración, la frontera, la experiencia agrícola-ganadera), como el caso migrante de Edmundo Valadés, sin que eso signifique un cambio de actitud temática en su generación y en las que le siguieron. El tema lo dejaremos para los estudiosos, toda vez que exista un corpus suficiente para ver en perspectiva el derrotero de lo que se está produciendo en materia literaria a partir del arranque del siglo XXI.
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___El cosmopolitismo que se puede advertir en parte de la obra de Sergio Valenzuela (especialmente la temprana) o en los poemas "políticos" de Abigaél Bohórquez, advertían ya una intención por modificar de alguna forma la tendencia dominante. Ambos, hay que decirlo, mantuvieron de cualquier modo activo su cordón umbilical volviendo, desde perspectivas noveodosas, de forma recurrente a su entorno geográfico inmediato.
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___Un grupo de narradores y poetas jóvenes y no tan jóvenes entre quienes destacan Javier Munguía, Ricardo Solís, Cristina Rascón, Iván Figueroa, Franco Félix, Manuel Parra, Imanol Caneyada, amén de otros, respresentan sin duda un marco de experimentación y propuesta que busca nuevos caminos. Nuevos, al menos, desde lo que se ha producido en nuestra desértica viña.
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4 comentarios:

ESTEBAN DOMINGUEZ (SEC. TEC. NO. 6) dijo...

Mi estimado Nacho, a mí esto del regionalismo siempre me ha parecido un seudoproblema en la narrativa porque lo importante es que el texto sea un buen texto. Es decir que logre el objetivo de atrapar al lector y que sus elementos, composición, recursos se completen adecuadamente para lograr esa comunicación estética. Eso es lo que creo que le falta- y tal vez me falta- a la gran mayoría de los que nos decimos escritores en estas áridas tierras. Lo que quiero decir es que hace falta más trabajo en torno al texto y menos despliegue de nuestros egos. He dicho. Te saludo con afecto.

nacho dijo...

Estoy de acuerdo contigo, Esteban, de hecho no planteo esta cuestión como "un problema"; intento identificar el comportamiento del fenómeno literario.

En cuanto a temáticas, pues ahí está Rulfo como ejemplo fehaciente de que con la materia prima de lo regional se puede aspirar a hacer gran arte.

Considero parcial que se afirme que los cambios en la literatura son coto exclusivo de los "jóvenes". Además, como sabemos, la experimentación no se limita a una mera cuestión de manejo del cronotopo inmediato. Y, finalmente, hacer buena o mala literatura dependende del oficio y talento del escritor para manejar el imaginario que le venga en gana, sea de nuestro desierto o de otra galaxia.
Un abrazo... nacho mondaca

Javier Munguía dijo...

Hola, Nacho; hola, Esteban.
Me parece que el problema no está en los temas. Como bien señalas, Nacho, por sus temas Rulfo bien podría ser llamado regionalista. No así por sus formas (y mira que Rulfo ya no me encanta). Tampoco por los alcances de su obra, que, según entiendo, se ha leído y disfrutado en muchos países.
Creo más bien que el problema se da cuando una obra literaria aspira solo a ser pintoresca acudiendo a los temas regionales. O de denuncia a manera de panfleto, sin reflexión sobre su efecto propiamente literario, mucho menos sobre su autosuficiencia relativa.
No tiene más mérito (concuerdo contigo, Nacho) una obra ambientada en la ciudad y con un lenguaje urbano o estandar a una ambientada en el campo con lenguaje pueblerino.
En la experimentación cabe el regionalismo. Se puede escribir una literatura absolutamente revolucionaria acudiendo a los temas y lenguajes de la región. O una literatura absolutamente convencional situada en ciudades remotas y extrañísimas, o en las grandes capitales.
Les dejo mis saludos a ambos.

nacho dijo...

Hola Javier: Creo que estamos de acuerdo. Cabe muy bien aquí la mención de un cuento inédito de Emilio Robles que me parece el mejor ejemplo de lo que dices: que el regionalismo no es una condicionante para no experimentar. Se trata de un tema campirano, propio de la Sierra de Sonora, sin embargo, por su deliberada focalización me parece absolutamente novedoso... Emilio leyó ese cuento en las Jornadas Binacionales de Literatura en mi natal San Luis, R.C.
Bueno, estamos en sintonía... nacho mondaca

Espero tenerlo en mis manos