miércoles, abril 27, 2005

JORNADAS BINACIONALES DE LITERATURA

“El narcocorrido, génesis del postcorrido”, fue el texto que leímos en las Jornadas Binacionales de Literatura, celebradas la semana pasada en San Luis, Río Colorado, Sonora, ciudad donde el doctor Enrique Azuela me cortó el cordón umbilical. La lectura fue dedicada al periodista desaparecido de El Impacial, Alfredo Jiménez, quien informaba sobre el tema del narcotráfico.

El doctor Carlos Ramírez-Pimienta, experto en el tema del narcocorrido, nos siguió el rollo y algunos escritores participaron con preguntas y polémicos comentarios acerca de la llamada “cultura del narco”.

Al regresar a Beautyfulville nos encontramos con las ocho columnas de El Imparcial (sábado 23 de abril) que informaba acerca de la decisión de la Secretaría de Educación y Cultura del Estado de retirar del sistema de bibliotecas de primaria y secundaria el libro “Cien Corridos, alma de la canción mexicana”.

Ya les dije que el libro no es el problema. El problema es la tolerancia al narco y la aceptación de la cultura y las cancioncitas que escuchamos de fondo en el gran teatro de la tragedia nacional.

Por otro lado, les informo que el escritor Gustavo Sáinz, invitado magistral, ahora maestro de la Universidad de Indiana (¿a dónde se fugan nuestros talentos?) nos leyó 3 capítulos de la nueva novela “El juego de las sensaciones elementales” que se publicará pronto en México, en coautoría con el escritor Eduardo Mejía. Sátira política, social y de la intelectualidad mexicana de los setentas, combinada con humor y anécdotas personales.

Hubo poesía, narrativa, exposiciones de pintura y presentaciones de libros y revistas. Polémica la presentación de Emilio Robles, director de la editora Garabatos, quien le entró al toro con la discusión acerca de cómo hacer que la literatura sea rentable.

Rubén Sandoval (taller sobre cine y literatura), Edgar Gallardo (taller de cuento) y el propio Sáinz llevaron la batuta en una mesa redonda acerca de la llamada “literatura de provincia”. Sáinz dijo con franqueza que es bastante malita, puso de ejemplo que él acaba de declarar desierto un concurso de novela en Monterrey donde participaron 83 novelas (se las leyó todas en tres semanas, pa que aprendan). Edgar dijo que los escritores tienen que entrarle a las relaciones públicas para poder publicar y darse a conocer (“aprender a venderse” fue el término que utilizó), reflejo involuntario del alacranero que parece ser el mundillo editorial del DF. Se habló de todo: de concursos arreglados, de compadrazgos en los puestos públicos, de encarnizadas lucha por becas y premios, y varios etcéteras. Pese a todo, los asistentes declararon su terquedad de seguir tundiendo teclas y echar a volar tinta y papel.

Esalí, escritora bajacaliforniana presentó su novela “Terramara”; igual hicieron Alfonso Torúa Cienfuegos con su libro testimonial “El magonismo en Sonora”, y Emilio Robles con su revista Raíces. Alejandra Peart, coahuilense, presentó su poemario. Esteban Domínguez leyó relatos para jóvenes, un área que ha estado trabajando desde su trinchera didáctica (por cierto, un cuento de Esteban se publicará en una antología de Anagrama).

Voces narrativas nuevas: Omar Franco y Gabriel Valtierra, que leyeron sus creaciones recientes.

Franco Félix, Ismael Serna, Mariano López y Marielos Martínez, de la Escuela de Letras de la Unison, leyeron narrativa y poesía con una vehemencia que muchos quisiéramos.
Interesantísima la experiencia de Alicia Hinojosa en su proyecto literario con convictos. También la poesía bilingüe de Juan José Martínez que puedes ver en su blog (deljuan.blogspot.com) . La gran ausencia: Xhevdet Bajraj.

Hubo mucho más: Robert Walter, poeta del sur de Arizona, aguda perspectiva de las reservaciones indias norteamericanas, certero y bien prendido. Exposiciones de fotografía, encuentros musicales y buena comida. Gran trato de parte de los anfitriones Rubén Meneses, Kirstin R. Bratt, Alicia Hinojosa y muchos más (Erika, Raquel, et al).

Ojalá que sigan invitando.

1 comentario:

Konzy dijo...

pus se ve ki stuvo bueno tu...