martes, abril 24, 2007

LA MALA PROSA Y LA MALA VIDA
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___Coincido en que si los estudiantes de secundaria y preparatoria sienten repudio por muchos de los textos es porque estos son infumables, incomprensibles y carentes de sentido para la intuición adolescente.
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___Textos técnicos o presuntamente científicos se encuentran a granel escritos con una neutralidad mal entendida, carentes de todo sentido artístico o poético; lejos de despertar ninguna emoción en los jóvenes lectores terminan por aburrirlos y alejarlos del ánimo de leer. Odiosos, engorrosos, dispuestos por complejidades innecesarias, mal formuladas y aún mal redactadas, esos textos terminan por resultar detestables.
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___Muchos investigadores sociales y científicos escriben como Dios les da a entender, y se da el caso de que Dios no les dio mucho. No descubrimos gran cosa si decimos que sus textos están elaborados con una mala prosa; aún los críticos literarios y otros dedicados a hacer análisis en esa materia o en lingüística, especialmente una buena parte de quienes gozan de un algún posgrado, consideran irrelevante escribir de forma transparente y amena. Desafortunadamente piensan que sus escritos jamás traspasarán los muros de sus cubículos o los linderos de los coloquios especializados. ¿Qué culpa tienen los estudiantes para sufrir semejante penitencia?
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___La profundidad no es sinónimo de ininteligibilidad. Al contrario, el esfuerzo por escribir un texto diáfano y cautivador es muestra evidente de que quien escribe está pensando en mantener la atención de quien lee, no de ahuyentarlo. Será que, como dice Gabriel Zaid: "El gusto, la malicia, la pasión de leer, son loables, pero no hacen falta para acumular puntos curriculares".
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___El entusiasmo por la lectura, el interés por comprender conceptos científicos o literarios es una responsabilidad de quien mete la pluma en el tintero o galopa por el ordenador. El lector no es un cesto de la basura sino una inteligencia que está esperando un poco de belleza entre ecuaciones, estadísticas y análisis literarios. El lector o lectora están a la espera de una chispa de entusiasmo e ingenio aún en lo macabro que pueda suponer la trama de un asesinato o lo desquiciante de aprender los nombres de los huesos del esqueleto humano.
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___Algo de ese entusiasmo tenía Darwin cuando escribió su autobiografía; o Heinrich Heine, que no podía hablar de Kant sin reirse. No hay que perder de vista que los textos inteligentes y coquetos son una muestra de talento individual y que la literatura es una de las mejores maneras de saberse vivo.
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5 comentarios:

manuel dijo...

Cuantas veces he pensado que escribo para mi mismo pero quiero que alguien me lea... un contrasentido que me preocupa. Pero bueno, yo no trato de enseñar a nadie, al contrario trato de aprender y crecer.

nacho dijo...

Me das una excelente idea para escribir una reflexión sobre el asunto... No es un contrasentido. Escribir para uno es escribir para el "otro", pues proyectarse en "otro" (s) es una condición natural del individuo. Uno padece cuando muere alguien cercano porque uno se proyecta en ese alguien, ese otro que lleva algo de nosotros.
Gracias por comentar... un abrazo...

Carlos_Muro dijo...

Hola, tu escrito me pareció muy ilustrativo para recalcar algunos escalones hacia el retroceso de la lectura en México. Te dejo este artículo recien publicado en la jornada, incluso algunos comments, son muy parecidos a tus observaciones.

Saludos.

Carlos_Muro dijo...

http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2007/04/23/mexico-primer-lugar-en-al-de-personas-que-no-leen-investigador

ay ay... se me olvidó poner el artículo.

jeje.

nacho dijo...

Carlos, dejé un mensaje en tu blog. Ya había leído el artículo que realmente no dice mucho. He visto mejor abordado el tema, de forma intensiva y profunda, por los libros y columnas de Juan Domingo Argüelles que pueden conseguirse en cualquier librería. Esto claro, aporta elementos para continuar con la discusión, no para cancelarla... Gracias por venir.