jueves, febrero 28, 2008

PARPADEOS PERSONALES
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___Aquí, pacificando las angustias y el estrés con muchas páginas pendientes por leer. Me enfrasco con La ciudad ausente de Piglia al mismo tiempo que intento domesticar una feroz gastritis que llegó a la cena sin invitación. No puedo, por no contradecir a los medicamentos, probar el Trivento, un vino gauchito que pende de la vinatera, lo que hubiera sido por demás justipreciado y apropiado para leer al argentino. Pero bueno, el mundo no es perfecto. Por lo pronto y como castigo tengo a mis neuronas escribiendo quinientas veces "no debo enfermarme".
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___Terminé La casa del ahorcado de Luis Arturo Ramos. No me había reído tanto con una novela desde que leí Sin noticias de Gurb del barcelonés Eduardo Mendoza. La de Ramos resulta empalagosa en la parte inicial y no dudo que muchos lectores hayan abandonado la lectura en esa latitud, sin embargo, se la pierden porque el autor intercala dos relatos que son oxígeno puro para el lector: El Amante Incompetente y La balada de Bulmaro Zamarripa (Los argentinos no existen). El último una divertida y enredosa historia de espionaje en torno a la pistola con que Hitler se echó unas cucharaditas de plomo. Nos informa el profe Miguel Rodríguez Lozano que este último relato fue publicado recientemente como un texto independiente. Vale la pena y además introduce al Ramos amante del relato policíaco.
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___Envío desde aquí una formal solicitud de perdón con copia a Franco Félix quien me acercó a Eduardo Mendoza y a quien prometí una reseña que jamás hice para su revista Iris Negro. Aunque ese pecado se fue hace mucho en los x-files de mis confesiones, me sigue persiguiendo como una de las muchas Erinias que tienen cuentas que aclarar conmigo. Je.
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___Estas mortificaciones explican en parte el grado de abandono en que he tenido a mi blog estas semanas, pero puedo jurar hincado en el paredón de Villa de Seris (frente al que se proyecta construir el complejo cultural de Hermosillo) que ajustaremos nuestras líneas en el segundo tiempo.
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___Leo la trifulca de hoy en la Cámara de Diputados, ese manicomio nacional, me entero de que habrá cárcel para los expendedores que den gasolina de menos. De ser cierto esto, cerrarán todas y no tendremos donde surtir nuestras naves.

4 comentarios:

manuel dijo...

Si cierran las gasolineras que roban... nos volveremos pedestres, rupestres y de a patin.

¡Pensándolo bien, me gusta la idea!

Fernando Celis dijo...

Yo recuerdo haber leído tu recomendación de "En Busca de Gurb", y de verdad que desde ese entonces busqué y busqué el libro en Gandhi y El sótano y NUNCA LO HE ENCONTRADO.
En vez de eso me he topado con "Mauricio o las elecciones primarias". Pero la verdad es que no me he arriesgado a comprarlo porque si no me llega a gustar, tal vez no vuelva a leerlo.
Prefiero irme a lo seguro con el otro libro.
Saludos. atte. Fernando Celis

metal dijo...

A mi me sucedio lo mismo con este libro de Mendoza. Nunca lo pude encontrar en espan~ol. En Ingles lo tienen en Amazon, pero preferiria encontrarlo en Espan~ol. Saludos

nacho dijo...

Gracias por comentar...
Manuel: nos quedaremos sin expendedores!!!, je.

Fernando y Metal, creo que les debo una disculpa... porque el libro en realidad se llama "Sin noticias de Gurb" y siempre me da por cambiarle el título... sorry, pero la ficha es Eduadrdo Mendoza, Sin noticias de Gurb. Seix Barral-Biblioteca Breve. 35a edción, octubre de 1998. Un éxito de librería sin duda...
Gracias por venir...

nacho mondaca