martes, abril 01, 2003

MÁS ANALOGÍAS DÉBILES Y HUMOR INEFECTIVO

Aunque el suicidio no aparece como opción en mi agenda inmediata, hoy casi se me viene el mundo encima luego de enterarme que J. Camacho me ha excomulgado de la discusión sobre la guerra. Sin embargo, por la nochecita me recuperé cuando escuché el comentario del "analista económico" de TV Azteca Erick Guerrero Rosas. ¡ Se echó el mismo rollo de Camacho sobre los costos de la guerra y la terrible pérdida electoral que vislumbra el presidente Bush ! ¡Igualito!, hasta mencionó el fracaso electoral de Bush papá luego de la Guerra del Golfo (primera parte), oh analogía sapientísima y compleja.

Y pues, ya vedada toda posibilidad mi incursionar en el paraíso de la inteligencia, hablaré un poco sobre el asunto teniendo en mente a Erik G. Rosas.

El costo financiero de la guerra le vale madres a Bush, no trae pues chequera de Bital. La economía estadounidense da pena del grado de bancarrota en que se encuentra. El nivel de vida de los estadounidenses ha disminuído terriblemente en los últimos 30 años, ahora tienen que trabajar todos los miembros de una familia para mantener un ingreso aproximado (proporcionalmente hablando) al que tenían en los setentas. Uno de los principales empleadores de EU es McDonald, la multicitada empresa. Antes los EU se destacaba por su producción acerera, de automóviles y de máquinas herramienta. Ahora EU prefiere explotar mano de obra barata de los países subdesarrollados (pobres o tercermundistas, como quieran ponerle) y exporta plantas completitas como las de la Ford, entre otras. Los hijos de aquellos famosos obreros de Pittsburg y Detroit que eran el signo de la productividad gringa, consiguen empleo volteando hamburguesas o, si escalan, consiguen algún puesto en la Bolsa de Valores de NY o en las casas donde juegan bingo los jubilados.

La economía de los EU, pues, no interesa a quienes tienen en sus manos el aparato militar y politico de la coalición angloamericana. El costo financiero de la guerra ellos los miden desde otra perspectiva.

El nivel de endeudamiento del ciudadano estadounidense promedio es escalofriante y el déficit presupuestal del gobierno es una calamidad. Las grandes corporaciones recurren a megafraudes para evitar reconocer que manejan número rojos y los grandes bancos y financieras enfrentan un grado de bancarrota que solamente la pirámide de la especulación les proporciona oxigeno.

De modo que Bush y sus amos, la cúspide del poder, la oligarquía financiera angloamericana (si gustan les puedo enumerar hasta los nombres de las familias, es cosa de que lo soliciten), no cuentan de uno por uno, ni hacen operaciones aritméticas en una calculadora, como lo hacen los "comentaristas". Buscan el mayor poder posible (apoderarse del mundo es una metáfora aceptable si se tienen dos dedos de frente), sí, y calculan no en base a la realpolitik, sino en base a su fuerza (militar y de control político global). La ONU les vale gorro. Les vale gorro la opinión de China, Francia y Alemania (y por supuesto también la de Vicente Fox), y creen que pueden jugar el juego del niño loco que tiene en sus manos el botón rojo del desastre, como mecanismo de disuación contra la oposición.

No tienen en mente (aunque está por verse) levantar la bandera de la higiene racial, no porque no lo desearan, sino porque ya no les reditúa dividendo político.

Por su parte, Bush no está pensando en reelegirse. ¿Cómo se va a reelegir un presidente que nunca fue electo?

La elección de Bush fue un fraude. Ya se olvidó que George Bush Jr. llegó a la presidencia gracias a triquiñuelas, ardides electorales y oscuras negociaciones que retrasaron la oficialización de los resultados. Aquel capítulo hace ver a los magos del sistema político mexicano, encabezados por Jesús Reyes Heroles, como un grupo de militantes alegadores del CGH.

Resultan fastidiosos los "análisis" que parten de lugares comunes y premisas aceptadas, a todas luces falsas.

Cuando señalé que la política expansionista de Hitler del 38-39 era análoga a la incursión en Irak (Mente, ahora pon en la mira a Camacho), no lo planteé haciendo un parangón entre el holocausto y las muertes de civiles en Irak. Eso lo pusieron otros en boca mía y hasta dijeron que yo endulzaba las cosas, siendo que prefiero un taco de cabeza a un ate. No lo detallé, es cierto, pero lo implicaba desde el punto de vista de las consecuencias potenciales de una y otra acción intervencionista. Que yo sepa en 1938 no había un holocausto visible ¿No sembraron los nazis "pruebas" de que sus vecinos pretendían agredir a Alemania para justificar la intervención armada? ¿Resulta descabellado suponer que el ejército "aliado" siembre "pruebas" en contra de Hussein.
(Revisen ciertos datos que aporta H. Yépez en las múltiples interrogantes de su último post sobre la guerra).

Me apena mucho la terquedad con que asume Camacho sus afanes periciales. El hecho de que haya transcrito fragmentos de Mein Kampft no aporta absolutamente nada. Hitler hizo algunas cosas que dijo que iba a hacer, pero hizo muchas cosas que nadie imaginó que haría.

P.D. Por mi parte, si se lee bien, no atribuyo los síntomas de la encef. atípica a los elogios en sí mismos, sino a la sistematicidad con que se practican. ¿Qué es pues la tartamudez si no una re re re re re petición?

Otra P.D. Aclaro que yo no me agregué a ningún llamado a dialogar sobre el tema de la guerra. Comencé a hablar del tema de la guerra desde antes de que algunos se incorporaran a la discusión y, desde luego, antes de que aparecieran blogs en el TJBF dedicados al tema. Respondí, eso sí, a las amables críticas que empezaron a aparecer por ahí. Si alguien sugiere apresuradamente dar por terminada la "discusión" conmigo por considerarme "desinformado" o con la chusma que no tiene argumentos para responder a intelectos autoencumbrados, que lo haga, pero sin aspavientos ni arrepentimientos postreros.

Seguiremos desinformando y desparramando a mansalva nuestro precario saber. Sobre aviso no hay engaño. Quienes se asomen por aquí corren el riesgo de contagiarse.

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