viernes, agosto 15, 2003

LA COMPULSIÓN POR COMER

Aunque no soy gordo, soy un individuo que bien puede definirse como tragón. Le entro a todo: tacos en todas sus variaciones, flautas, mariscos, panes, jugos, consomés, pepitas, hotdogs, hamburguesas, etc., etc. De las comidas extranjeras que conozco prácticamente no le hago el feo a nada. Por ejemplo: cuando voy a Mexicali me convierto en una especie de inspector de restaurantes chinos. En cuanto al consumo etílico tengo una amiga que siempre me acompaña y que no me permite tomar licor en exceso: mi úlcera; sin embargo, consumo cheve casi a diario. Por eso comencé una dieta para bajar 9 kilos en 13 días. La verdad es que debo pesar 78 kilitos, y peso 88. Quizá por eso me he ganado la posición más dura en mi equipo de fut: la banca. La dieta está medio cabrona porque te obliga a comer verduras verdes como caballo de rancho. Cierto es que comes carne, jamón y pescado, pero elimina en un 90% azúcares y carbohidratos; permite el café y las frutas prácticamente en cualquier cantidad (soy caféadicto) y elimina leche, embutidos, tortillas, pan, sodas, grasas, dulces y toda variedad de comida chatarra. Lo más grave: en esos 13 días, cero alcohol. Nunca he puesto atención siquiera en las dietas y jamás he llevado una, de modo que soy nuevo en esto. El nutriólogo que diseñó este régimen afirma que el resultado neto es un cambio metabólico que habilita al organismo a eliminar los excesos alimentarios en que uno siempre se resbala. Lo que pienso es que en realidad te entrena para que compruebes que te sientes mejor con menor peso y que puedes comer con menos obsesiones. Veremos si funciona (y si aguanto).

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