martes, agosto 14, 2007

VIAJE RELÁMPAGO
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___Recién llego de un viaje relámpago a Arizona. El caso es que olvidé mi lap-top y no pude tener acceso a la red desde el viernes en las casas de parientes que visité; ya sabes, uno no llega de visita y pide prestada la PC así nomás, sino que llega a conversar las novedades, beber lo acustumbrado y desvelarse como siempre, de modo que me siento un poco desconectado.
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___Además de comer todas la variedades posibles de carnes rojas, lo que proscribe los índices de ácido úrico que registran recientes análisis de mi flujo sanguíneo, revisité la vieja prisión de Yuma, Arizona, y el calabozo donde estuvo el temido pistolero Jesse James confinado y lleno de piojos. La prisión es un claustro enclavado en un cerro de granito con gruesos portones de hierro que debieron ser un horno en medio del desierto hace 100 años.
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___La única vez que pasé un par de noches en la cárcel fue en el verano de 1973, cuando me detuvo la judicial junto con otros dos adolescentes por andar distribuyendo volantes en favor del abstencionismo electoral. En esa ocasión dormimos en unos cartones sobre un piso oscuro y grasoso que olía infame. Los reos del lugar, adolescentes con un historial delictivo envidiable, amablemente nos invitaron a obsequiarles nuestros zapatos y tenis, de modo que pasamos aquella noche descalzos. (No sé por qué tengo que acordarme de esto ahora, pero qué importa, necesitaba narrar algo).
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___Por cierto, viajé a la frontera en autobús y por casualidad atestigué la compra de estimulantes por parte de dos conductores a un dealer que las traía ¡en portafolios!, parecían benzedrinas y luego los conocidos sobrecitos blancos. Esto fue en el baño de los conductores, donde yo me encontraba por una necesidad de esas inaplazables. El que a la postre sería el conductor de mi camión le pegó al sobrecito un jalón; "absórbele, pero no te ahogues" pensé en decirle, pero lo juzgué impertinente e inoportuno, especialmente porque lo que quería en ese momento es alcanzar un trozo de papel en el excusado contiguo. Lo que me tranquizó fue el comentario que el feliz operador le decía a su colega: "ya pasé el examen, manito", refiriéndose al antidoping que tienen que pasar en cada terminal importante. Pero el antidoping no es más que un registro de rutina de la presión arterial y una revisión somera de la pupila, cosa que además puede obviarse con el médico de turno mediante una corta. Bueno, después de tantas noticias de accidentes carreteros, de volcaduras y choques tremendos, no pude más que dormirme con la seguridad de que el conductor permanecería despierto algunas horas esa noche.
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___Era ya la madrugada del sábado cuando llegamos al retén militar Cucapah, uno que está instalado sobre el médano blanco del desierto antes de llegar a la pintoresca frontera de San Luis, Río Colorado, mi puebl natal. Ahí fui testigo del enorme ingenio que despliega el mexicano cuando las circunstancias lo exigen, reflexioné en su ilimitada capacidad para encontrar soluciones a todo desafío mental. Por la enorme fila de autos, camiones y tráilers que se aglutinan para ser revisados por los soldados, había esperado alrededor de una hora antes de ver el acontecimiento. Había bastante movimiento en esa hora de la madrugada en el que apenas asomaba el sol: los militares acomodaban unos paquetes, al parecer de cocaína, enseguida de una docenas de juegos de sala que recién habían destripados y de cuyos respaldos y descansabrazos, se observaba, extrajeron los paquetines envueltos en cinta adhesiva color canela. Los conductores de mi autobús, que se aprestaban a hacernos bajar para que los uniformados revisaran el interior, se reían complacidos al ver por la ventana el cargamento de droga decomisado. Considera esto algo subjetivo, pero me figuré ver que se lamían los bigotes.
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___Nos marchamos del retén envueltos en la pereza de aquellos que son sacados de su sueño contra su voluntad. Fue con estas curiosas imágenes que llegué a la próxima estación donde me esperaba la socia para cruzar a los E.U. Me esperaban otras curiosas postales.
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___Luego le sigo.
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4 comentarios:

manuel dijo...

¡Que rico desconectarse y viajar!

Suerte

a.m.f. dijo...

Yo soy feliz de no-notar algunas de esas cosas... jejeje

Por cierto, ¿de que color es la blazer???

p.d. No te puedo obligar a que leas mi blog pero al menos deja un saludo!

metal dijo...

Pues ojala que te hayas divertido, pero que mala onda con estos choferes. Tal vez tienen un segundo trabajo y estan efectuando labores de investigacion y desarrollo para alguan compan~ia medica, no? digo por lo profesional que era el dealer con su folder y todo.
Salvador

nacho dijo...

Gracias por comentar Manuel, Ale y Salvador...

Ale: La blazer es blanca.

Salvador: el portafolios del dealer era de color café, pero lo más sorprendente era que hacían juego con sus zapatos.

Saludos a todos.