domingo, abril 24, 2005

¡DILES QUE NO ME MATEN!

___En ¡Diles que no me maten!, de su El Llano en llamas, Juan Rulfo ha decidido utilizar varias perspectivas para urdir la trama. Destaca el tono que otorga el autor a su narrador omnisciente, además, escoge un estilo que encaja con los diálogos y soliloquios de los protagonistas, un lenguaje sencillo y hasta coloquial que lo empata con el resto de los voceros, sacados de una estampa campirana del México de principios del siglo XX.
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___Habla Juvencio con su hijo Justino suplicándole que solicite clemencia al coronel que ha ordenado ejecutarlo. Luego de este diálogo, el narrador nos relata la detención de Juvencio unas horas antes, así como también recrea la historia del crimen que cometió Juvencio contra Guadalupe Terreros, su compadre, 35 años atrás. La voz del narrador es interrumpida por la conciencia de Juvencio (entrecomillado) pero únicamente para retomar la historia desde su punto de vista, desde la óptica de su propia justificación e interpretación del crimen, desde su propia exoneración, desde el lugar de los hechos, hasta el punto en que se encuentra solicitando el perdón frente a la inminencia de su fusilamiento. Hasta aquí las cosas, porque el narrador vuelve a la carga para explicarnos desde fuera lo que siente y vive Juvencio ahora que ya ha sido detenido y condenado.
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___Viene ahora el diálogo entre el coronel y uno de los subordinados que han detenido a Juvencio. El coronel no desea hablar directamente con Juvencio, y lo hace por intermediación del soldado, a pesar de que ambos, Juvencio y el coronel, se escuchan claramente, separados por una leve pared. El coronel hace explícito su convencimiento de que Juvencio fue el que ultimó a Guadalupe Terreros, su padre. Ahora es este diálogo el que se ve interrumpido por la conciencia (entrecomillas) del coronel que describe algo que Juvencio no había deseaba recordar: la muerte sanguinaria de Terreros, a machetazos y con una pica de buey, así como su lenta y dolorosa agonía. Dicho de otra forma, el coronel ha decidido vengar a su padre.

___ Desde acá, desde afuera, se oyó bien claro cuanto dijo (el coronel), advierte el narrador focalizado ahora Juvencio.

-¡Llévenselo y amárrenlo un rato, para que padezca, y luego fusílenlo!
-¡Mírame, coronel! –pidió él-. Ya no valgo nada. No tardaré en morirme solito, derrengado de viejo. ¡No me mates...!
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___No valen las súplicas de Juvencio, el coronel no accede a mirarlo siquiera y ordena desde dentro una vez más que lo aten y lo emborrachen antes de morir. Este es el momento previo al diálogo con que Rulfo inicia el cuento.
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___En el párrafo final, el narrador describe la vueltas que ha dado Justino para llegar ahora a donde yace el cadáver de Juvencio. Le sube al burro y le cubre la cabeza deformada por los tiros de gracia. Finalmente un último diálogo: Justino musita unas palabras al cuerpo inerte mientras viajan a Palo de Venado donde será el velorio.
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___Podemos apreciar la técnica del nominalismo en los nombres de los protagonistas de este cuento. No se aprecia en Justino signo alguno de duelo por el fusilamiento de su padre, lo que pareciera sugerir que el hijo advierte que el fusilamiento tiene algo de justicia (Justino-justicia). Por su parte, el nombre de Juvencio parece hacer referencia a la juventud perdida en aras de huir del castigo por el crimen. Guadalupe Terreros lleva en su apellido un aire de terrateniente, de poseedor de bienes de los que Juvencio carece.
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(Interesan tus comentarios).

4 comentarios:

manuel dijo...

¿Que decidió?
Nos dejas picados con
Juan Nepomuceno Carlos Pérez Rulfo Vizcaíno

Don Mario dijo...

Lo cierto es que este y Nos han dado la tierra son lo mejor de Rulfo, incluso más allá de Pedro Páramo.

nacho dijo...

Perdón, no me había fijado que el post quedó mocho...
Gracias por visitar... Ahí va completo.
Saludos.

nacho dijo...

Bueno, sí, éste y el cuentillo de Talpa me parecen de lo mejor.