domingo, marzo 13, 2005

LA GÉNESIS DEL POSTCORRIDO
El corrido no se crea ni se destruye, sólo se transforma

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___Desde la impunidad del domingo, leo algunos artículos y editoriales acerca de la polémica por la distribución (autorizado por la SEP) del compendio "Cien corridos: Alma de la canción mexicana", del compositor Mario Arturo Ramos. De alguna forma, la polémica ha venido desviándose hacia los maleables pantanos de la libertad de expresión. Qué ingenuidad.
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___La cuestión es cómo definir la llamada "cultura del narcotráfico" y qué hacer frente a ella (adaptarse, aceptarla, combatirla, cuestionarla, superarla -sic- o suavizarla).
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___Desde hace algunas décadas, quienes han estado a cargo del manejo y estudio del lenguaje han permanecido fuera o en la tangente de los ámbitos del poder nacional. En tal razón, no es casual que hayan proliferado las dislexias del presidente Fox o el nombramiento de magos de las relaciones públicas como Sari Bermúdez (*) en puestos públicos de relevancia cultural.
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___Algunos escritores, críticos, periodistas y poetas han entrado al debate sobre el impacto del narcocorrido en la sociedad, pero lo hacen repitiendo análisis y perspectivas propios del siglo pasado.

El artículo que leerán a continuación estuvo a cargo de un grupo de investigadores cuyo IQ es comparable apenas a aquellos arquitectos que crearon las pirámides de Teotihuacán.
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LA GÉNESIS DEL POSTCORRIDO

___El narcocorrido es la versión globalizada del corrido, una modalidad que dejó el siglo XX, el siglo de oro del narcotráfico. El corrido finisecular se encargó de ornamentar la imagen transgresora del antihéroe final: el narcotraficante, un personaje que reconoce la legalidad como otra frontera eludir. Puede ser oriundo de Sinaloa o Michoacán, radicar en Matamoros o Tijuana, es indistinto; el localismo es cosa del pasado: viaja a Colombia o Panamá y puede vivir en Nueva York, San Diego o Austin; se ha desarraigado. Nuestro héroe ha dejado el alcohol porque ahora requiere de mejores estímulos, la competencia es cruenta y hay que estar alerta.
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___El corrido tradicional, el de José Alfredo por ejemplo, es hasta cierto punto inofensivo. Representa solamente el pesimismo del absurdo: por una hembra, el sujeto puede llorar dos semanas o simplemente abreviar la agonía con una versión campirana de eutanasia. Tragedias de veinte centavos. Se bate con dos traidores y muere en la esquina o lo pierde todo en un palenque apostando al gallo invicto, luego se quedará dormido junto a una mesa decorada de botellas. Es el mito de ciegos temerarios cuyo sentido del paraíso descansa en una falocracia inherente. Siempre regresa al terruño y cerca del rancho habrá una cantina esperando.
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___El narcocorrido extiende fronteras, rediseña arquetipos y lleva la tragedia a esferas inéditas. Ahora el vecino puede amanecer en un charco de sangre junto a tu casa, sólo es cosa de acostumbrarse y recordar que nuevas mitologías se urden al amparo de un poder emergente. El narcotraficante es nómada como el emigrado, su acta de nacimiento no existe, incluso su nombre es dudoso. Medra desde el oscuro tapanco de una impunidad acechante. Es famoso y su fotografía aparece en cartelones sin autor. Es una adaptación contemporánea de la guerra de guerrillas que desdibuja territorios y áreas de influencia. Utiliza armamento sofisticado de fabricación última; son Terminators en una versión alterada del realismo mágico, sin chips ni destino manifiesto. No teme al gobierno ni al ejército, con ellos la guerra es de porcentajes o de sobreentendidos. . Así, la figura nómada del narcotraficante sepulta al vetusto antihéroe de cantina, ese residuo de una Revolución que no alcanzó para todos. Ese antihéroe caduco fenece agobiado por su romántica percepción del desdén femenino y el bucolismo de la vida rural acosada por los bancos y la ruina; El narcotraficante también vuelve al pueblo, pero sólo para levantar una cosecha de exportación allá en la sierra, donde solía vivir Valentín.

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___ El narcocorrido hace obsoletos emblemas y tradiciones. Su personaje ha dejado el caballo prieto azabache y lo ha cambiado por una Navigator blindada y un par de bimotores de matrícula canjeable. No acepta devoluciones ni quejas en la Profeco, arreglará las cosas a su modo. ¿Derechos humanos? ¿Acaso él no los merece?

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___El narcocorrido rompe esquemas de creencias y dicta sentencias de facto. Aunque apela al papel predestinado del corrido como revelador de realidades, su motivación es transgresora pues emite absoluciones de antemano frente a una justicia arrugada. Hurga en las lagunas que va dejando un poder que se autocanibaliza. . Los Tigres del Norte han demostrado ya que ninguna prohibición radial va a detener al narcocorrido. Al contrario. Se escudarán en la libertad de expresión, o qué, ¿los bufones no tienen libertad de expresión? Ellos conocen el mercado y éste no tiene fronteras. Ganan el Grammy porque son artistas del globalismo, su versión adecuada a los tiempos, con trajes fosforescentes de barbitas, sombreros atejanados, acordeón tricolor y botas doradas.

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___Por eso el narcocorrido es el postcorrido. Son las mismas formas, los mismos octosílabos de rima pareada, las mismas tonadillas agotadas pero en versión masterizada de exóticos CDs. Lo dicho: el globalismo transgrede fronteras, costumbres y géneros musicales, los adecua.
Sin duda Mario Arturo Ramos es un compilador ingenioso (Cien Corridos), pero no confundamos, los que versan sobre el narcotráfico son postcorridos.

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9 comentarios:

fabio dijo...

Si el XX fue de oro, el XXI va a ser de uranio pal narcotráfico.
Chido texto; aquí aprendiendo de esos arquis.

Arevalo dijo...

A mi muy particular punto de vista, el narco corrido sólo es una variante del corrido como lo conocemos. El corrido pertenece, literariamente hablando, a la narración épica, o sea, el corrido siempre contará sucesos y gente, variando nada más la época en que ocurren. Post corrido ya es mero sobrenombre. Es como decir guaca rock y pretender que este tal es un género nuevo de música cuando en realidad sólo es un poco de rockabilly y comedia músical...

Arevalo dijo...
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Arevalo dijo...
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Arevalo dijo...
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Arevalo dijo...
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Arevalo dijo...
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Aira Castañeda dijo...

El problema, creo yo, no radica en el tipo de expresión de que se trata. De hecho, creo que la perspectiva desde la que se presenta el narcocorrido en tu post es muy atinada, tomando como referencia inmediata los corridos de José Alfredo. El problema aquí, en realidad, estriba en la aceptación popular de la narcocultura. Y creo que hablo, más bien, por la zona que aún no se ve infestada - que no invadida - por esta mafia. De hecho, me preocupa sobremanera un mundo en el cual todos creen sus propios mundos a partir de la droga, así como hoy en día lo hacen los alcohólicos, para ahuyentar sus fantasmas. Me preocupa también la violencia en medio de la cual nos veríamos envueltos, como si no bastara la inseguridad en que vivimos en esta ciudad de México.

Pero, lo que realmente me aterra, es que, al final, terminaríamos acostumbrándonos.

Ya que.

nacho dijo...

Fabio (milagro, que onda), Arévalo, Fenririel, gracias por sus comments, tomo nota de sus opiniones. Saludos.