lunes, agosto 27, 2007

ALL ABOUT NICO
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___Nico se llama mi perro, un labrador color ladrillo de dos años (el perro de dos años, no los ladrillos). Cuando lo compramos, los dueños de su madre (la del perro) le habían puesto el nombre de Nicolás. La perra recién parida se llama Catalina y en aquel momento su camada era de cinco cachorros.
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___Con la llegada de Nico, mis hijos menores se sentían protagonistas de un cuento de los hermanos Grimm y trataban al cachorrito como si fuese de peluche. Las cosas comenzaron a cambiar muy pronto. A los tres meses, al cachorro le dio por comerse nuestros calcetines, una motivación de la que no encuentro razón en ningún manual de Freud; además, comenzó a surrar y orinar en sitios tan inesperados como inconvenientes. Sin saber de autores, ni de historia de la literatura, un día, por ejemplo, se orinó en un tomo de Balzac que tenía yo al pie de un librero y cuya gruesa portada sobresalía levemente. De paso, el orín alcanzó también La ideología alemana de Karl Marx, un grueso tomo al que le guardaba singular cariño (yo, no Nico). Debo confesar que en ese volumen del alemán (y también en algunas de sus cartas) encontraba el germen de algunas ideas críticas identificadas cien años más tarde con el posmodernismo. Digo "encontraba" porque ahora no he podido cotejar aquellas suposiciones pues no quedó huella ni del volumen ni del germen (aunque es algo que podría ubicar en la obra teórica de G. Lukács, de M. Horkheimer y de otros colegas de la Escuela de Frankfurt (colegas de ellos, no míos), de quienes cuento con obras suficientemente distantes del radio de acción de la alegre vegija de Nico.
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___Fue así que Nico pasó su primer invierno en el patio. Entonces empezó ha haber huella, y mucha, de la actividad urinaria e intestinal de Nico quien, convertido en un adorable monstruo de veintitantos kilos, seguía sin poder deshacerse de su perniciosa manía de comer calcetines a la primera oportunidad, con todo y que quedó estrictamente prohibido poner un pie (es decir una pata) en el interior de la casa. El caso es que, de alguna forma y hasta la fecha, localiza algún calcetín extraviado por ahí, o aprovecha la menor distracción para entrar a toda velocidad, dirigirse a una recámara y ubicar el cesto de la ropa sucia. Lo hace como si aquello fuese una fijación infantil (o cachorril, como deba decirse), o una mera travesura canina, pues en cuanto tiene el calcetín en el hocico, emprende la huida hacia el patio en medio de justificadas reclamaciones y amenazas de muerte.
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___Esta es la razón por la que el patio de enfrente de la casa, que también es cochera, portería o salón de fiestas, huele a vil circo malcuidado. Por más que nos esforzamos en limpiar y fumigar el área, Nico sabe cómo hacer para que aquello mantenga los signos de su territorio, signos que a veces uno llega a pisar desprevenido. Encerrado como está, día y noche, ya imaginarán las peripecias en que nos mete cuando logra fugarse y tomar carrera con rumbo desconocido por las calles aledañas. Desatiende nuestros consejos de urbanidad y atravieza las calles ajeno por completo a las señales de tránsito y a la privacidad de los vecinos. Esto, desde luego, redunda en un peligro para el propio Nico y para nuestros sistemas nervioso y cardiovascular, por lo que hemos extremado medidas coercitivas. Bajo estas condiciones, Nico suele ladrar y manifestar instintos asesinos a todo aquel llega a aproximarse a la cerca.
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___Tener un perro con estas características ha alejado a algunos amigos y ha conseguido que disminuyan también las visitas de familiares. Hasta los empleados de la Comisión Federal de Electricidad o los de Agua de Hermosillo han debido tomar distancia antes de atreverse a realizar la lectura de los medidores. De un tiempo a la fecha, los grupos evangelizadores conocidos como Testigos de Jehová o los "mormones" que pregonan al Jesucristo "de los últimos días", han optado por pasar de largo y no se atreven a desperdiciar su propaganda arrojándola por entre las rejas, toda vez que Nico les da un tratamiento mucho peor que el que sufrieran las obras de Balzac y Marx en sus años mozos (los años mozos de Nico, no los de estos intelectuales).
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___Bueno, ¿por qué tienen ustedes que estar leyendo estas cosas que a nadie importan? (Asumiendo que alguien no se ha dormido ya mucho antes de llegar a en este punto).
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___Resulta abominable que los únicos mensajeros que han podido librar las dentelladas y agresivos ladridos de Nico sean los que traen los estado de cuenta de las tarjetas de crédito que aparecen en el buzón de forma habitual y cronométrica. Nico no es perfecto.
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2 comentarios:

metal dijo...

Los mensajeros salieron mas bravos, no?

O sera que no traen calcetines

Salvador

Ada Pantoja dijo...

Quizá lo sobornan con calcetines.