lunes, junio 06, 2005

PANTALLAS

Otra vez. El teclado está lleno de manteca y el monitor tiene manchas de chamoy, de labial, no sé, es una sustancia roja. Ya va siendo hora de comprar otra computadora porque no puedes estar viniendo todos los días aquí. Hay envolturas de tostitos debajo de la mesa. El café internet de “el inge” en la víspera de los exámenes del Cobach es un avispero.

Pinche ingeniero, vigila a los chavitos. Son besos, me dijo, es labial me cae, lo quitan con los dedos porque se pegan a la pantalla y besan las imágenes de los morritos con los que chatean, luego se mueren de la risa, por eso no quiere que estén más de dos personas en cada PC, menos si son chavitas de 15 años. Los vigila, tiene circuito cerrado pero la camarita está muy sorda sobre el resquicio donde están las lámparas ocultas, fíjate, ahí arriba, ¿la ves? Las ha visto y no necesitan entrar a páginas calientes, porque ellas mismas se mandan fotos desde el celular enseñando las nalgas o los senos, se tapan la cara. Suben fotos. Él las ha visto, cabrón, y lo cuenta lamiéndose los bigotes. No terminó ni el segundo semestre de Informática, pero "el inge" no se da por perdido.

Prohibido axesar pornografía (“axesar” es llegarle, según “el inge”), eso dice claramente el letrero con letra gótica que se reproduce junto al número de cada PC, pero no falta quien se haga el vivo. El baño tiene un disuasivo anuncio:“no sirve”. Oyeeee, en un descuido lo toman de masturbadero, hijos de la chingada. Cabrón, sólo te falta poner la camarita en el baño. No es pa’ tanto, jajajaja. Hay algo de travesura en esa risa. El negocio lo hace a uno defenderse, por eso he durado, amaga. Tampoco permite alimentos o bebidas junto a los ordenadores, pero eso nadie lo cumple porque traen paquetes de papitas y botellitas escondidas. Se las ingenian, regatean los tres minutos que excedieron de la hora, aceptan las reglas pero en un parpadeo empiezan a poner condiciones. Ya no fía. Es que está cabrón, luego no vuelven, dan números telefónicos falsos y pues no vas a andar correteándolos para bajarles treinta pesos.

Luego no alcanza para reponer los mouses que se vuelan, o de menos los cambian. Imperceptiblemente. Ni cuenta te das y ya está conectado un mouse jodido. Se ponen de acuerdo. Hacen boruca y escandalizan mientras esperan a que se desocupe una PC. “El inge” los mantiene a raya, los invita a que esperen afuera y hasta intentó darles un numerito para que guardaran fila. Pero entran a sacar copias, a veces lo hacen nomás para poder entrar y espiar con quién está chateando fulanita. Es información muy valiosa.

Las 10:38. ¿A qué hora cierras, pues? Nomás en cuanto se vayan aquellas de la número doce. ¿Viste las piernotas?

Bueno, “inge”, regreso luego que esto esté más tranquilo.

Nunca, carnal. Llégale.

4 comentarios:

Aira Castañeda dijo...

Aunque en la universidad me pasó alguna vez, recuerdo mejor esa anécdota en la preparatoria, mientras los técnicos en ciernes nos devanábamos en concluir el proyecto, el estimado "inge" que se encargaba del centro de cómputo andaba ligando con las ingenuamente incautas chavitas de cuarto de prepa.

Lo del baño no sabría, porque no había baño en ese centro :P Pero lo del "axeso", ese es de ley en cualquier ingeniero en ciernes que se precie de llamarse "inge".

¡Saludos!

Belula dijo...

fuchi, fuchi con el inge!


saluditos!

Orfa dijo...

¿"Cobach"? Esos están en Cd. Mante, Tamaulipas, ¿verdad? Me encantó la estructura de tu relato. ¿Eres escritor?

nacho dijo...

Fenrirriel, Belula, Orfa, gracias por sus comentarios. Si soy escritor, pues es una buena pregunta que yo mismo me hago. En cuanto a la estructura pues tiene características mixtas porque el narrador en primera-tercera persona desaparece cuando focalizo un diálogo o una reflexión de otro personaje. Gracias por comentar. (hb)