martes, enero 02, 2007

IMAGINACIÓN Y TEXTUALIDAD
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___El escritor arriesga. Se arriesga cuando escribe porque exhibe partes de él que ni supondría. Quien escribe textos escoge, (de)clasifica, ordena y desordena una serie de percepciones e ideas que guarda en su memoria; al hacerlo en realidad crea otras ideas, unas que buscan la interacción de un lector. El detalle es que al expresarlas en el texto, adopta un formato específico de comunicación. Este formato se ajusta en términos generales a una racionalización de ideas; se trata de una forma específica cuya direccionalidad es preconcebida. Este preestablecimiento reside en que el autor del texto, consciente o inconscientemente, piensa en un lector potencial.
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___El narrador de ficción (el cuentista o novelista por excelencia) es quizá el autor más honesto, puesto que narra brindando de antemano la premisa de que no hablará algo "verdadero", sino inventado. No imaginado, porque la imaginación es algo muy superior a lo textual. Lo textual es una expresión vulgar (en el sentido estricto del término) y fragmentaria de la imaginación. El mecanismo de la imaginación es parecido a los sueños; su grado de libertad es de modo tal que actúa mayormente de forma inconsciente. La imaginación no puede expresarse tal y como se presenta en la mente del autor simplemente porque es inasible. Existen apenas algunas hipótesis de cómo opera la imaginación, pero generalmente se limitan al psicoanálisis o a la simple asociación de ideas, lo que desde luego lleva a lo textual. Pero si aceptamos que, por su fragmentariedad intrínseca, lo textual no puede explicar la imaginación, coincidiremos en que la imaginación es un vehículo que no tiene manubrio ni obedece ningún guión previsto.
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___Ocurre que el texto generalmente busca soluciones. Una solución. Un final, algo que dé sentido al texto en su conjunto. Una conclusión, algo racional. Esta es la idea detrás del "final feliz". El final feliz es el final, cualquier final, con únicamente que contenga la premisa de ser un "final". Así el texto logra la racionalidad que espera encontrar en el lector potencial. Aún el "final abierto", en tanto que guarda una ambivalencia para el lector, la posibilidad de varios caminos, no es sino el compromiso del autor con el "final", con la racionalidad, con el formato que lo aleja de su forma primitiva, la imaginacion. Los buenos textos narrativos son aquellos que despiertan y potencializan la imaginación del lector, aquellos que se valen del lector para cobrar forma en algún lugar intangible, inasible, en el limbo de la mente. Podemos afirmar que un texto mediocre es aquel que no da espacio a la imaginación del lector (aunque afirmar esto puede resultar un contrasentido), en tanto que se afane por proporcionar al lector "toda" la información.
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___Así es el texto, puede o no inducir a la imaginación, pero no es la imaginación. Este texto, por ejemplo, ha abandonado ya todo rastro de imaginación para suponer que habla de ella. ¿Ven los riesgos?
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5 comentarios:

ESTEBAN DOMINGUEZ (ATP EN COORDINACIÓN ACADÉMICA DE SECUNDARIA) dijo...

Ahí cuando tengas chance dime de cual fumaste, ha de estar buena. La verdad es que sí hay una direccionalidad, una pobreza al escribir- uno quisiera haber dicho más en un texto- y aunque no siempre se es tan honesto al escribir, se apuesta a borrar estas huellas en el texto. Me gustaría saber cuales son tus bases teóricas para esas argumentaciones, aunque no soy muy dado a creerles a los teóricos.

nacho dijo...

Ese Esteban... gracias por visitar. Esta idea de que el texto "empobrece" la idea original me parece altamente provechosa. Acabo de leer la entrevista a Memo Fadanelli (Impacial, Cultura, 4 enero) sobre lo biográfico y lo ficcioso. Es obvio que lo biográfico estará siempre presente, en ocasiones acaso como un eco de una forma de vida, de una forma de percepción de la realidad o simplemente como un versión mixturizada de la información y experiencia que se posee. El escritor intenta "borrar las huellas", pero no puede borrar las marcas de ese intento. Je.
Respecto a los teóricos, quisiera decir que no tengo bases teóricas, pero mentiría, creo que estoy influenciado por R. Barthes y por Walter Ong y, por qué no reconocerlo, por los psicoanalistas.
Te devuelvo la visita... saludos.

Luis Lope dijo...

El antiedipo de Harold Bloom.
Saludos y te deseo un feliz 2007. Que sigas escribiendo como hasta hoy.

mar adentro dijo...

Gracias, Nacho, me hiciste pensar en los textos que más he disfrutado. Supongo que el común denominador es la libertad de imaginar.
Es algo así como un pacto suspendido en el tiempo en donde un autor mueve una pieza de algún juego y se detiene, durante años tal vez, aguarda porque ese lector esperado haga lo que le corresponde, la siguiente jugada.

Como aventarse con un amigo en bicicleta por una pendiente, subir los pies y dejarse llevar, sin saber cómo ni dónde van a parar, porque ambos pueden hacer algo que afecte el final de la historia.

A veces no importa el final, sino cuánto hayas disfrutado el paseo.

El Chukustako Tiroleiro (¡ajua!) dijo...

Nacho! Oye, creo que este, de todos tus posts es el
que mas me ha gustado, es sumamente profundo.
Yo quisiera precisamente que en mi al menos una fraccion
de mis invenciones fuesen una especie de cortes textuales de mi imaginacion, pero mas bien acaban siendo proyecciones deformes.

un abrazo de anho nuevo!